Vacaciones y familia

Vacaciones sin niños: ¿Somos unos malos padres?

Si tienes varios hijos/as, y todavía son pequeños, es probable que en algún momento te hayas planteado la posibilidad de irte de vacaciones con tu pareja (y sin ellos). Pero también es habitual que tiendas a sentirte mal o culpable si te atreves a dar el paso. Sin embargo, tomarse unas vacaciones sin niños es esencial para recargar energías y reforzar la pareja, y no tiene por qué verse de manera negativa.

Ser padre es, probablemente, uno de los trabajos más estresantes del mundo. Y la cosa se complica cuando hay más de un niño/a, dado que el tiempo -y el esfuerzo- tiene que multiplicarse para poder estar disponibles la mayor parte del tiempo. A lo que, además, debemos sumarle no solo los propios quehaceres domésticos, sino nuestro trabajo fuera de casa.

Debido a ello, muchos expertos coinciden en señalar la importancia que, para una pareja, tiene pasar tiempo juntos y sin los niños. Es decir, recuperar esa intimidad “perdida” después de la llegada del bebé, y que en algún momento quedó delegada a un segundo plano precisamente por la falta de tiempo.

Lo que puede hacer que nos realicemos la siguiente pregunta: ¿debemos, como padres, tomarnos un descanso sin nuestros hijos? ¿Es algo francamente egoísta, o esencial cuando se trata de mantener viva la relación de pareja?

Evidentemente, cuando hablamos de vacaciones nos referimos a un descanso, debidamente planeado y reservado únicamente para mamá y papá. Lo que significa que nuestros hijos se quedan con algún miembro responsable de la familia (habitualmente los abuelos o los tíos).

A medida que crecen, los niños comienzan a realizar viajes escolares, de campamento o incluso disfrutan de fiestas de pijamas con amigos, lo que puede ayudar a sus padres a tomarse un descanso. No en vano, las investigaciones realizadas hasta el momento demuestran que los padres se benefician del tiempo que pasan a solas juntos, dado que, de lo contrario, la relación podría acabar viéndose seriamente afectada si se ven corriendo constantemente detrás de los niños, todo el tiempo.

Razones por las que todos los padres deberían tomarse unas vacaciones sin sus hijos

1. Somos mucho más que padres

Cuando tienes un hijo/a, es cierto, la vida cambia prácticamente por completo. Es normal no poder vivir la vida libre de cuidados que en un momento anterior tuvimos, y ahora somos cien por cien responsables de satisfacer las diferentes necesidades de los más pequeños, antes que las propias.

Todos, como padres, lo entendemos y lo aceptamos; en definitiva, cuando se busca el embarazo sabemos fehacientemente que esta será una de las consecuencias más evidentes. Pero ser padre no significa que eso es lo único que somos; es decir, continuamos siendo la persona que éramos antes del nacimiento del bebé, pero, ahora, simplemente tendemos a tener una vida diferente.

Además de papá o mamá somos miembros de una pareja, y necesitamos nutrir y tener tiempo para completar esa relación. No se puede negar que los niños pueden apoderarse de nuestra vida hasta el punto que las relaciones románticas queden en un segundo plano, pero unas vacaciones sin niños se convierte en la manera perfecta de volver a conectar como pareja, y no debemos sentirnos culpables por ello.

2. Viajar sin niños es menos estresante

Cuando se viaja sin niños es común que solo tengamos que preocuparnos de nuestra maleta de viaje. No es necesario preocuparse por perder horas en la zona de embarque o en el baño a consecuencia de un pañal manchado, o ante las ganas del niño pequeño de entrar en el baño a orinar en el momento más inoportuno. Tampoco entramos en pánico porque uno de nuestros hijos/as se pierda de vista cuando esperamos en la cola del aeropuerto.

Al contrario, viajar en alguna ocasión sin los hijos se convierte en un momento mucho más calmado y relajante, que te ofrece -además- la posibilidad de disfrutar mejor de aquellos sitios que vayas a visitar.

3. Todos necesitamos un descanso a veces

En algún momento, todos necesitamos disfrutar de un descanso adecuado, sin responsabilidades de las que preocuparnos. Esto no significa evidentemente que quien se tome ese descanso no ame a sus hijos; es algo que no hace falta decir, pero si no tenemos tiempo para nosotros mismos al menos una o dos veces acabaremos por agobiarnos.

Todos, como padres, nos merecemos un tiempo adecuado para relajarnos y recargar energías; un descanso de la rutina de la vida familiar, y tener algo de tiempo para volver a conectar como pareja. Y es que no debemos olvidarnos de algo fundamental: antes de ser padres éramos pareja, y al igual que los niños necesitan amor y atención, también lo necesita la relación.

4. La planificación tiende a ser mucho más sencilla

Es evidente que, al igual que viajar sin niños se convierte en una actividad muchísimo menos estresante, la planificación del viaje también será más sencilla y simple. Solo tendremos que arreglar una maleta grande (en lugar de 3, 4 o 5 gigantes).

Aunque es cierto que tendremos que ocuparnos de la planificación en casa para que la persona que se quedará con nuestros hijos lo tenga todo listo, en lo que se refiere a la planificación del viaje en sí será mucho más fácil.

Cómo preparar a los niños para disfrutar de un descanso “libre de culpa”

  • Planificación. No hay duda que la planificación siempre es la clave; es esencial a la hora de empezar cualquier vacación con bien pie. No existe, es cierto, una escala del tiempo fija en la que comunicárselo a nuestros hijos, pero en absoluto es adecuado hacerlo el día o la noche anterior. Debemos darles tiempo para que se acostumbren a la idea de que estaremos fuera unos días, y que ellos se quedarán en casa con otra persona.
  • Quién los cuida. Cuando se trata realmente de quién los cuida, no es del todo imprescindible que tenga que ser un miembro cercano de la familia, sino alguien con quien el niño se sienta lo más cómodo posible. Evidentemente, todo dependerá de la confianza que tengamos depositada en esa persona, y que sepamos básicamente que es de fiar.
  • Es fundamental mantener buenos vínculos de comunicación. Aunque estemos de vacaciones, e intentemos alejarnos de casa lo más posible, es fundamental tener el teléfono móvil disponible las 24 horas del día para emergencias.
  • Ser lo más positivo posible. Los niños son capaces de detectar cuando sus padres se encuentran ansiosos, por lo que, si estamos nerviosos y nos preocupa dejarlos en casa, posiblemente ejerza un efecto negativo.

Por tanto, sentir que tenemos la necesidad de recargar las pilas lejos de los niños es algo absolutamente normal, que en nada tiene que ver con ser mejores o peores padres. Al contrario, es conveniente reservar siempre ese descanso en pareja, para evitar que la falta de tiempo y la falta de intimidad terminen afectando negativamente. Lo que, sin duda alguna, acabará siendo mucho peor.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Contenidos en Gaia Media Magazines, especializado en maternidad, salud, ciencia y nutrición.

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