Consejos prácticos

Tips para que una comida con niños en un restaurante sea un éxito

Con peques, la improvisación es un riesgo que se puede pagar demasiado caro incluso si se trata de un plan tan sencillo como salir a comer en familia...

Familia (Foto: iStock)
Familia (Foto: iStock)

En vuestra mente el día en familia era idílico pero la realidad os ha puesto en vuestro sitio. Ni siquiera salir a comer es fácil cuando hay niños de por medio. La planificación y la previsión, aunque le quiten romanticismo, magia y sorpresa a la idea, son la mejor garantía para minimizar el riesgo de que el plan se tuerza. 

Esta teoría es igual de válida para un viaje, para una jornada fuera de casa y hasta para algo tan sencillo como ir a un restaurante. Y es que, ¿acaso el concepto sencillo se puede aplicar a algo que tenga que ver los niños?

Que por nosotros no quede el intento: si estáis pensando en salir a comer con los peques, tomad nota de los siguientes consejos para que sea un éxito. 

Elegir restaurante

No vale salir a ver qué pasa y “ya picaremos algo por ahí”. No. Aunque la comida sea un alto en un día de planes distintos, tened claro dónde se va a producir. Por lo menos, apuntaros dos o tres alternativas para que en caso de querer dejar algo a la improvisación sigáis teniendo opciones de éxito.

Documentarse sobre el restaurante

La carta es importante porque lo suyo es que haya opciones que les gusten a vuestros hijos -que no es lo mismo que abrazar a la primera el menú infantil de macarrones con tomate y hamburguesa-, pero también lo es que el local sea de fácil acceso -que se pueda aparcar bien o llegar en transporte público con facilidad- y la distribución que hace del espacio. Por ejemplo, hay que bajar o subir escaleras, si dispone de cambiadores en los baños o ofrece algún servicio añadido pensado para los peques. Por ejemplo, hay restaurantes espaciosos que tienen zonas de juegos. Esto es muy habitual en entornos rurales, donde además los tienen al aire libre en muchos casos. 

Reservar por teléfono

Es muy cómodo reservar una mesa por internet pero con niños lo mejor es hacerlo por teléfono. De esta manera os aseguráis de que el mensaje llega al receptor y podéis pedir que la mesa tenga el espacio necesario, por ejemplo, para acomodar un carrito si lo lleváis, o que os reserven las tronas que necesitéis en caso de que así sea. Además, el personal del restaurante os lo agradecerá porque podrán planificar mejor el servicio.

Llevar algún recurso lúdico

A ser posible, que no sea tecnológico. Hay opciones de toda la vida como las pinturas o algún muñeco de pequeño tamaño que os puedan ayudar a cambiar el tercio a los peques en caso de que el ambiente de la comida se complique. 

Mantened la rutina habitual de horarios

Salir a comer a las tres de la tarde cuando habitualmente lo hacéis a la una y media, por ejemplo, es un riesgo innecesario y que probablemente arruinará el plan. Mantened la rutina de los niños en la medida de lo posible y así, se paso, al comer en el primer turno, estaréis más tranquilos en el restaurante. Esto es absolutamente imprescindible si alguno de vuestros hijos todavía duerme siesta porque no hay peor enemigo para un niño que el sueño. Ya sabes de que te hablamos, ¿verdad?

Todos juntos

Si se quieren sentar juntos no hay que impedírselo, pero en la medida de lo posible siempre es recomendable que adultos y menores estén juntos alrededor de la misma mesa. Que no se sientan desatendidos ni coman antes para que luego lo hagan los mayores, por favor.

Accesorios

Si no habéis consultado si el restaurante tiene trona, no dudéis en llevaros la portátil por si acaso. Y, por supuesto, que no falten los baberos ni el kit de limpieza y cambio básico. Es fácil prever cómo empieza una comida fuera de casa pero muy complicado adivinar cómo transcurre si hay niños de por medio. así que es muy recomendable ser previsores.

El tiempo

Siempre hay más opciones de éxito si la comida dura un tiempo limitado que no si se alarga demasiado, así que tenedlo en cuenta a la hora de pedir. Mejor una hora y media ideal que no dos horas y pico con una final de locura, de esas que te quitan las ganas de volver a comer fuera.

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