Llega el horario de invierno

El cambio de hora afecta a bebés, niños y adultos

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El cambio de hora puede volver más irritables a los pequeños y más apáticos y ariscos a los mayores. Algunas medidas ayudan a minimizar los efectos del aumento de oscuridad en adultos, niños y bebés.

familia durmiendo junta colecho

La reducción de horas de luz y el cambio al horario de invierno harán que estemos más ariscos, ansiosos y menos atentos.

El cambio de hora permite ahorrar al Estado y a los hogares españoles unos 250 millones de euros al año, sin embargo los horarios cambiados tienen implicaciones físicas que afectan tanto a los niños como a los adultos.

Cuando llega otoño los días comienzan a ser más cortos, las horas de luz son menos y eso, de por sí, afecta al humor de los miembros de la familia. La luz solar es fundamental para sintetizar vitaminas y, en general, nos dota de optimismo a la hora de enfrentar las rutinas diarias, además, sus beneficios son múltiples: la vitamina D que se ve potenciada por la exposición al sol aumenta, lo que hace aumentar nuestro sistema inmunológico y luchamos mejor contra las posibles infecciones; esta misma vitamina también estimula absorción del calcio lo que favorece unos huesos más fuertes y sanos.

En cuanto al sueño, la exposición a la luz natural nos ayuda a mantener el ciclo de sueño y vigilia, ya que el nervio óptico, durante las horas de sol, envía un mensaje a la glándula que produce melatonina, una hormona asociada con la aparición del sueño. Esta glándula segrega menos cantidad de melatonina durante las horas de luz y cuando comienza a anochecer se inicia un aumento de producción por lo que se pueden descompensar los ciclos de sueño-vigilia.

El cambio de hora en niños y bebés

Los niños también sufren las consecuencias del cambio horario y la falta de luz. Adaptarse al nuevo ritmo de sueño y de comidas les costará unos días, sobre todo a los peques de 0 a 3 años.

  • Para ayudar a los bebés lactantes a adaptarse, basta con adelantar cada toma diez minutos cada dos o tres días.
  • Con los niños que ya van al colegio también habrá que hacer una adaptación gradual de la hora de irse a dormir. Hay que tener en cuenta que durante unos días pueden estar más irritables y menos concentrados. Es importante conocer esto para, como padres, tener mayor paciencia cuando nos enfrentemos al día a día de nuestros hijos.

 

Los adultos también estamos más tristes

Los días más cortos y las noches más largas afectan directamente a nuestra personalidad. Algunas personas tienen dificultades para conciliar el sueño y para despertarse durante unos días. Además, debido al menor número de horas de luz, 7 de cada 10 personas afirman que se sienten más tristes. También podemos sentirnos más irritables y ariscos. Afortunadamente, los efectos pasan en pocos días.

 

¿Por qué nos afecta el cambio horario?

Todos estos síntomas tienen su origen en la intensidad de la luz del día, que influye directamente en nuestros ritmos circadianos, en los niveles de serotonina (que sufren una caída ante la ausencia de luz) y, como ya hemos comentado, en la secreción de melatonina (que es liberada en respuesta a la oscuridad).

Remedios para la "Winter Blues"

Para superar esta tristeza invernal, los expertos aconsejan deporte, ocio, aire libre y luz.

Etiquetas: familia

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