Educación en positivo

Las 4 palabras que deberías prohibir en casa según Álvaro Bilbao

“Las palabras pueden tener un gran efecto en el desarrollo del emocional del niño”, dice el popular neuropsicólogo.

El neuropsicólogo Álvaro Bilbao es uno de los divulgadores españoles en materia de educación y crianza infantil más populares. Sus reflexiones, fundadas en la evidencia científica, su conocimiento y experiencia, son leídas por miles de personas a través de sus libros y su perfil de Instagram.

Una de las últimas que ha compartido precisamente en este canal de comunicación nos ha llamado especialmente la atención por varios motivos. Por lo sencilla que es de comprender, lo difícil que puede ser llevarla a la práctica y el impacto potencial que tiene en los niños algo tan sencillo como no utilizar cuatro palabras que se oyen a menudo de padres a hijos. 

Asegura Álvaro Bilbao que “Las palabras pueden tener un gran efecto en el desarrollo del emocional del niño” ya que “pueden tener mensajes ocultos que formarán parte de su carácter y su autoestima”. Por ello, añade, en su familia se presta mucha atención al lenguaje y hay cuatro palabras prohibidas. Son las siguientes: 

Culpa

“Cuando alguien se equivoca, se ocupa de arreglarlo”, señala Bilbao, pero no hay culpas ni culpables. “Cada uno es responsable de las cosas que hace pero no culpable. Les educamos para que arreglen sus estropicios solitos y, si es demasiado difícil, les educamos para arreglarlo entre todos”, continúa. Esto significa que si mancha el suelo, el peque lo limpia, y que si rompe algo, trata de arreglarlo o acompaña a sus padres a comprar uno nuevo en caso de que sea necesario. 

Castigo

En casa del neuropsicólogo se dialoga, se ponen normas, se explican las cosas pero no hay castigo. Indica Álvaro Bilbao que no lo hacen “por una sencilla razón, los estudios científicos han demostrado que: no ayudan a los niños a aprender y que pueden tener un efecto negativo en el autoestima del niño”.

Premio

Se puede y se debe felicitar, celebrar y reconocer el esfuerzo y el logro de cuestiones difíciles, pero sin necesidad de premiar. Esto expone al respecto Álvaro Bilbao: “Los estudios científicos han demostrado que los padres que motivan a sus hijos con recompensas externas suelen conseguir que sus hijos pierdan motivación. De alguna manera dejan de ver el valor de de hacer las cosas y dejan de sentir la satisfacción de lograr las cosas por el mero placer de superarse o ayudar a lo demás”.

Insultos

No están permitidos los insultos en general —esta es, por lo tanto, una palabra que abarca a muchísimas más dentro—. “A veces a los niños se les escapa, pero siempre les recordamos que en casa no decimos cosas que hacen sentir mal a los demás”, argumenta el neuropsicólogo. Esto no quita que los peques se puedan enfadar o sentir frustrados, “pero no a base de dañar la autoestima del otro”, dice Bilbao. 

Reconoce el experto que no es fácil erradicar estas cuatro palabras de la comunicación en casa porque están muy arraigadas en la mayoría de hogares con niños, incluido en el que él mismo se crió. “Pero he querido hacer ese cambio porque quería educar a mis hijos distinto de como me educaron a mí”, concluye.

Rubén

Rubén García Díaz

Papá de dos niñas y periodista, la mejor combinación para que broten dudas, curiosidades, consejos efectivos (también otros que no lo son tanto) y experiencias satisfactorias que compartir en este espacio privilegiado para ello.

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