En busca de la felicidad

Marc Reklau: "Nuestro enemigo más grande es nuestra mente"

¿Quién no quiere ser más feliz? Esta búsqueda de la felicidad es una constante en el ser humano. El autor del libro "Destino felicidad", Mark Reklau, nos da las claves para lograrlo.

destino felicidad

Cuanto más optimistas y felices somos, más éxito logramos. Esa es la clave que se desprende del libro Destino felicidad (Ediciones Temas de Hoy) del autor Mark Reklau. Una enseñanza de vida que nos muestra que la felicidad no es un destino: es un camino, un proceso que iniciamos en el momento que estamos dispuestos a hacer pequeños cambios en nuestra vida. Cambios pequeños que acabarán convirtiéndose en un cambio de vida.

Si alguien pretende encontrar en este libro la fórmula mágica para alcanzar la felicidad debe saber que no existe. Detrás del éxito, según Reklau, no existe la magia, lo que hay es trabajo duro y esfuerzo. Además, la idea de ser felices siempre, en todo momento, es otra equivocación: los altibajos forman parte de la vida y no se puede estar feliz en todo momento. 

Marc Reklau es experto en desarrollo personal, orador y autor del Bestseller internacional 30 Días - cambia de hábitos, cambia de vida, que desde abril de 2015 se ha vendido y descargado más de 170.000 veces. Reklau fue despedido de su trabajo y fue en ese momento cuando empezó su gran cambio de vida y no le ha ido nada mal: del paro a Bestseller. Ahora, con Destino felicidad trata de ayudar a la gente a conseguir la vida que desean a través de su propia experiencia y sus consejos. Charlamos con Reklau sobre las claves para ser más felices. 

¿La felicidad es un estado o es algo momentáneo?

La felicidad es algo diferente para cada uno. No es algo que te pasa. Según la ciencia es una elección, pero requiere esfuerzo. Son pequeños hábitos diarios como ser agradecido, ser optimista, meditar, hacer ejercicio, sonreír y se puede aprender. Se puede ser feliz en el momento presente, mejor dicho: es el único momento donde encontraremos la felicidad. El nuevo trabajo, la promoción, el nuevo coche y hasta ganar la lotería solo darán un subidón temporal y después se vuelve al nivel base de felicidad. Seremos tan felices o tan infelices como antes. Eso sí, se puede trabajar intencionalmente en el nivel base de felicidad de cada uno mediante los hábitos que acabo de nombrar. Aun así no se es feliz todo el tiempo. No sería normal. Los altibajos forman parte de la vida.

¿Por qué debemos esforzarnos en ser felices, además de en beneficio propio claro?

libro destino felicidad

La verdad es que cada uno es tan feliz como quiere ser. Lo sé, suena fatal, sobre todo si se está en una situación dura - pero es lo que hay. Victor Frankl fue un psicólogo judío que fue encarcelado en campos de concentración de Alemania en la Segunda Guerra Mundial y perdió a su familia entera, a excepción de su hermana, y defendió lo que él llamó “la última libertad humana”: decidir cómo las circunstancias externas te van a afectar. Según este autor, somos nosotros los que DECIDIMOS cómo nos van a afectar las cosas que nos pasan. Me atrevería a decir que si una persona prisionera en un campo de concentración nazi pudo llevar a cabo esta idea, todos podemos.

Se puede hacer un esfuerzo para ser más feliz, pero no debemos esforzarnos tanto en ser felices siempre. Ser feliz siempre no sería normal. Las emociones dolorosas como la tristeza, la envidia, la rabia, los fracasos, los golpes bajos también forman parte de la vida y no sirve de nada ignorarlos: hay que aceptarlos, aprender a lidiar con ellos y aprender a superar los obstáculos. Preguntarnos “¿cómo puedo hacer esta situación mejor?” o “¿cómo puedo sacar lo mejor de esta situación” es de gran ayuda.

¿Qué nos impide hacer clic para que las cosas cambien?

En teoría nada, pero eso de cambiar en un clic pasa muy, muy raras veces. Es mejor aceptar que el cambio, en la mayoría de los casos, es un proceso, y a veces bastante largo. Siempre esperamos que pase algo que nos cambie la vida y eso sucede muy pocas veces. Mi cambio ha empezado cuando he hecho pequeñas cosas diferentes en mi vida diaria. Estos pequeños cambios diarios al final han provocado un cambio grande: en mi caso he pasado de estar desempleado a autor bestseller internacional, conferenciante y consultor. Esto no se ha producido en dos días, ha sido fruto de un año de muchísimo trabajo, un año de prueba y error, un año de fracasos dolorosos.

Otro problema es que el cambio está asociado a lo desconocido y nuestros cerebros están programados desde hace miles de años en el temor o desconfianza hacia lo desconocido. Muchas veces asociamos el cambio al dolor y no queremos sentir dolor. Otra razón es que creemos que es muy difícil o imposible cambiar. Hasta hace 20 años se pensaba que el cerebro no se puede cambiar, pero después se ha demostrado que nuestros cerebros cambian y que nosotros también podemos cambiar, podemos aprender cosas nuevas incluso cuando somos mayores. 

¿A quién va dirigido este libro?

