Síndrome de Burnout

Síndrome del Burnout parental, ¿también en vacaciones? Consejos para evitarlo

Agotamiento, estrés, máxima autoexigencia...ya hemos hablado en varias ocasiones del Síndrome de Burnout. También puede producirse en vacaciones. Te contamos en qué consiste y cómo evitarlo.

Al fin han llegado las ansiadas vacaciones escolares. Ha sido un curso especialmente difícil, con muchos límites y restricciones para los más pequeños, que ya estaban deseando poder descansar, ir a la piscina y jugar con un poco más de libertad. Pero, ¿y los padres y madres? En teoría, las vacaciones escolares son una época en la que las familias disfrutan de pasar más ratos juntos que durante el resto del año. Sin embargo, la realidad en muchos hogares no es esa, o al menos no lo es ‘a tiempo completo’ durante los casi tres meses que dura el paréntesis sin cole.

Los niños, en general, son activos, multitarea, desordenados y ruidosos (y más aún estos días en que se sienten tan libres). Y nosotros... admitámoslo, muchas veces, en nuestra vida diaria sufrimos altos niveles de estrés, nos agobiamos por no ser capaces de llegar a todo, nos sentirnos culpables o incluso incompetentes como progenitores por no prestar a nuestros hijos toda la atención que deberíamos... Es lo que se conoce como síndrome del burnout parental’, y se produce cuando una situación de estrés se mantiene en el tiempo o incluso aumenta, sin los suficientes recursos para hacerle frente.

Aquí, surge la pregunta de si durante el verano los padres y madres pueden llegar a sentir más estrés que durante el curso escolar, por el hecho de tener a los niños en casa todo el día (incluso teniendo ellos que trabajar) y verse obligados a planificar sus largas vacaciones para que estén en todo momento ocupados y entretenidos. Posiblemente, para muchos la respuesta es sí. Si sospechamos que podemos estar ya ‘quemados’, o que podemos llegar a estarlo en breve, es importante empezar por autoevaluarnos.

Planificar, delegar y externalizar

En algunas ocasiones, el burnout parental puede llevar a situaciones en las que los padres no son capaces de atender debidamente a sus hijos o, en situaciones más extremas, incluso pueden llegar a hablarles o tratarles mal. Si notamos que nuestro hijo o hija está decaído, triste, o incluso tiene miedo de abordarnos o pedirnos cosas, seguramente es porque una situación de este tipo les está afectando. Llegados a este punto, lo principal es pedir ayuda a un profesional, identificar cuáles son las causas de nuestro estrés y los recursos que tenemos para hacerles frente.

Seguramente todo tiene solución, y más si tiene que ver con el cuidado de las personas más importantes de nuestra vida. Así que, además de cuidarnos, actuemos como adultos y abordemos el problema como uno de nuestros proyectos de trabajo.

  • Lo primero: planificar. Ya sabemos que estos días van a ser complicados, así que es importante tener una estrategia preparada, saber qué vamos a hacer y con quién podemos contar para atender a los pequeños, organizar actividades, repartir las tareas con nuestra pareja si la tenemos… ¿Tal vez podemos contar con una persona de confianza, como los abuelos, para que se queden unos días con ellos? Y no dejemos de ‘tenerles en cuenta a ellos’: si son muy pequeños puede ser difícil, pero cuando ya tienen una cierta edad pueden entender que los padres debemos trabajar, que tenemos reuniones que no pueden interrumpir, o que cuando hablamos por teléfono deben estar callados.
  • Lo siguiente, delegar. A veces, es imposible hacerlo todo nosotros, y pedir ayuda es uno de los principales mecanismos con los que podemos hacer frente al exceso de estrés, aunque a veces el primer pensamiento de un padre o madre sea: “Debería hacerlo yo, es mi trabajo”. O incluso: “Es más sencillo si yo me hago cargo”. Una buena idea puede ser ponernos de acuerdo con otros padres en la misma situación para alternar los cuidados (aunque ciertamente, en estos tiempos de COVID todo esto puede ser un poco más complicado).
  • También podemos ‘externalizar’. Aunque todavía este año son pocos los campamentos de verano que se organizan (por las dificultades de dormir y convivir manteniendo las medidas de seguridad), siempre existen opciones en nuestro entorno más cercano para poder apuntar a los niños a actividades que sean adecuadas para su edad, como campamentos urbanos o actividades en piscinas o polideportivos. Es la época del año perfecta para que hagan actividades al aire libre.
  • También podemos apuntarles a clases online, siempre teniendo en cuenta sus preferencias (no olvidemos que lo que queremos es que se diviertan). Aquí las apps de aprendizaje son una muy buena opción para que los niños sigan reforzando lo aprendido durante el curso o aprendiendo cosas nuevas, incluso a través de actividades que emulan los campamentos, pero se realizan de manera online, o que están centradas en el verano y ellos pueden manejar solos y a su medida.

Recordemos que siempre, pero más que nunca en vacaciones (las nuestras y las de nuestros hijos), es muy recomendable buscar cada día un rato para nosotros mismos, para evitar situaciones que escapen a nuestro control por exceso de estrés. Y, sobre todo, no caigamos en autocriticarnos por no ser los padres perfectos, de esos que vemos en las redes sociales (aunque en muchos casos sea más postureo que realidad). No se trata de buscar la perfección, sino de buscar el equilibrio entre trabajo y vacaciones, aficiones y obligaciones, familia y empleo, para poder disfrutar todo lo posible con nuestros hijos antes de que, sin darnos cuenta, se hayan hecho mayores.

Artículo ofrecido por Kate Regan, directora de Experiencia de Aprendizaje de Lingokids

Continúa leyendo