Maternidad

No eres la única madre que siente que no conecta con su bebé. Te explicamos por qué no debes preocuparte

Son tantos los motivos que pueden provocar que el apego emocional entre madre e hijo tarda en construirse que es algo que se produce mucho más a menudo de lo que creemos.

Si hay algo que la experiencia compartida demuestra es que casi nunca estamos solos. Hay alguien, más o menos cerca de nosotros, que ha vivido o está viviendo algo similar en su vida. Y por eso mismo es tan importante la comunicación para buscar empatía, referencias, consejos, apoyos, consuelo o simplemente alivio. No, no eres la única madre del mundo que se pregunta por qué no siente ese vínculo con su bebé del que tanto leyó y escuchó antes de ser madre.

El sentimiento inmediato que deriva de algo así es el de culpabilidad. No lo entiendes y eso hace incluso que te enfades contigo misma. Es completamente normal que reacciones así, pero también es fundamental que entiendas que no es tan extraño lo que te ocurre. Aunque solo por el alivio que te va a suponer de entrada saberlo. Con el tiempo te darás cuenta de que el resoplido que diste al conocer a alguien en una situación similar fue el punto de inflexión. 

El apego, que no es otra cosa que la conexión emocional con otra persona, en este caso con un recién nacido, no se desarrolla ni aparece igual en todas las relaciones madre-hija. A menudo es algo que parece innato, que de repente, ya durante el embarazo o inmediatamente después del parto, está ahí y parece llevar toda la vida. Pero también hay casos en los que tarda en desarrollarse y afianzarse. 

Esta ausencia o limitación del vínculo efectivo con tu bebe puede deberse a motivos muy diversos, o a una confluencia de ellos. Esto explica a su vez que sean muchos más casos como el tuyo los que puedes encontrar a tu alrededor. 

¿Por qué sucede?

Puede ser que tus expectativas no eran realistas porque bien habías idealizado la maternidad o no disponías de la información relativa a esta experiencia al completo. Puede ser que la labor de cuidado y dedicación hacia tu bebe, que durante los primeros meses es muy intensa y exigente, prácticamente a tiempo completo, te supere. Quizá tienes problemas con tu pareja desde la llegada de tu hijo, no tienes en quien delegar o apoyarte cuando no puedes más, puede que no pases por un buen momento a nivel emocional (no tiene por que ser una depresión posparto para que te afecte en el vínculo con el bebe), o quizá tienes problemas económicos que relacionas con la llegada de tu hijo. Solo son algunas de las razones que pueden explicar que no sientas la conexión con tu bebe que crees que deberías tener, la que se parece a lo que te habían contado. 

En cualquier caso, sea cual sea el motivo, no debes alarmarte más allá de lo inevitable. La identidad de una madre no sufre de un día para otro habitualmente, y no hay tampoco fecha límite para que se desarrolle. A veces se soluciona muy rápido y en otras muchas cuesta un poquito más. La clave es intentar poner de tu parte para que así sea. 

Y para que esto sea así, el primer paso es compartir lo que sientes. Con un profesional de la psicología sería lo ideal, pero si no te sientes preparada o crees que no lo necesitas todavía, por lo menos debes hacerlo con otra mujer. Tu madre, una hermana, una amiga íntima o, mejor aún, con varias madres más a través de alguno de los muchos grupos de maternidad y crianza que existen en todas las comunidades. 

Cómo superar el trance

También es importante reflexionar para tratar de identificar qué es lo que está motivando que el vínculo con tu bebe no se desarrolle. Trabajar a nivel mental con uno mismo a través de la reflexión es muy interesante porque a buen seguro te ayudará a lidiar mejor con esta situación. 

Del mismo modo, en el caso de que tus expectativas no se hayan visto satisfechas, toca hacer un ejercicio, con o sin ayuda, para rebajarlas. De lo contrario, será muy difícil gestionar la ansiedad y la preocupación que te genera no sentir ese amor incondicional por tu bebe que esperabas sentir. 

Aprovecha también para cuidarte a ti misma: delega si tienes la posibilidad y dedícate un poco de tiempo. A menudo una pequeña separación tiene un efecto inmejorable porque reduce la ansiedad y te fortalece mentalmente; te carga las pilas. Y, por supuesto, no desaprovecha ocasión alguna que se te presente para pasar tiempo de calidad en la intimidad con tu pequeño, ya sea cuando le des el pecho, cuando estéis tranquilos en casa y hasta al dormir. No te preocupes, olvídate eso que te dicen de que si le dejas dormir contigo en la cama luego no le sacaras de ahí ni con agua caliente.

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