Aprende lo bueno

Las peleas entre hermanos pueden tener su lado positivo

Aunque nunca son conductas adecuadas, se le puede dar la vuelta a la tortilla y ver las peleas como una oportunidad de aprendizaje por lo siguientes motivos.

Las peleas entre hermanos, a los padres, nos generan emociones negativas de todo tipo. Rabia, pena, desesperación, incomprensión, etcétera. Nos preguntamos, sobre todo cuando son habituales, si esto es lo normal en todas las familias con más de un hijo, y somos incapaces de verles algo positivo… pero lo tienen.

Al menos, eso dicen psicólogos especializados en la infancia y adolescencia Rocío Ramos-Paul (muy conocida con el sobrenombre de ‘Súper Nanny’ por el programa de televisión que protagonizó hace unos años) y especialistas en educación infantil como Elisa Molina, responsable de Educa en calma, maestra de educación infantil y experta en educación positiva. 

Confirma Elisa que “las peleas entre hermanos son normales y no significan que nuestros hijos no se quieran”. Para entender por qué ocurren, explica que “Hay que pensar que pasan mucho tiempo juntos y las tensiones siempre son mayores”. 

Además, estas se producen en una edad en la que es más complejo saber canalizar el conflicto a través de la palabra y no de la agresividad, que siempre es un atajo. Equivocado, pero un atajo para imponer su criterio al fin y al cabo. “Cuando son muy pequeños, es normal que el cerebro de los niños se destape y la parte más primitiva tome el control, de forma que suelen sacar sus instintos de supervivencia como si se les fuera la vida en ello”.

Una oportunidad para educar

Si bien no es bueno ni positivo que día hermanos se peleen —si llegan a las manos siempre debemos intervenir—, como decíamos, se puede extraer de ello una lectura positiva. Al menos, sirve para verlas como una oportunidad para educar y aprender.

Hay que darle la vuelta a la tortilla”, señalaba Rocío Ramos-Paul en una intervención reciente en el programa de Cadena Dial Atrévete. “Es un gran entrenamiento para trabajar la resolución de problemas y la negociación”. En la misma línea se expresa Elisa Molina : “Los niños, si no llegan a las manos, aprenden cosas importantes para la vida como saber que hay diferentes puntos de vista en los conflictos. Cada uno tiene sus razones para pensar de una forma u otra. A menudo, a través de los debates, aprendemos a mirar con otros ojos”. 

Ambas expertas enumeran algunos ejemplos concretos de aspectos que los hermanos que se pelean pueden aprender de esta conducta inapropiada. “Es un buen momento para aprender temas de colaboración y organización familiar, y también para trabajar el autocontrol, ya que según pasa el tiempo cada vez tiran más de negociar que de pelearse”, dice Ramos-Paul. “Aprenden a negociar, a llegar a acuerdos, a ceder, a empatizar, a analizar otros puntos de vista… estas habilidades de vida no se aprenden en los libros, se aprenden viviendo y entrenando cada día”, añade Elisa Molina. “Y de empatía porque aprendes a escuchar el razonamiento del otro y a tenerlo en cuenta”, concluye Rocío Ramos-Paul.

Por todo ello, ambas coinciden en que se pueden mirar con otros ojos las discusiones entre hermanos. Insistimos, no son comportamientos adecuados, pero sí suponen “una oportunidad para que aprendan y crezcan como personas”, concluye.

Rubén

Rubén García Díaz

Papá de dos niñas y periodista, la mejor combinación para que broten dudas, curiosidades, consejos efectivos (también otros que no lo son tanto) y experiencias satisfactorias que compartir en este espacio privilegiado para ello.

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