Tendencias de moda

Madres e hijas vestidas igual, una práctica saludable con algunas excepciones

Seguro que alguna vez has visto a madres e hijas con la misma ropa o llevando algún complemento parecido… Se trata de una tendencia que en los últimos años está causando furor y, en especial, en las redes sociales. Pero ¿es una actividad beneficiosa? ¿puede afectar a la autoestima de ambas? Veamos en qué consiste y si supone un problema.

En los últimos tiempos ha empezado a verse más que nunca. Muchas celebridades del mundo de la música o el cine han marcado tendencia con sus matching outfits entre ellas y sus niñas. Una corriente que consiste en la combinación de prendas entre dos personas y, en este caso, en mamás e hijas que visten igual llevando los mismos conjuntos de ropa.

Pero la verdad es que el vestir a juego con los niños –sean chicos o chicas- no se trata de algo moderno: ya lo vimos con Lady Di cuando iba a tono con sus hijos los príncipes. Años más tarde, una de las principales impulsoras de esta moda fue Katie Holmes, la actriz norteamericana y exmujer de Tom Cruise, ambos padres de la pequeña Suri Cruise.

A partir de entonces han sido numerosas las famosas que junto a sus hijas han compartido prendas iguales: desde vestidos, camisas, zapatos y bañadores, hasta indumentarias al completo.

mango mini me
Colección "Mini Me by Mango". Fuente: Mango

Tanto ha sido así que grandes firmas de moda -de la altura de Givenchy, Gucci o Burberry- al igual que otras de menor coste -como la española Mango- se han aprovechado de este hábito y han sacado al mercado sus propias colecciones con versiones idénticas en diferentes tallas para madres y niñas. Los estilismos de la imagen forman parte de la colección Mini Me by Mango.

Y es que se trata de un fenómeno que traspasa fronteras. Conocidos rostros internacionales como Beyoncé, Kate Moss, Kim Kardashian, Jennifer López o Alessandra Ambrosio son solo algunos de los ejemplos más visibles. De hecho, la niña de Kim Kardashian es uno de los casos extremos, ya que sus padres contrataron hasta un estilista personal y modisto para que creasen atuendos iguales para ambas. Con pocos años de edad, la niña ya cuenta con un vestidor lleno de versiones mini ni más ni menos que de Marc Jacobs o Balmain, entre otros.

También reconocibles caras españolas como Paula Echevarría y Laura Escanes (una de las más recientes mamás) se han sumado a ello. Aquí podemos ver a Laura y su hija Roma siguiendo esta tendencia:

Sin embargo, aunque estas “mamis fashionistas” ejerzan tanta influencia en redes y sea un hecho que se extienda como la pólvora gracias a la facilidad que da Internet para compartir imágenes, seguramente lo hayas podido ver alguna vez en ambientes cercanos. ¡Puede que hasta en tu propio caso! O incluso entre hermanas o entre hijos gemelos.

Sabiendo en qué consiste eso de los matching outfits, puede ser que ya lo hayas experimentado con tu peque o que, ahora que lo conoces, te estés planteando ponerlo en práctica. Pero… ¿Se trata de una moda beneficiosa? ¿o puede llegar a ser perjudicial? Vamos a ver las diferentes visiones.

Moda simbiótica: sí o no

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Katie Holmes y su hija Suri Cruise. Fuente: Pinterest

Lo cierto es que esta práctica, también llamada “moda simbiótica”, podría mejorar el vínculo entre madre e hija, aunque hay que tener en cuenta que el vestir igual no implica necesariamente que aumente ese vínculo o que la complicidad esté garantizada. No obstante, sí que podría existir la necesidad de acentuarlo y esto es algo que también podríamos ver en hermanos que visten igual. Lo que hay que tener claro es que “construir una buena relación depende de muchos más factores, sobre todo de la sensibilidad parental hacia la pequeña” explica Carola Ángel, psicoterapeuta infantojuvenil de la familia de Psicólogos Pozuelo.

Eso sí, el querer “ir vestida como mamá” podría ser un ejemplo de que la niña tiene a su madre como un buen modelo a seguir, siempre considerando para ello quién es la que quiere ir vestida igual que la otra. La especialista añade: “En el caso de que sea la niña quien quiera vestir igual que la madre, estaría dándonos cuenta de que esa figura es significativa para ella, imitable desde el aprendizaje del querer ser… Hay veces en que el deseo no es vestir igual, pero sí utilizar algún accesorio de esta, como pendientes o pañuelos, que también daría cuenta de que le gustan las elecciones que hace la madre”.

¿Vestir igual afecta a la autoestima?

En referencia a lo comentado ¿podríamos considerar que la niña pierde autonomía o capacidad de decisión por imitar los conjuntos de su madre? “Si imita los conjuntos de la madre por decisión propia, estaría siendo una elección desde su autonomía, por lo que ésta no estaría ni dañada, ni reducida…”, aclara Carola Ángel.

Aunque la experta también puntualiza en que este tipo de situaciones suelen ser “pasajeras” y en algún momento las figuras que empiezan a imitar son o personajes famosos o personas del mismo grupo de iguales, y así “poco a poco cada una va construyendo su identidad y lo que desea proyectar hacia el exterior”.

