Consejos para evitar riesgos

Precauciones para un día de playa con niños

La playa es uno de los lugares favoritos de los niños pequeños. Si quieres disfrutar de un día en la costa, toma nota de estas precauciones para evitar riesgos.

Muchos son los niños que adoran la playa, y cuando por fin llegan las vacaciones, es uno de los destinos elegidos por numerosas familias para pasar sus días de descanso. Eso sí, es importante tener en cuenta que también es un lugar en el que hay que tomar una serie de precauciones, sobre todo cuando se va con niños pequeños. Veamos algunos consejos para ir a la playa y disfrutar al máximo de ella.

Desde luego que ir a la playa es un lugar mágico para los niños, es toda una fuente de diversión y entretenimiento: que si hacer castillos de arena, que si jugar a las palas, que si una carrera a la orilla, que si un paseo, que si jugamos con las olas…

Claro que, si los padres no toman algunas precauciones necesarias y adecuadas, los peques pueden sufrir algunas consecuencias que no les hagan disfrutar tanto de sus días libres, hablamos de las insolaciones o las quemaduras, por ejemplo, entre otros riesgos.

¿Qué llevar a la playa?

Si queremos pasar un día de diez, lo mejor es que nos armemos con algunos accesorios para que no nos falte de nada. Lo que debemos considerar es que algunas cosas son básicas y no nos deben faltar nunca y otras, quizá, son más prescindibles.

  • Lo que debemos llevar sí o sí: protección solar, toallas, bañadores de recambio, gorra o sombrero, gafas de sol y sombrilla. También flotadores si los niños los necesitan.
  • Lo que podemos incluir: cubos y palas, raquetas, colchonetas, tablas de surf, balón, libros, ropa de cambio…

Además, es muy buena idea llevar agua para mantener siempre una buena hidratación y algo de comida, como fruta, por ejemplo. Por eso es útil llevarse una neverita portátil.

¿Qué riesgos existen y cómo evitarlos?

Como decimos, la playa es un lugar donde los peques no suelen aburrirse por todas las actividades que pueden hacer en ella. Pero conviene saber que hay unos riesgos que pueden aparecer si no los prevenimos:

  • Ahogamientos. Se trata de la segunda causa de muerte infantil y, de hecho, en la mayoría de casos se podría prevenir. Para ello es muy importante vigilar a los niños continuamente y controlar a qué están jugando.
  • Traumatismos por tirarse desde las rocas. En el caso del mar, es muy importante indicarles los peligros que puede tener tirarse de lugares desconocidos. Aunque parezca que no hay nada, puede haber una roca muy alta en la profundidad. Además de que, si tienen una mala caída y caen mal, podrían acabar con un traumatismo o lesión de médula.
  • Insolación o golpe de calor. Es normal que una vez estemos en la playa, podamos perder algo la noción del tiempo, pero debemos ser conscientes de los efectos que tiene el sol y el calor. Es importante estar atentos a cualquier síntoma que indique que se está sufriendo un golpe de calor, así como mantenerse hidratados y tener algo de sombra de vez en cuando.
  • Corte de digestión. Realmente no tiene tanto que ver con la digestión, se produce más bien cuando hay un cambio brusco de temperatura en el cuerpo. De hecho, debido a ello se puede llegar a perder el conocimiento. Por eso es importante no lanzarse al agua de golpe después de una gran comida.
  • Quemaduras. Por supuesto, este es uno de los peligros más comunes. Es de suma importancia llevar la protección solar necesaria, y volverla a aplicar cada dos horas o después de los baños. Es aconsejable no estar demasiado tiempo expuesto e intentar evitar las horas centrales del día para tomar el sol.
  • Picaduras. También es un riesgo que siempre está ahí, empezando por las picaduras de medusa dentro del mar, como las de mosquitos, abejas o avispas.

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