Minimalismo

La importancia de alejar a tus hijos del exceso de juguetes

El minimalismo es la filosofía del 'menos es más' y tiene múltiples beneficios en el desarrollo de los niños. Priorizar las experiencias personales frente a la acumulación de objetos materiales reduce los niveles de estrés, mejora la imaginación y, entre otras cosas, posibilita el llevar una vida mucho más placentera.

silueta familia atardecer
Fuente: Depositphoto

¿Has pensado alguna vez en que cuanto más sencillas son las experiencias más nos hacen disfrutar?

Esas pequeñas cosas que te hacen feliz no son sucesos de especial relevancia como un gran día en el calendario: se trata de momentos efímeros, que a veces pasan desapercibidos pero que luego son los que dan sentido a tu día a día. Y, una curiosidad, quizás en esos momento haya pocas cosas materiales; porque sí, los pequeños momentos son personas, son abrazos, atardeceres o un baño inolvidable.

Podríamos, entonces, conectar esta idea con el minimalismo: una filosofía de vida que tiene al "menos es más" como lema oficial. Parte de la premisa de dejar de acumular objetos y de adquirir otros nuevos que realmente no hacen ninguna falta y que no aportan nada para la persona. Una transformación a muchos niveles que prioriza las experiencias personales frente a las materiales y que persigue una vida más sencilla pero también la sencillez del pensamiento.

Quizás, las características de las que hablamos te suenen de algo...: el minimalismo está íntimamente relacionado con la filosofía 'slow life', que tantos adeptos está ganando en los últimos años. Aunque, al contrario del 'slow life', practicar una vida minimalista no solo pone su atención en el tiempo, sino también en los números.

El objetivo de esta visión del mundo no es renunciar a los caprichos, sino eliminar las ansias consumistas, enseñar a invertir dinero en lo que aporta valor en su día a día y tiempo en lo que valoran. Parece que vivimos en una sociedad en la que 'tener más' es un hábito pero los niños, al igual que los adultos, también pueden experimentar que con menos se puede ser más feliz.

Las personas que practican estos modos de vida aseguran una mejora en los niveles de estrés y ansiedad así como una vida más placentera. Es obvio que si, por ejemplo, tienes menos tareas por realizar, centrarás mejor tu energía en la calidad de los detalles de cada una de esas labores. ¿Y si les enseñamos esta manera de vivir a los niños y niñas? ¿Qué beneficios puede suponer para su educación y su desarrollo? ¿Qué pautas podemos seguir?

Beneficios de practicar un modo de vida minimalista

Practicar el minimalismo en familia beneficia a todos los miembros pero, sobre todo, a los más peques de la casa porque, además de los beneficios que supone a corto plazo, los valores adquiridos seguirán presentes en su vida adulta.

¿El beneficio más importante que tiene esta filosofía de vida sobre su desarrollo? La satisfacción que supone para ellos mismos: "una vez que nos quedamos con lo básico y nos desprendemos del exceso, lo primero que mejora es la satisfacción propia", afirma Estelia Pérez Ponce, psicóloga en el Hospital Vithas Medimar.

Y esta no es la única ventaja sobre el desarrollo personal de los niños. Según la psicóloga, "una vida minimalista mejora la concentración, aspecto importante en el desarrollo de su cerebro". También, este modo de vida facilita "ser más ordenados, cuidadosos, ágiles y productivos, favorece habilidades de toma de decisiones e inhibición de impulsos".

Además, si desde pequeños enseñamos a los niños y niñas que la felicidad no va unida a comprar más o mejores cosas les estaremos enseñando a disfrutar del valor de las experiencias e indirectamente esto desarrollará habilidades como la imaginación o la creatividad. Cuando tienen un único juguete, pueden descubrir e inventar mil juegos diferentes a partir del juguete, al contrario, si tienen un gran número de juguetes, se cansarán antes porque querrán otro nuevo. "Si se lo damos todo hecho en un producto final no desarrollan su ingenio porque no encuentran una motivación" recuerda Pérez Ponce.