Por tanto, si la independencia de la pequeña no se ve afectada en tanto que ella misma tome sus decisiones, si hablamos de autoestima ¿esta sí podría dañarse? En este caso podemos decir que ocurre igual, no mejora ni empeora, porque es algo que “se va construyendo a lo largo de toda la vida, y generalmente depende de varios factores”. Aunque de alguna manera sí que podría influir en la de la madre, por ejemplo “cuando la niña quiera dejar de vestirse como su madre, y lo interprete como «ya no quieres parecerte a mí»".

Adultizar a las niñas: el verdadero problema

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Fuente: iStock

Pero aparte de la vestimenta, hay niñas que copian no solo la ropa, sino también el maquillaje y/o los zapatos de tacón y esto nos hace llevarnos las manos a la cabeza porque podemos pensar que es un hecho que hace que las pequeñas abandonen antes la etapa de la infancia.

Sin embargo, en este plano hay que considerar que, como en todo, el problema se da en los excesos. La psicoterapeuta de Psicólogos Pozuelo asegura que, mientras “se mantenga en el plano de lo lúdico, en lo ocasional, en aquello que se hace sólo los fines de semana el riesgo de abandonar antes la etapa de la infancia es bastante bajo. El problema empieza a tener lugar cuando se les permite ir al cole maquilladas, más cuando las propias normas del colegio estipulan lo contrario. Ahí es cuando empiezan a darse problemas de jerarquía y las chicas no saben cuál es su lugar y rol”.

Puesto esto sobre la mesa, también se nos vienen a la mente las redes sociales y las influencers. Ya que, en muchas ocasiones estas mujeres visten a sus hijas como “adultas” utilizando ropa que no corresponde a su edad. Carola Ángel nos habla de las principales maneras que pueden hacer que una persona se salte etapas o las viva a destiempo:

  • Adultizar a las niñas o, incluso, llegar a sexualizarlas a temprana edad.
  • Darles a las pequeñas responsabilidades que no les competen como niñas, desde el cuidar a hermanos, escuchar conversaciones como si fueran adultas o hacer que tomen decisiones que corresponden al mundo adulto.
madre hija ballet
Fuente: iStock

Es por eso que hay veces en que estas actividades más que ser un juego o un pasatiempo entre madre e hija pueden llegar a convertirse en la oportunidad que aprovecha la adulta de forma inconsciente para ver un “calco” de ella misma en la niña. Según la especialista podemos ver casos con diferentes intenciones:

  • Cuando aparece el concepto de “mini yo”. Concepto que podría estar dando cuenta de una necesidad de posesividad.
  • Cuando solo hay una intención de intensificar el vínculo o la unión.
  • Cuando se da una intención de proyectar en esa hija todo lo que se quiso y no se tuvo de pequeña.

En el punto en el que se presentan algunas de estas actitudes es hora de pensar si se está considerando o no la opinión de la niña, ya que si en ningún momento se considera, podría ser una manera de coartar su personalidad “puesto que esa madre no estaría siendo sensible a las necesidades o deseos que pudiese querer manifestar la niña…”, explica la psicóloga Carola Ángel. Estos son algunos casos que pueden hacer saltar las alarmas indicando que sí hay un problema:

  • Cuando el vestir igual pasa a ser una constante, llegando a generar todo un vestidor con prendas iguales en ambas tallas.
  • Cuando no se reconoce a la niña como un ser independiente y distinto de la madre que la engendró.
  • Cuando no se acepta ni valida la diferencia.

Vestirse como mamá, un pasatiempo saludable

beyonce blue ivy
Beyoncé y su hija Blue Ivy. Fuente: Pinterest

Calma, estamos hablando de algunos casos algo extremos, ya que “ir igual que mamá” puede ser una actividad de gran diversión que no tiene por qué ocasionar ningún problema en el desarrollo de la niña.Para que esto sea así y no haya motivos de preocupación, Carola Ángel de Psicólogos Pozuelo nos da algunos consejos:

“Indispensable el que se tenga claro el para qué… para qué se viste igual, hay veces que puede tener relación con un tema de pertenencia, que es lo que suele ocurrir cuando se habla de “uniforme” que da cuenta de quienes pertenecen a un mismo grupo. Tener en cuenta la opinión de la niña, si está en una etapa evolutiva en que pueda generarla, considerando el cómo se siente ella vestida igual que la madre, dándole opciones en caso de no sentirse cómoda…”, concluye la psicoterapeuta.

Y es que, en el terreno de lo educativo, es normal que a las mamis les guste verse reflejadas en sus hijas (aunque sea de vez en cuando), como también lo es que haya niñas a las que les encante imaginarse que son “mayores” y que son casi casi como mamá. Si es vuestro caso, ¿os atrevéis a vivir la tendencia de los matching outfits? Puede ser un día cualquiera o incluso una ocasión especial -como una boda o celebración familiar- el momento perfecto para que llevéis un estimilismo igual o similar… ¿Qué conjunto os pondríais?

Artículo asesorado por Carola Ángel, psicoterapeuta infantojuvenil de la familia de Psicólogos Pozuelo.

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