Decoración

Papel pintado en la habitación de los niños: pros y contras

En muy pocas ocasiones una lista de virtudes y defectos ofrece un resultado tan desequilibrado en positivo como en el caso de este elemento decorativo vintage que está más vigente que nunca.

De un tiempo a esta parte el papel pintado que muchos recordamos de las casas de nuestros mayores se ha convertido, como casi todo lo “retro”, en una tendencia contemporánea dentro del sector de la decoración. De hecho, son protagonistas, más incluso que los vinilos que también llegaron a estar muy de moda, en los catálogos y exposiciones de las tiendas de muebles que incluyen habitaciones infantiles.

Hay que reconocer que tiene un magnetismo especial que es indudable el papel pintado. Quizá por la nostalgia, que despierta recuerdos entrañables y positivos, y por supuesto por la belleza y la personalidad que aporta a un espacio íntimo como es la habitación de los peques, es un elemento decorativo que llama mucho la atención. 

Por tanto, es completamente lógico que os estéis planteando apostar por él para la redecoración de la casa o para hacerlo por primera vez si acabáis de mudaros. Pero antes de dar el paso, conviene hacer una pequeña lista de pros y contras, que ya te avanzamos que en el caso del papel pintado sale muy desequilibrada a su favor.

Inconvenientes del papel pintado

Son tantas sus virtudes, que mejor empezar por el final, la única parte negativa de ponerle en una habitación de niños: su conservación. Aunque han cambiado mucho los materiales, el papel pintado sigue siendo un elemento delicado, y ya se sabe que la delicadeza y los niños no se llevan bien. 

Por eso, hay que tener en cuenta las circunstancias; no es igual una habitación que solo se utiliza para dormir que si también es un espacio para jugar, y no es lo mismo si el niño que la ocupa es un bebé, un crío de 4 años, o uno de doce. Son matices, pero importan. 

No quiere decir esto que tengáis que renunciar al papel pintado si es vuestro deseo, pero sí tenerlo presente porque en los catálogos la primera foto es la que vale, no así en una casa que se habita durante años sin cambiar la decoración de las paredes. 

Precisamente la segunda cuestión menos favorable con respecto al papel pintado está relacionada con este último apunte, el largo plazo. Y es que si bien es cierto que el papel pintado que se utiliza actualmente no tiene nada que ver con el antiguo en lo que se refiere a la instalación y desinstalación del mismo, no es una decisión tan sencilla la de sustituirlo como en el caso de la pintura, en el que se escoge un nuevo tono, se da la correspondiente capa de color y listo. Con el papel pintado, que por cierto solo se puede instalar sobre superficies lisas -importante tenerlo en mente-, esto no ocurre puesto que primero hay que quitar el antiguo para a continuación decorar de nuevo la habitación. Es un proceso más lento y engorroso. 

Virtudes del papel pintado

Pero más allá de estas dos cuestiones que ni siquiera son decisivas ya que su importancia es menor si tenéis claro que el papel pintado es vuestro objeto de deseo para decorar la habitación de vuestro hijo, solo se pueden decir cosas positivas de este elemento decorativo. 

Ya hemos hablado del estilo personal que aporta a cualquier pared que decore. Es puro carisma, y el nivel de personalización que ofrece está muy por encima de las paredes pintadas porque hay infinidad de estilos y diseños únicos, irreproducibles con pintura. Además, se puede colocar en una parte de la habitación solamente o en toda, e incluso existe la opción de decorar la superficie de algunos muebles -por ejemplo, la cómoda- también con papel pintado, no solo las paredes. Y también es una forma muy efectiva de disimular grietas e imperfecciones presentes en las paredes vírgenes de la habitación.

En el caso concreto de los cuartos infantiles, además, un diseño bonito de papel pintado ofrece calidez, intimidad y también un plus de creatividad y fantasía a un espacio donde la imaginación fluirá a raudales, así que es bienvenido todo aquello que la potencie.

A esto hay que añadir el hecho de que los modelos actuales se ponen y se quitan de manera accesible para casi cualquiera, cosa impensable con el papel pintado de toda la vida. Lógicamente, quedará mucho mejor si lo coloca un especialista porque debe coincidir el patrón, y se deben evitar las burbujas e imperfecciones, entre otros detalles, y eso no es tan fácil de conseguir, pero la evolución de los materiales ha hecho que se democratice su instalación. 

En cuanto a la resistencia, ya hemos hablado de su delicadeza, aunque existen modelos elaborados con diferentes materiales y procesos, por lo que es conveniente consultar siempre las instrucciones del fabricante. Tened en cuenta al respecto que al ser para una habitación de niño, cuanto más soporte las “agresiones”, más tiempo durará en perfecto estado.

Y, por último, no podemos olvidarnos de mencionar otro factor de decisión muy importante a la hora de decorar una casa, la limpieza. También en esto sale airoso el papel pintado, que en líneas generales disimula bien la suciedad acumulada, si bien depende del patrón elegido en buena medida también.

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