Y es que el minimalismo tiene un efecto más allá del plano físico: también ayuda a focalizarnos en las emociones de manera más consciente. La libertad a la hora de tomar decisiones, la ausencia de ataduras produce una estabilidad y bienestar cognitivo y emocional que permanece a lo largo del tiempo. "Podemos decir que este movimiento favorece el autocontrol y la gestión emocional" concluye Estelia Pérez Ponce.

Por último, también les ayudará a minimizar la ansiedad. ¿Por qué? Porque el minimalismo es enemigo directo del desorden y este se relaciona, a su vez, con la ansiedad. "El desorden activa el sistema nervioso segregando hormonas de estrés", afirma la psicóloga. Así, si mantenemos el espacio ordenado, con pocas cosas a la vista y con lo básico, estaremos inspirando a la calma y los niños aprenderán de ello.

La conexión entre minimalismo y juego

Tal y como te hemos contado en diferentes artículos, jugar es una necesidad para los niños directamente relacionada con el desarrollo de los peques. Los juguetes y objetos cotidianos son una inagotable fuente de estímulo, pero ¿es bueno el exceso de estos? Según Andrés Payà, Doctor en Pedagogía y Profesor Titular de la Universidad de Valencia, no porque "puede generarles confusión e interferir en la instauración de hábitos, referentes y rutinas".

En cuanto a estas rutinas, tan importantes en el caso de los niños pequeños, el minimalismo en su día a día se vuelve aún más relevante, "pues les aporta seguridad y confianza para el desarrollo de hábitos que favorecen estabilidad, relajación y seguridad" agrega el Doctor.

Para una educación y desarrollo positivos, dice Payà, "no necesitamos objetos materiales". Para ganar conocimientos igual que para ser feliz, no precisamos de un sinfín de nuevas adquisiciones, ese pensamiento solo es una ilusión. La ilusión de que nos sentiremos completos por tener todo lo que deseamos, pero en realidad, vas a estar completo cuando sepas qué es lo verdaderamente importante para ti, entonces solo tendrás que enfocarte e en eso y serás feliz sin nada más. 

Cómo acercar el minimalismo a los niños y niñas

Como hemos visto, la idea no es que los niños renuncien a todas sus posesiones sino enseñarles desde pequeños la importancia de las experiencias personales frente a los objetos materiales. En el día a día, se traduce en mostrarles el valor de pasar tiempo en familia, de un abrazo largo o de una tarde con amigos.

Una gran forma de incentivar su imaginación y seguir un estilo minimalista, es mostrar alternativas como el intercambio de juguetes, redescubrimiento de objetos guardados, reciclaje de materiales para la creación de otros nuevos, etc. De hecho esta es una práctica muy positiva para ellos pero también para el medio ambiente. Enseñarles desde pequeños a cuidar del entorno que les rodea es fundamental para en un futuro adquirir hábitos saludables consigo mismos y empatía con el lugar en el que viven.

Además de esta, hemos recopilado a continuación una serie de pautas simples con las que podréis enseñar a vuestros hijos a inclinar la balanza a favor de la calidad antes que la cantidad así como a valorar la magia de lo sencillo.

  • Plantearos en casa todos juntos estas preguntas: ¿Qué es lo más importante para mi? ¿Qué me hace feliz? ¿De verdad necesito este objeto? ¿Hace más de seis meses que no lo uso?
  • Explícales lo que significa ser minimalista y aprended juntos a estructurar vuestro tiempo en lo que realmente os merece la pena.
  • Predica con el ejemplo: Dedica tiempo a ordenar en familia, a decir adiós a los por si acaso y a donar y regalar la ropa o los juguetes que ya no utilizáis. Incluso de esos espacios de acumulación llenos de todo lo que no quieres tirar pero que tampoco quieres tener a la vista.
  • Disfrutad de los placeres simples como una tarde de cine y helado, cocinar algo delicioso todos juntos, hacer un picnic en el monte, etc.
  • Enseña a los peques a no apegarse a los objetos, por lo menos no a todos. Recordad que no tenemos cariño al objeto, sino al recuerdo.
  • Ilustra a tus hijos que la tecnología puede servir para simplificar su vida pero nunca al contrario. No para complicarla con los todos últimos dispositivos nuevos que salen al mercado.
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