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Un plan diferente

Teleféricos más divertidos para ir con niños

Quedan muy poquitos en España pero los que resisten son auténticas joyas dignas de visitar con los peques de la casa al menos una vez en la vida. Un punto de aventura para ellos que disfrutaréis en grande toda la familia.

Teleférico
Teleférico (Foto: depositphotos)

Entre tanto parque de atracciones, zoológicos, museos con actividades infantiles, oferta cultural infantil y espacios al aire libre, se nos olvida que todavía resiste en algunas zonas de España una forma de ocio que a su vez es un medio de transporte que a los peques les encanta: el teleférico. 

No son muchos, seguramente cada vez menos, los teléfericos que hay repartidos por el país. Si bien resisten en zonas montañosas porque en ese contexto siguen siendo magníficas soluciones, hay pocos en zonas urbanas. Y desde luego ninguno tan moderno como, por ejemplo, el teleférico de Gaia, de corta duración pero que es ya parte fundamental de la oferta turística de la preciosa ciudad de Oporto. 

En nuestro país, no se parecen a este porque son mucho más antiguos, pero hay fundamentalmente dos teleféricos que hacen las delicias de los más pequeños en sendas grandes ciudades: el de Madrid, que une la estación Rosales, situada en la confluencia del Paseo de Pintor Rosales, calle Marqués de Urquijo y Paseo de Camoens, con la de la Casa de Campo, y el de Montjuic , que recorre 750 metros desde el Castell de Montjuic hasta el Parc de Montjuic y viceversa. Entre medias, se puede disfrutar de la parada del Mirador de l’Alcalde. Este último es especialmente atractivo también para los adultos por las vistas que ofrece, con el mar de fondo. 

Vistas al mar

No está en una ciudad tan grande pero sí cerca de una importante, Málaga, el teleférico de Benalmádena, que se eleva 769 sobre el nivel del mar en un recorrido de 15 minutos y 3 kilómetros en total. Parte desde la ciudad de la Costa del Sol hacia la montaña que se aleja de esta, y su vista panorámica es realmente espectacular, con el Mediterráneo a sus pies. 

Cerca de la montaña

Lejos del mar y sí cerca de la montaña en distintos puntos geográficos del país se pueden disfrutar de tres teleféricos aptos para visitar con niños porque son de fácil acceso y cuyos recorridos son al menos tan espectaculares como los tres citados.

Uno es el que parte de la localidad cántabra de Fuente Dé, que salva un desnivel de 753 metros en pleno Parque Natural de los Picos de Europa, llevando al viajero a más de 1 800 metros de altura sobre el nivel del mar en un visto y no visto. Único es también el recorrido que hace el Aeri de Montserrat, un funicular precioso del que se puede disfrutar en macizo donde se ubica el famoso monasterio del mismo nombre, muy cerca de Barcelona.

Y tan impresionante como estos dos es el funicular del Teide, visita imperdible en unas vacaciones a Tenerife, una isla que lo tiene todo para ser el destino perfecto en familia, incluyendo el teleférico que parte de una estación base situada a 2.356 metros de altitud. Es un funicular modernísimo y muy grande, con capacidad máxima por cabina para 44 personas -en circunstancias normales, no como las provocadas por la COVID-19-, que en ocho minutos lleva al visitante hasta la parte alta del volcán más famoso de nuestro país. 

En plena naturaleza

Muy especial y distinto a los seis anteriores es el teleférico de Cabárceno, situado dentro del parque natural, que sobrevuela sus instalaciones, las cuales se pueden ver a través del suelo acristalado de las cabinas. Es tan original la vista que es una atracción tan importante como las propias especies animales que se pueden disfrutar en el zoológico. 

Desgraciadamente, son una atracción en peligro de extinción los teleféricos, pero precisamente por eso se convierten en un motivo de excursión inolvidable para los peques, que quizá un día puedan presumir ante sus hijos de nietos de haber montado en algo que ya no exista en ese momento. 

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