Bonita reflexión

La extraña percepción del tiempo de los padres

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UnPapáEnPrácticas nos recuerda la extraña percepción del tiempo que tenemos los padres. ¡Nos hemos sentido absolutamente indentificados!

La extraña percepción del tiempo de los padres

A veces pienso que esa aparentemente incompatible sensación de que el tiempo vuele y no avance a la vez sólo te la puede crear un hijo, porque no hay nadie más en el mundo, sobre todo en sus primeros años de vida, que pueda avanzar tanto en tan poco tiempo mientras a la vez consigue que tus días lleguen a parecer eternos, inacabables. Lo definió a la perfección una bloguera a la que me gusta leer siempre que saco tiempo, Bei de Tigriteando, cuando escribió algo así como que con nuestros hijos “los días son largos, pero los años son cortos”.

Y esas pocas palabras esconden una verdad irrefutable. Totalmente indiscutible. Un sentimiento al que nos enfrentamos los padres a diario, una sensación que nos iguala a todos en nuestra condición de padres, seamos de donde seamos y vivamos donde vivamos. Aquí o en el pueblo más recóndito de Australia. Por que quien es padre o madre sabe mejor que nadie que por momentos, con el cansancio acumulado, las rabietas, los lloros, las noches sin dormir y las miles de circunstancias que inciden en nuestro día a día, las jornadas se nos hacen muy largas, agotadoras y extenuantes. Y uno nunca ve el momento de que acaben. Para cerrar los ojos y descansar. Para reponer fuerzas. Para recargar las pilas. Para disfrutar por unos minutos, justo antes de caer rendido, de un silencio que jamás pensamos que llegaríamos a echar tanto de menos. Entonces resulta que el tiempo parece correr especialmente lento, como si a las manijas del reloj las hubiesen cargado de peso, haciéndoles imposible avanzar a más velocidad, condenándonos a un cansado e infinito presente.

Luego, sin embargo, cualquier día, te das cuenta de que tu hija anda cuando ayer ni siquiera era capaz de mantenerse sola en pie. Y luego empieza a soltar palabras, y a mantener conversaciones. Y de repente casi alcanza el metro de estatura. Y quiere quitarse el pañal e ir al baño. Y te dice, por si no te habías dado cuenta aún (o no querías darte cuenta), que ella ya es mayor. Y entonces, instintivamente, buscas una foto de sus primeros días de vida, de ese renacuajo que te cabía en la palma de una mano. Y te encuentras mirándola extrañado. Completamente alucinado, porque piensas que entre aquella imagen y la niña de personalidad arrolladora que tienes ahora ante ti, no han pasado siquiera tres años. Y no te queda más remedio que darle la razón al Canijo de Jerez, que aunque parezca que no, es un sabio de aquellos que aprenden sobre filosofía en la calle y que de vez en cuando llegan a conclusiones ante las que no queda más que quitarse el sombrero: “el tiempo vuela cuando uno se divierte”.

Y aunque a veces los días se hagan largos, hay algo que es evidente: los padres nos divertimos gracias a nuestros hijos. Y mucho. Y el tiempo vuela, claro.

unpapa

Adrián Cordellat es autor del blog unpapaenpracticas.com.  Periodista, padre de una niña de 2 años, tiene 31 años y es valenciano. Desde 2012 vive en Madrid, donde ejerce de padre y de periodista.

Etiquetas: crecimiento, padre, ser madre, ser padre, ser padres, tiempo libre

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