Entrevista a Estefanía Unzu

Verdeliss: "Es difícil lidiar con un sentimiento de culpa, de exigencia continuo"

8 minutos

Detrás de la youtuber Verdeliss está Estefanía Unzu Ripoll. Una auxiliar de enfermería nacida en Pamplona, de corazón madrileño…que le gusta decir "que soy mitad y mitad". Tiene 31 años y 6 hijos. Los dos últimos han sido gemelas y el vídeo de su parto en casa tuvo más de 3 millones de visualizaciones.

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Cercana, natural, agradable...así nos ha parecido Verdeliss al trato. Muy accesible, a pesar de sus datos medio millón de seguidores de YouTube, vídeos con más de 10 millones de visualizaciones... pero sigue con los pies en la tierra y con muchas ganas de responder todo lo que le preguntemos. Nos hemos quedado maravilladas con la paz y tranquilidad que trasmite y sus ganas de "hacer tribu" a través de sus vídeos donde muestra su inspiradora experiencia. Ahora también madrina de la campaña de Global Humanitaria “Ayúdales a caminar”. Su filosofía de disfrutar cada carcajada con los niños nos hace quitarnos el sombrero. Sigue leyendo y conocerás un poquito más de Verdeliss:

Ser Padres: ¿Cómo nace Verdeliss? Cuéntanos cómo surge la idea, qué te motiva, qué te gusta compartir…

Verdeliss: El nacimiento de nuestra cuenta fue de lo más casual. Simplemente por la necesidad de hacer llegar un vídeo a una compañera de trabajo. Hace 8 años era la única plataforma que admitía archivos tan pesados. Una vez creada la cuenta, seguimos utilizándola: subíamos vídeos, pero de forma muy esporádica, como una forma de seguir en contacto con nuestra familia, ya que ellos vivían en Madrid y nosotros en Pamplona. Youtube era un medio que cada vez nos iba conquistando más y lo convertimos en nuestro álbum de recuerdos, pero desde un enfoque más cotidiano. No queríamos conservar los típicos eventos familiares, sino captar la esencia de lo que éramos en cada momento: cómo nos desenvolvíamos, cómo se mostraban nuestros  hijos en cada etapa de su vida, sus relaciones, carácter, avances...reflejar nuestra historia como familia, nuestra evolución.

Al hacerlo de forma pública además, empezamos a ver cómo se creaba comunidad. De alguna forma, el hacerlo desde un enfoque tan natural, hacía que la gente se sintiese identificada, les transmitíamos algo bueno. Otro de los alicientes fue mi interés en todo lo relativo a  maternidad y crianza. Hacer mis vídeos era como abrir una ventanita en la que poder aportar un poquito de mis conocimientos y experiencias pero siempre desde un punto de vista personal, vivencial.

Sentí además las bondades de crear red, de “hacer tribu” entre mujeres, madres…de naturalizar nuestros procesos. Internet se convirtió en una herramienta muy enriquecedora a todos los niveles.

Tus cuatro primeros partos fueron en el hospital, cuentános cómo es un parto en casa.

Parto en casa no te asegura sea un parto respetado, como parto en hospital no tiene porque equivaler a parto traumático, de hecho puede ser (y lo es) un ¡parto maravilloso! Partiendo de ahí, nosotros abogamos por un parto en casa porque confiamos plenamente en la capacidad de  dar a luz de la mujer y en la necesidad y efectos de no interferir en este proceso. Porque no hay mayor acto de amor que traer un hijo al mundo, y por tanto, no sentimos mejor lugar para recibirlo que la calidez e intimidad del propio hogar.

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¿Qué diferencias encontraste entre dar a luz en casa y el hospital?

Habría que manejar aquí diferentes centros, protocolos…incluso profesionales. En nuestro caso era vital establecer una conexión con quien nos acompañaría el día del nacimiento y exponer nuestros deseos. Estos deseos incluían un respeto de tiempos, movimiento, actuaciones…una no-intervención que en el hospital por el hecho de gestar mellizas no se satisfacía.

Sentimos fundamental preservar las condiciones de un parto fisiológico tanto por los efectos positivos para la criatura recién nacida, como sobre el empoderamiento de la mujer. Ni que decir tiene que alterar un parto que de por sí está cuidadosamente diseñado puede conllevar riesgos (bien conocida es la denominada cascada de intervenciones).

¿Cuál disfrutaste más? ¿Con cuál te quedas?

Simple y llanamente me quedo con el parto con el que la mujer y pareja, tras disponer de toda la información en la mano, libremente elija: bien sea parto en casa, inducido o incluso cesárea. No creo en un dogma único. El éxito de un parto dependerá de las sensaciones que éste nos deje, cada cual con sus particularidades y circunstacias propias.

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¿Hiciste a tus hijos participes de tu parto en casa?

