Lo bonito de la paternidad

"No son maleducados, son niños"

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UnPapáEnPrácticas nos habla de la percepción que tenemos los adultos después de ser padres y cómo cambia nuestra forma de ver las cosas.

"No son maleducados, son niños"

Hace poco viajaba en metro, por el subsuelo de Madrid, cuando escuché la conversación de dos personas que iban sentadas a mi lado. No es algo que acostumbre hacer, que conste en mi defensa, pero empezaron a hablar sobre niños y se me activó el radar. Me pasa a menudo desde que soy padre.

-La hija de Laura ya tiene dos años, está preciosa.

- Espero que no sean como los hijos de mi prima, que les permiten hacer todo lo que quieren y son unos maleducados. Son las 11 de la noche y están llorando. Y a las 9 de la mañana ya están saltando y pegando gritos.

El mayor de los hijos de la prima de éste último interlocutor tenía 4 años. Al escuchar el dato me tuve que reprimir para no interrumpir su conversación y decirle: “No son maleducados, son niños”.

Y me reprimí por una sencilla razón: he tenido que ser padre y vivir la experiencia en primera persona para abrir los ojos a muchos lugares comunes, a muchas creencias que repetimos unos y otros sobre los hijos ajenos sin tener la menor idea ya no solo de crianza, sino de lo que es e implica ser un niño. Seguro que en un pasado no tan lejano yo dije frases como la del chico del metro. O peores.

Aún recuerdo, por ejemplo, que me parecía súper razonable cuando un primo mío, hace ya 8 años, me contaba cómo y porqué aplicaban el método Estivill. Tenía toda la lógica del mundo. De hecho para muchos padres la sigue teniendo. También que soltaba con asiduidad lo de que este o aquel niño estaban enmadrados. O que tal o cual padre/madre estaban mal acostumbrando a sus hijos a llevarlos en brazos. O, peor aún, a dormir con ellos. ¡Pero qué herejía! ¿¡Cómo se les ocurría hacer algo así!?

Luego nació Mara y ella solita se encargó de poner patas arriba mi mundo y todas mis ideas preconcebidas.

Mara chilla de felicidad y llora a voz en grito por una rabieta cuando le place, no es algo que los padres podamos acotar dentro de un horario. Ni se me ha ocurrido practicar el método Estivill. Es más, a estas alturas seguimos colechando. Y nos encanta. Nuestra hija siempre ha ido en la mochila. O en brazos. En ambos casos, tanto con la cama como con los brazos, somos conscientes de que es algo que acabará. Antes o después. Por eso no nos preocupa que se ‘mal acostumbre’. Y ni se me ocurre pensar que un bebé está enmadrado, porque estarlo es lo lógico y normal si tenemos en cuenta que sus madres son su primer gran vínculo en este mundo. ¿Cómo no iban a estarlo?

Por eso quizás entiendo a los que, como el chico del metro, hablan de esa forma sobre los niños y sobre sus padres.  Simplemente repiten frases hechas que van saltando de generación en generación y lo hacen desde el más absoluto desconocimiento.

Quizás (o quizás no, porque ser padres no nos cambia por igual a todos) cuando sean padres y tengan sus propios hijos se den cuenta de que esos niños de los que hablaban despectivamente no eran unos maleducados, solo eran unos niños haciendo cosas que se le presuponen a unos niños. Lástima que la memoria no nos llegue para recordar que nosotros, un día, también fuimos como ellos.

 

 

 

Adrian Cordellat

Adrián Cordellat es autor del blog unpapaenpracticas.com.  Periodista, padre de una niña de 2 años, tiene 31 años y es valenciano. Desde 2012 vive en Madrid, donde ejerce de padre y de periodista.

Etiquetas: paternidad

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