El reto de educar juntos

Papá y mamá, aliados en la educación de los hijos

El padre y la madre deben educar juntos a sus hijos, codo con codo, por el bien de todos. Cuando la educación se comparte, todo es más llevadero. Os proponemos algunas pautas que ayudan a formar equipo y funcionar como una familia unida.

Un padre o una madre que pasa muchas horas fuera de casa cada día no se entera de lo que ocurre realmente en su hogar, es como si no conviviese con la familia. Aunque hoy en día todos pasamos mucho tiempo en el trabajo, los hijos necesitan que sus dos padres les eduquen y participen por igual en su crianza.

Está demostrado que cuando los dos padres se responsabilizan de la educación de sus hijos en la misma medida los niños aprenden más, y tienen un comportamiento mucho más saludable que cuando es uno solo el que se encarga de su formación.

Trucos que forman una familia unida

Entre las cosas que los padres han de tener en cuenta a la hora de educar a sus hijos, Ser Padres ha seleccionado con la ayuda de Sofía Lestelle, terapeuta de pareja y familia, las siguientes: 

1. Respeta la llegada al hogar. Cuando llegamos del trabajo, es importante dedicar un ratito a darnos la bienvenida, padres e hijos. Ese ritual de besos y abrazos anuncia el comienzo de la parte del día en que la familia finalmente está reunida.

2. Si al niño le quedan cosas por hacer antes de la cena (darse un baño, hacer los deberes, ordenar el cuarto...), es un buen momento para hacerlas junto a papá y mamá. Podemos poner juntos la mesa mientras nos contamos cómo hemos pasado el día, o charlar un ratito junto a la bañera mientras los niños se bañan.

3. Si el niño no se ha portado bien durante el tiempo que estamos fuera de casa, es importante plantear esta cuestión como un tema familiar, que debemos resolver entre todos. La cena, sentados en torno a la mesa, puede ser un buen momento para hacerlo.

4. Es necesario repartir las tareas de casa antes de disfrutar de unos momentos de relax. Pasar tiempo con los niños no solo consiste en jugar con ellos, sino también en educarles y ayudarles en las tareas de la vida cotidiana. Y sobre todo, es muy importante que papá y mamá compartan estas tareas y no recaigan en solo uno de ellos. 

5. Hablar con frecuencia sobre nuestras ideas para educar a los niños ayuda. Muchas veces tenemos ideas distintas que nuestra pareja sobre la educación y ni siquiera lo sospechamos. Hay cantidad de normas que no nos detenemos a considerar, porque simplemente las damos por sentadas. Generalmente tienen que ver con las que nos fueron impuestas en la infancia. Por ejemplo: ¿Está muy mal comer en la posición del indio? ¿Se puede jugar en el salón o para eso está el cuarto? Hablando de cómo vemos estas cosas, llegaremos a muchos acuerdos y comprenderemos mucho mejor al otro.

Dar este tipo de permisos dependerá de cada familia y, en estos asuntos, todas las posiciones tienen que ser tenidas en cuenta. Para llegar a una decisión en firme, tendremos que dar razones, escuchar las del otro y llegar a acuerdos.

Asesora: Sofía Lestelle, terapeuta de pareja y familia.

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