Amor de abuelos

El amor en tiempo de los abuelos

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¿Qué diferencias existe entre el amor de antes y el amor actual?

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El amor en tiempo de los abuelos

En las tardes ociosas, no sé a vosotros pero a mí me da por pensar… La mayoría de las veces me pongo nostálgica y múltiples recuerdos de mi juventud vienen a mi cabeza como flashes instantáneos que me siguen emocionando una y otra vez.

Fue en mi adolescencia cuando tomé conciencia por primera vez del otro sexo, empecé a tener amigos chicos; a quedar con ellos; a pasar tiempo a solas e incluso a disfrutar de conversaciones enriquecedoras, sensaciones que hasta entonces no había experimentado. De pequeños, los niños y las niñas casi no nos prestábamos mutua atención, sino era para molestarnos, fastidiarnos o picarnos.

Recuerdo cómo si fuera ayer, cuando descubrí cómo si nunca los hubiera visto los ojos azules de Manolito, el niño que se sentaba detrás de mío en el colegio y que una vez me quemó el pelo, por eso le odié durante mucho tiempo. Un día, yo tendría ya unos 15 años, saliendo de una tienda, Manolito se acercó a saludarme y de repente los vi, me fijé por vez primera en esos ojos profundos cómo el mar de tormenta, eran azul oscuro y brillantes. El resto del año no me los pude quitar de la cabeza. Me divertía mucho recreando situaciones imaginarias en las que esos ojos se fijaban en mí, me hablaban, me enamoraban…

Dicen que aquellos tiempos eran muy distintos a los de ahora, pero… ¿realmente lo eran? en el fondo; ¿qué ha cambiado en la esencia del amor? . Yo creo que lo que ha cambiado básicamente son los modos en los que se llega al amor, pongamos varios ejemplos:

¿Cómo conocer chicos o chicas?

En mi época, los chicos que conocíamos, o eran amigos de tus hermanos o, eran tus primos, o eran de tu colegio, si es que estudiabas en un colegio mixto (algo raro en aquellos días). El radio era, por tanto algo, limitado y más si tenemos en cuenta las nuevas formas de “ligar” hoy, a través de plataformas digitales, sin apenas contacto físico real. Mi nieto Luis que tiene 15 años, ya se envía mensajes con algunas chicas que apenas ha visto en un par de ocasiones. Cuando le pregunté si había quedado con alguna de ellas, para llevarla al cine o lo que fuera me dijo que no, que cuando se veían en persona casi no se dirigían la palabra, cosa que me extrañó, ya que desde mi punto de vista, quizás conocerse en persona va antes que escribirse o mantener algún contacto a distancia. Cuando yo empecé a salir con chicos, primero te veías, hablabas largo y tendido, quedabas, y cuando ya tenías una confianza más profunda entonces, sólo entonces te carteabas, estas cartas, eran el equivalente al Whatsapp o al Facebook de hoy.

¿Dónde conocer chicos o chicas?

Nuestras salidas eran muy contadas y a lugares generalmente a la luz del día, lo cuál hacía que por vergüenza o por el que dirán no dirigiéramos la palabra a ningún hombre de forma espontánea. En mi caso, aún tuve suerte, mi amiga Amalia, de padres severos, tenía que ir a todos lados con su hermana a modo de carabina, por lo que si algún chico la invitaba a ir al cine, tenía que invitar también a su hermana. No sé si esto era peor para Amalia o para su pobre hermana que tenía que sentarse sola en el cine unas filas por detrás y luego era interrogada por los padres sobre la dichosa cita. Hoy en día, vale con un LIKE o un “Me gusta” para, de forma más o menos directa entablar relación. Y es que nuestros nietos, a día de hoy,  tienen una infinidad de fuentes para conocer a chicos y chicas. Las Redes Sociales son quizás la más extendida, y les permiten conectarse, chatear o compartir cosas a distancia. Desde Great Moments, nos gustaría, que cómo abuelos tomárais conciencia de los peligros que puede suponer para vuestros nietos que vuelquen en plataformas digitales, datos, información o fotos suyas. Una simple charla con ellos, bastará para que se lo tomen más enserio.

¿Cuándo oficializar una relación

Lejos quedaron los tiempos en los que tenías un novio de toda la vida, que oficializabas invitándolo a cenar a casa de tus padres. Hoy en día mi nieta, que tiene 18 años, cambia de novio cómo de camiseta, nunca consigo aprenderme los nombres, por lo que hemos llegado a denominarlos de forma genérica cómo “ tu chico de ahora”. Los jóvenes experimentan más, son más atrevidos, pero a la vez, en mi opinión conectan menos. Ésa intimidad, ésa comprensión, ésa unión indestructible que se hacía valer frente y contra todos los demás y que se tenían mutuamente los novios ya no existe.

Cuando eres joven, tienes en el corazón un cúmulo de sentimientos a flor de piel que están en permanente lucha por explotar en algún momento, es por eso que los jóvenes desde que el mundo es mundo actúan de forma impulsiva, con gestos teñidos de inmediatez y brevedad, este “modus operandi” es muy contradictorio,  ya que cuando eres joven se supone que aún tienes toda la vida por delante. Del mismo modo, cuando nos convertimos en abuelos actuamos en tanto el amor cómo en la mayoría de cosas con una ciertamente paciente lentitud. Quizás radica en esta misma contradicción el hecho de que en esencia, el amor, se viva igual antes y ahora.

 

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