Dada la precipitación del parto no pudimos cumplir nuestro deseo de parto en casa…sí hubiese sido así nuestros hijos no habrían estado presentes. Considero que es un momento en que la mujer ha de desconectar al máximo posible de
su neocortex, de su parte racional para que fluya sin bloqueos nuestro cerebro más primitivo: aquel que coordina el parto. Si mis hijos me hubiesen acompañado sé que mi lado de madre no podría dejar de estar alerta por y para ellos.

 

¿Cómo te ha cambiado la maternidad?

Cuando me estrené como madre sentí como cambiaba mi centro de gravedad: de un día para otro era directamente responsable de la felicidad y realización de un ser humano… y sí, ¡esto asusta! Pero más asusta la sensación de la fugacidad de la vida, fue un sentimiento que me invadió al verlos crecer. De repente el mundo ¡gira a un ritmo vertiginoso! Y definitivamente no quiero verlo, quiero montarme. Diría que he aprendido a encontrar la felicidad en los detalles más cotidianos: un niño te enseña a vivir el momento, contagiarte con cada carcajada, ser partícipe de cada logro...

¿Soñabas con ser mamá?

Desde chiquita pensé que sería mamá, pero no diría que soñaba con ello. Simplemente imaginaba mi vida siguiendo la norma: desarrollarme en un trabajo vocacional, casarme con mi príncipe azul, comprar la casa de los sueños y casi como un final de cuento anunciado tener hijos y vivir felices comiendo perdices. Es lo establecido, supongo. Pero no…¡la realidad no es esta!

¿Se te ha caído algún mito o ser mamá ha sido como lo esperabas?

Yo fui mamá muy jovencita…tenía 19 años cuando me quedé embarazada, y sin duda, fue todo un reto. Todo el mundo me advertía entonces del engorro de cambiar pañales o preparar biberones. Me hablaban de las noches sin dormir, pero nadie mencionó los días, meses, años... ¡de intranquilad cuestionándome si lo estaré haciendo bien! En mi opinión, creo que se desmerece demasiado el aspecto emocional, las luces, sombras que te despierta un hijo, como bien describe Laura Gutman, psicopedagoga argentina, formada con la renombrada psicoanalista francesa Françoise Dolto y experta en familia, crianza y en psicología femenina en el puerperio. Es difícil lidiar con un sentimiento de culpa, de exigencia continuo. Seguramente si nos preguntásemos: ¿Preferimos un hijo feliz o perfecto? No tendríamos dudas al responder. Sin embargo cuando lo extrapolamos a nosotras no somos igual de justas. Parece que esto viene de serie con la maternidad y es una gran lección por aprender.

¿Cómo es ser una familia numerosa?

¡Muy divertido! Puede parecer que sea un exceso de trabajo… pero lo que hay es ¡exceso de felicidad! En esta casa siempre hay un compañero en el que apoyarse, un confidente en el que desahogarte o un amigo con el que reír. Creo además que el hecho de crecer en una familia numerosa lleva implícitos ciertos valores, que aprendes casi por supervivencia: a convivir, empatizar, compartir… indirectamente te prepara para lanzarte a la sociedad.

¿Cómo es tu vida con 6 hijos?

Realmente no es diferente a la de cualquier otra familia: nos levantamos pronto para ir al cole, vamos al parque, al súper, a la peluquería o a revisión con el pediatra. Las limitaciones están donde las queramos poner…yo abogo por que nuestros hijos nos acompañen, se pueden hacer muchas cosas juntos y además resulta muy enriquecedor. A veces siento que parecemos hormiguitas (entre carcajadas), en filita y todos juntos.

¿Con qué tipo de crianza te sientes más identificada?

Cuando clasificamos la crianza estamos intrínsecamente estableciendo etiquetas. Decir que hay “tipos” de crianza es coartar: lo que SÍ hay son padres, hijos, situaciones en cada momento de su vida. Aún recuerdo las recriminaciones al compartir el nacimiento de mi hijo Julen o cuando inicié mi formación de Doula: -“pura fachada…mucho parto natural y misticismo y luego no amamantas a tu hijo”.

A día de hoy, mis hijas llevan 4 meses siendo alimentadas con lactancia materna, exclusiva y a demanda. Lo estamos disfrutando las tres. Está resultando una bonita y sanadora experiencia. Es mi mejor decisión, como también lo fue dar biberón a Julen. Entonces para mí era muy importante que mis hijos mayores no acusaran la ausencia de su padre, me vi sin apoyo, me vi pudiendo sentirme sobrepasada…así lo sintió mi corazón.

A fin de cuentas, dar el pecho no es sólo alimentar, sino establecer un binomio entre mamá-bebé y si una de las partes no está bien, deja de ser lo mejor. ¿Cómo puede ser lo mejor una madre infeliz? Con este ejemplo quiero expresar lo importante que es huir de métodos o etiquetas, estos a veces pueden ser una losa. También es cierto que es difícil seguir el instinto cuando toda la sociedad opina lo contrario. Juguemos con toda la información en la mano, evidencia, documentación…y después tomemos una decisión: no corresponderá a modas o dogmas, será libre, será nuestra...

Etiquetas: embarazo, parto

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