Propósitos de año nuevo

Los mejores propósitos de año nuevo para las niñas y niños

Aprender el valor de la familia, incorporar nuevos hábitos saludables y también responsables con el planeta, son propósitos ideales para que los niños y niñas inicien de la mejor forma posible el nuevo año 2021.

madre e hijo escribiendo
Fuente: iStock

Cualquier día es bueno para iniciar tu año y con él, una lista de propósitos para cumplir durante los meses siguientes, pero ¿y si no sumamos a la vorágine del primer mes del año? Enero es, por excelencia, el mes de las buenas resoluciones, de los deseos y las metas por alcanzar. Os proponemos realizar esta actividad en familia para que los niños y niñas empiecen el 2021 con mucha motivación y ganas de aprender.  

Los propósitos de año nuevo no tienen que ser misiones imposibles, ni siquiera grandes cosas, se trata de pequeños actos que puedan aplicar de manera asidua, con ayuda de la familia, para disfrutar cada vez que alcancen esos pequeños objetivos.

Los siguientes son los propósitos que nosotras os proponemos, pero podéis adaptarlos a vuestros intereses o crear otros nuevos según todo aquello que os apetezca mejorar o hacer juntos.

Descubrir el valor de la familia

En la vida es fácil dar las cosas por sentado, dejar que pequeños milagros diarios revolucionen nuestro día sin que seamos verdaderamente conscientes de ellos, así pues sin apreciarlos ni agradecerlos. Placeres tan diminutos como una comida todos juntos, una buena noticia, el calor de un hogar y el refugio frente a las inclemencias del tiempo o una mano al lado con la que siempre puedes contar. Pero son esas pequeñas cosas las que a la larga nos enseñan el auténtico valor de la vida, de la felicidad y por supuesto, de la familia.

Enseñemos todo esto a nuestros hijos a través de pasar tiempo juntos. ¿Nos ponemos de objetivo hacer diariamente al menos, una comida del día todos juntos? ¿Jugar los fines de semana a ese juego de mesa que está cogiendo polvo? ¿Dedicar unos minutos al día a agradecer lo que tenemos?

Ecología y conciencia social

Criar mentes pensantes y con compromiso social es mucho más importante de lo que parece. Ayudemos a que los niños y niñas piensen por sí mismos, a que se cuestionen las cosas, a que su voz cuente y sus pequeños granitos de arena sumen.

La educación medioambiental es más importante que nunca y se aprende con la práctica. Incorporando a nuestro día a día pequeños hábitos responsables con el medio ambiente y también sostenibles: separar los residuos, hacer manualidades de reciclaje de objetos, ahorrar agua, comprar de manera consciente… De nuevo, no importa el tamaño del cambio, todo cuenta.

Además de la ecología, los valores y el actuar en consecuencia es fundamental para enseñar a los más pequeños a ser su mejor versión de cara a un futuro que los necesita: solidaridad, valentía frente a situaciones de injusticia como el acoso escolar, respeto y empatía.

Aprender a comer bien

Esta lista de propósitos puede ser la mejor excusa para desterrar los mitos populares de la alimentación y comenzar a mejorar la alimentación de los niños.

¿Cómo lo hacemos? Lo primero y más importante es informándonos con la opinión experta de los nutricionistas, después, podemos iniciar los cambios poco a poco: prescindir de los alimentos ultraprocesados, aumentar la ingesta de verduras, frutas o frutos secos e incluso involucrar a los niños en el proceso de cocina para ser siempre conscientes de qué es lo que estamos comiendo.

Cuidar de los animales

Sobre todo si tenemos mascotas en casa, es el momento de que conozcan la responsabilidad que es tener y cuidar de un animal. Con la ayuda de adultos, podemos intentar que los pequeños participen de las tareas domésticas con los animales como sacar al perro por lo menos una vez al día, cambiar la comida o el agua del bol o ayudar en la limpieza del lugar donde duerme.

Por favor y gracias

Entre los mejores hábitos que podemos enseñar a las niñas y niños, no cabe duda de que se encuentran las dos palabras mágicas: "Por favor" y "gracias".

Esenciales en el día a día y en todo tipo de situaciones porque reflejan una buena educación. También lo es la palabra "perdón", el ser consciente de nuestros fallos y pedir disculpas por el daño que podemos causar. Y, como siempre, la mejor forma que tienen de aprenderlo es que nosotros, su familia, prediquemos con el ejemplo.

Menos tecnología, más lectura

Si convertimos la lectura en una obligación, conseguiremos el efecto contrario al que deseamos. La lectura tiene que ser diversión, fascinación, aprendizaje y pasión. Para ayudar a que los niños la descubran tenemos que poner a prueba nuestra propia imaginación y encontrar la forma de que se sientan cautivados con un libro entre las manos.

Os proponemos que otro de los propósitos para este 2021 sea que reduzcan el tiempo de uso de los aparatos electrónicos como la videoconsola, el móvil o el ordenador y que ese tiempo lo inviertan en pasatiempos menos tecnológicos, igual de divertidos y más fructíferos como la literatura.

La clave es encontrar el tema adecuado del libro, rebuscad entre sus intereses, sus miedos más frecuentes y sus deseos para encontrar el libro que mejor se adapte a ellos mismos y conseguiréis que se propongan leer todos los días un poco o incluso, podéis leer en familia para aprender cosas nuevas juntos.

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