Coronavirus

Vacaciones de verano y COVID-19: todo lo que debes saber

Aunque ya es posible disfrutar de la playa, y también de algunas piscinas, pocas personas se atreven todavía a reservar sus esperadas vacaciones de verano, sobre todo porque no saben muy bien qué podría ocurrir en apenas unas semanas.

A medida que las esperadas vacaciones de verano se acercan, también lo hace la sensación de que, este año, nos encontraremos ante una época estival completamente difícil a como la disfrutamos el pasado año, difícil de olvidar, y que seguramente recordaremos durante bastante tiempo. ¿El motivo? El nuevo coronavirus y la pandemia en la que la mayoría de los países del mundo están inmersos, que ha provocado que las fronteras internacionales e incluso nacionales se cerraran, mientras las autoridades sanitarias pertinentes trabajaban duramente con la intención de controlarla.

Por el momento, sabemos que nuestro país tiene la intención de abrir fronteras a los turistas internacionales a partir del próximo día 1 de julio, independientemente de que lo hagan otros países de la Unión Europea. Mientras que desde el momento en el que todas las Comunidades Autónomas pasen a Fase 3, se permitirá igualmente los viajes entre provincias.

Pero esto no es del todo suficiente para recuperar la normalidad. De hecho, a la espera de conocer algunos de los principales detalles relacionados con la publicación del “decreto para la nueva normalidad” tras el estado de alarma, y que incluiría algunas cuestiones básicas a partir de ahora, como sería el uso -obligatorio- de mascarillas en lugares públicos cerrados o en el transporte público, y que establecerá a su vez que la distancia social será finalmente de 1,5 metros, en lugar de los 2 metros exigidos hasta ahora. Pero, ¿qué ocurrirá con las vacaciones de verano, que básicamente se encuentran a la vuelta de la esquina?

Es cierto que ya hemos visto algunas pinceladas, especialmente después de la apertura de las primeras playas. Aunque es cierto que, en este sentido, cada Comunidad Autónoma establecerá sus propias normas, de forma que si bien nos encontraremos con que para acceder a algunas playas será necesario reservar el espacio de antemano a través de una aplicación móvil, en otras solo bastará con cumplir algunas normas básicas, como mantener una distancia de al menos 2 metros, y evitar la colocación de toallas en plena pleamar.

A esta incertidumbre se le une a su vez el miedo por parte de muchos clientes a verse atrapados en determinadas situaciones en el extranjero, lo que ya está ocasionando que los desplazamientos estivales tienden a ser más cortos, en comparación con el pasado año.

¿Qué ocurrirá con las playas?

Tal y como te hemos indicado, todo dependerá de cada Comunidad Autónoma. De manera que las zonas costeras todavía se encuentran analizando cómo hacer frente a la crisis sanitaria, y a la vez cumplir con los principales requisitos marcados por el Ministerio de Sanidad, y poder, con ello, salvar la temporada de verano minimizando el impacto económico. 

De acuerdo al protocolo para playas que a finales del pasado mes de mayo fue elevado tanto a la Secretaría de Estado de Turismo como a las Comunidades Autónomas, para validación por el Ministerio de Sanidad, el ente gestor (autonomías, ayuntamientos, costas…), será el encargado de establecer formas de control de aforo, como por ejemplo controlar los accesos y organizar entradas y salidas con el fin de evitar aglomeraciones. 

A su vez, será imprescindible disponer de un plan de seguridad para prevenir los contagios por COVID-19 entre quienes se encuentran en la primera línea de playa, y quienes se bañan o pasean por la orilla. Respecto al uso de hamacas y sombrillas, estas deberán permanecer delimitadas con elementos como indicaciones, cintas o balizas, y deberán contar con un mecanismo de asignación que asegure la limpieza y la desinfección de los equipos, asegurándose a su vez la distancia de seguridad entre usuarios.

¿Y con las piscinas?

El pasado 14 de mayo se publicó un documento, elaborado por el Ministerio de Sanidad, en el que se establecían diferentes recomendaciones para la apertura de la actividad en las piscinas tras la crisis del COVID-19. En él se indicaba, por ejemplo, que los riesgos principalmente asociados están directamente relacionados con la interacción entre las personas que acuden a las piscinas. Por tanto, las medidas más eficaces a la hora de evitar la transmisión del virus son el distanciamiento social y el refuerzo de la higiene de manos.

Un socorrista, o la persona designada para tal fin, se encargará de la supervisión del número de bañistas, así como restringir su acceso, siempre teniendo en cuenta la legislación vigente en la propia Comunidad Autónoma.

En el caso de los establecimientos turísticos, por ejemplo, estas medidas supondrían establecer un aforo limitado de bañistas en función del momento del día (por ejemplo, mañana y tarde), un número limitado de hamacas por apartamento, y mantener, sobre todo fuera de la piscina, una distancia social de al menos 2 metros.

El Ministerio de Sanidad también recomienda la instalación de sistemas útiles para desinfectar las manos antes de entrar a la instalación, y colocar un sistema útil para la limpieza y desinfección del calzado. También se recomendaría el uso de un tipo de calzado exclusivo en el interior de la misma.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Natursan.

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