Este libro es para personas que quieren ser más felices, pero no saben cómo hacerlo. Es para personas que piensan que la felicidad es un destino (no lo es). Es un proceso, un camino. Y os preguntaréis, ¿por qué el libro se llama Destino Felicidad? Porque quiero llegar a la gran mayoría de la gente que piensa que es así y busca soluciones. Que están hartos de depender de otra gente o esperar a las circunstancias para ser más felices. Han escuchado lo de “la felicidad es una elección”, pero no se lo acaban de creer. Son un poco escépticos y no se creen lo de la autoayuda. Necesitan pruebas. Las personas que creen que la felicidad es algo que no podemos controlar y que viene de fuera se sorprenderán cuando lean el libro. Mi libro 30 Días. Cambia de hábitos, cambia de vida está basado en experiencias personales que uno se puede creer o no, pero en Destino Felicidad relato las pruebas científicas de que todo esto es posible y cómo se puede lograr. Creo que cada persona tiene el derecho intrínseco de ser feliz y quiero darles una guía sobre cómo poco a poco pueden lograrlo.

¿Qué necesitamos para creer en el cambio y por dónde debemos empezar?

Lo primero es creer que es posible cambiar. Leer historias sobre otras personas que han logrado cambios increíbles en sus vidas puede ser de gran ayuda. Conocer las historias de personas famosas como Walt Disney, Michael Jordan, Oprah, Sylvester Stallone, J.K. Rowling antes de que se hicieran famosos y ver que no eran muy diferentes a nosotros también es una idea. No son más inteligentes que nosotros, ni más guapos, ni tienen más talento, simplemente en algún momento han tomado las riendas de su vida adoptando unos hábitos concretos y los han seguido sin importar los obstáculos que se encontraban en el camino, siempre creyendo en ellos mismos y sin rendirse nunca hasta que llegaron a sus objetivos.

Se puede empezar con acciones muy pequeñas y muy poco a poco. Lo más importante es empezar. Si cambias un hábito pequeño cada día, en un año todo será totalmente diferente. Yo recomiendo lo más simple. Apunta cada día tres cosas que agradeces en tu vida, ya que siempre hay algo que agradecer: una familia fantástica, amigos, un café en la playa, el almuerzo... Este ejercicio es, quizá, el más poderoso. Está científicamente comprobado que después de 3 o 4 semanas haciendo esto serás más feliz, más optimista, verás más oportunidades, tendrás mejor calidad de sueño, menos dolores de cabeza...Yo he visto estos beneficios. No solo en mi mismo, también en mis clientes y mis estudiantes. Vale la pena probarlo, ¿no?

¿Por qué nos da tanto miedo el fracaso?

Eso me pregunto yo. Probablemente porque duele, porque nos sentimos mal cuando algo no funciona o cuando nos rechazan. Nunca he investigado por qué nos da miedo, pero sí he visto lo que pasa cuando nos tomamos el fracaso como aprendizaje: nos hace un poco más sabios. Los personajes más ilustres o exitosos del mundo también han tenido fracasos. El fracaso es necesario para el éxito porque ayuda a perder el miedo, aunque personalmente creo que nunca se pierde del todo.

¿Somos nosotros nuestro peor rival?

Nuestro enemigo más grande es el que vemos cada mañana en el espejo, en concreto nuestra mente, ya que puede transformar una victoria en un fracaso y al revés. Es así de poderosa. Hay cada vez más pruebas científicas que demuestran este poder de nuestra mente. Está comprobado que la visualización funciona, que nuestras creencias crean nuestra realidad y que la felicidad es una elección.

¿Cómo podemos educar el cerebro para enfocarlo en lo positivo?

Repetir, repetir, repetir, repetir y tener la misma paciencia y persistencia que tendríamos al aprender cualquier deporte. Cuando aprendemos cualquier cosa damos por hecho que necesitaremos un tiempo hasta que sepamos hacerlo, pero con la mente no tenemos tanta paciencia: practicamos un par de días o una semana y, si nuestra vida no se ha convertido en algo fantástico, dejamos de practicar y volvemos a nuestros antiguos hábitos y comportamientos que nos tenían estancados.

¿Cómo podemos transmitir este foco en lo positivo a nuestros hijos?

No tengo hijos, pero he sido hijo y hablo desde lo que he aprendido de grandes padres y madres. No debemos hacer que nuestras propias limitaciones sean las de nuestros hijos. Ellos no serán lo que les decimos, harán lo que nosotros hagamos. El efecto Pígmalion sostiene que nuestras expectativas influyen en otras personas, especialmente en los hijos. Debemos enseñarles que casi todo lo que se pueden imaginar es posible, pero no sin esfuerzo, que el fracaso no existe, que no pasa nada si fallan, que hay que aprender de los errores para hacerlo mejor la siguiente vez. 

Una vez un padre me dijo: “mi hijo es un fracaso, dejó la carrera para hacer otra y ahora está pensando en dejar esta también. No sé qué hacer”. Yo le conteste “Felicidades. Se ha dado cuenta de lo que no le gusta, yo estudié una carrera que no me gustaba durante cinco años, para luego trabajar once años en un puesto que odiaba. ¿Quién es el fracasado aquí? Tiene 18 años. Yo me he dado cuenta con 40”.

También he visto muchos ejemplos de padres que dicen que sus hijos tienen TDHA sin un diagnóstico, pero quizá solo se aburren en clase porque son más inteligentes que otros niños. Hay que valorar cada caso.  

Ana Palicio

Ana Palicio

Soy periodista y madre de una niña y un niño. Si algo he aprendido con ellos, es que me queda mucho por aprender. Soy una asturiana por el mundo, que vive en Madrid. Me gusta viajar, lo nuevo, los museos, salir y entrar...Trataré de mostrar todo lo que me inspira, ayuda y divierte.

CONTINÚA LEYENDO