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El verdadero valor de la Navidad: todo ocurre alrededor de la mesa

Llega la Navidad y nos agobiamos con compras, regalos y decoraciones pero, si reflexionamos, lo verdaderamente importante de esta época es disfrutar del tiempo en familia y compartir experiencias, que generalmente nos reúnen alrededor de una mesa.

Empezamos a pensar en la Navidad casi cuando comienza el mes de noviembre, intentamos no dejarnos llevar por el frenesí pero medios, comercios y, seamos sinceros, las ganas de disfrutar de las fiestas nos llevan irremediablemente a comenzar con los preparativos casi un mes antes de que estas lleguen.

No hay problema ninguno con comenzar a preparar los decorativos y el menú con antelación, los niños disfrutan de las fechas previas casi más que nosotros mismos, y así debe ser.

¿Cómo preparar la Navidad?

La decoración es fundamental: el árbol y el belén son dos de los grandes clásicos pero cada vez, y con más fuerza, entran a formar parte de los decorativos navideños las guirnaldas, coronas y adornos para los pomos de las puertas o las mesas. Es aquí donde podemos encontrar un gran filón para comenzar a disfrutar de las fiestas en familia, todos juntos alrededor de una mesa grande y ataviados con todos los materiales que vamos a necesitar podemos comenzar a realizar festones, coronas y guirnaldas con papel, palomitas de maíz, flores y hojas secas, pegamento, lazos… aprovechando cada momento para conocer más a los improvisados diseñadores. A lo mejor te sorprendes descubriendo que a tu hijo le gusta más el color verde que el amarillo o que a tu sobrino ya no le gusta tanto el rosa o las princesas, además, os aseguramos que las familias que explotan la creatividad unidas son mucho más comunicativas.

El menú de Navidad. O el odioso comecocos para contentar a toda la familia. ¿Por qué no reducirlo a un sencillo menú, algo más elaborado pero sin salirse y rayar lo cercano a la esclavitud en la cocina? Lo importante es delegar, los niños son capaces de poner y decorar una preciosa mesa navideña, bajo un atento ojo adulto cuando manipulen vasos, platos o cubiertos con los que se pueden hacer daño pero dándoles la libertad absoluta de elegir los colores de la mesa, la colocación de las servilletas o si los centros los harán con piñas, castañas o figuritas de juguetes. Quedará una mesa divertida y vosotros podéis dedicaros a lo que realmente lleva un trabajo más pesado: los fogones.

Villancicos: están los clásicos pero si no sois una familia al uso podéis preparar vosotros mismos con vuestros hijos una letra diferente para una clásica melodía. Una especie de teatro que podéis dedicar, el día de Nochebuena o Navidad, a los abuelos, tíos, sobrinos, primos… y en general a todos los que queréis y que os acompañan estas fiestas.

El verdadero valor de la Navidad

Recordad que el verdadero valor de la Navidad no son las cosas materiales, ni las grandes comilonas, ni siquiera las impresionantes luces navideñas de las calles y centros comerciales. Lo realmente importante de estas fiestas es el tiempo compartido entre la familia y los amigos, los juegos de mesa con padres, hijos, abuelos y nietos, los villancicos cantados todos juntos con panderetas y zambombas... Cosas sencillas como abrir regalos (aunque sean pequeños detalles) y contar historias.

El regalo de Navidad más valioso es el tiempo compartido juntos.

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