Familia

¿Qué tipo de madre eres?

Seguro que eres una buena madre. Pero ¿en qué se nota? Tu personalidad tiene mucho que ver en la forma de tratar a tu hijo. Si haces este test, sabrás cuáles son tus puntos fuertes y también dónde debes tener más cuidado.

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Estás muy orgullosa de tu hijo, por supuesto. ¿Qué cumplido te gusta más oír?

1/20 Estás muy orgullosa de tu hijo, por supuesto. ¿Qué cumplido te gusta más oír?

2/20 La abuela le regala a tu hijo de cuatro años alguna prenda de vestir. A ti te encanta que le regalen...

3/20 Estás invitada a casa de unos amigos que tienen un hijo de tres años. ¿Qué le llevas al niño?

4/20 ¿En qué situación te sientes más inclinada a hacer algo por tu hijo?

5/20 Supongamos que eres una autora muy conocida de libros infantiles. ¿Cuál es tu próximo proyecto?

6/20 Sin evaluar los dones de tu hijo ni las posibilidades reales, ¿qué profesión te gustaría más para él en un futuro?

7/20 En el parque, tu hijo viene llorando y se queja de que otro niño le ha quitado su pala. ¿Con cuál de estas opciones te sientes más identificada?

8/20 Cuando estás en el parque infantil te gusta charlar con el tipo de madre que te cuenta...

9/20 Lo mejor de ti, según tus amigos, es que creen que...

10/20 Tu hijo de seis años tiene que recitar una poesía en una fiesta de su clase. Cuanto más se acerca el día, más nervioso y angustiado se pone. ¿Qué le dices para tranquilizarle?

11/20 Estás sentada completamente exhausta en la cocina, tomándote un pequeño descanso y un café. ¿Qué se te pasa por la cabeza en un momento así?

12/20 Tu tía, bastante mayor, quiere hacerle un regalo a tu hija para su primer día de cole. Te pide consejo a ti. ¿Qué le dirías?

13/20 ¿En qué caso te enfadarías realmente con tu pareja?

14/20 ¿Qué tipo de madre te pone más de los nervios?

15/20 ¿Qué tipo de deporte te gustaría que practicara tu hijo?

16/20 «Un día tendrás que valerte por ti mismo». ¿Cuál es ese principio tuyo que te gustaría que siguiera tu hijo?

17/20 Es el primer día de colegio de tu hijo. ¿Qué tipo de maestro te gustaría que tuviera?

18/20 ¿Cuál de los siguientes elogios te gustaría más oír de otra madre?

19/20 Ya hace unos meses que has dado a luz, tu hijo crece perfectamente y es capaz de dormir un montón de horas de un tirón. Una amiga se ofrece a cuidar de él una tarde o noche para que tú y tu pareja podáis salir. ¿Qué te gustaría hacer?

20/20 ¿Qué dicho, en el contexto de una educación severa, encuentras detestable pensando en tu hijo?

Enérgica

Enérgica

No hay ninguna duda, eres una mujer fuerte. Dices siempre sin tapujos lo que quieres y no te cortas a la hora de manifestar que algo no te parece bien. A lo largo de tu vida, has aprendido a confiar sobre todo en ti y nada más que en ti, aunque no te ha sido siempre fácil.

No eres de las personas que esperan sentadas a que otro se ocupe de las cosas: tú puedes hacerlo. Y la gente aprecia tu iniciativa, por ejemplo, cuando se trata de organizar actividades en grupo con niños pequeños o de montar un rastrillo.

Te encantaría contagiar ese empuje y esa fuerza a tu hijo para que salga adelante en la vida. Según tú, debe aprender a manifestar sus deseos y también a defenderse, si fuera necesario. Para eso no solo tiene el mejor ejemplo en ti, sino también todo tu apoyo. Le animas a prescindir enseguida de los manguitos para nadar o a presentarse voluntario para el papel del protagonista en la obra de teatro del colegio. «Puedes hacerlo» o «Estoy segura de que lo conseguirás» son algunas de tus frases favoritas. Al apoyar a tu hijo de esa manera, le das la oportunidad de convertirse en una persona con una fuerte autoestima y valiente frente a la vida.

Sin embargo, todas las monedas tienen dos caras, también tanto empuje y tanta fuerza. Te cuesta aceptar posibles puntos débiles en tu hijo. Cuando el niño se esconde avergonzado detrás de tus faldas o cuando los demás le quitan sus juguetes y él no dice ni mu, sueles ponerte de los nervios. Debes tratar de comprender sus temores. Permite a tu hijo decidirse libremente por algo o en contra de algo. De esa manera puede desarrollar realmente su personalidad.

Protectora

Protectora

Tienes un gran corazón para todo el mundo, pero muy en especial para los que necesitan ayuda, los que están tristes o los que han sido tratados de forma injusta. A todos ellos les escuchas, intentas comprenderlos y darles consejo.

Eres sensible y siempre tienes tus antenas desplegadas para averiguar lo que los demás necesitan. La educadora de tu hijo te preguntará si puedes acompañarlos a una excursión o te pedirá que te presentes voluntaria como delegada, ya que nadie más quiere serlo. Y tú aceptarás sin protestar y pondrás todo tu empeño en hacerlo bien.

Empleas tus dotes en el campo social también con tu hijo. Le das calor y le haces sentirse querido y protegido. Él sabe perfectamente que siempre puede acudir a ti cuando necesite a alguien que le consuele o se preocupe por él. Pase lo que pase, siempre estarás a su lado. Aunque eres amante de la paz, puedes convertirte en una leona cuando alguien ataque a los tuyos.

Sin embargo, ese mar de atenciones conlleva también un peligro: puede que sobreprotejas a tu hijo. Es comprensible que quieras evitarle problemas y disgustos e intentes quitar obstáculos de su camino, pero lo que hace crecer a un niño son precisamente los retos. Aunque te cueste, debes intentar mantenerte en un segundo plano y no salir corriendo siempre en su ayuda.

Voluntariosa

Voluntariosa

Cuando te pones manos a la obra, las cosas siempre te salen bien. No es una cuestión de suerte, sino que te lo mereces, te lo has currado. Tu éxito es sin duda la consecuencia de tu enorme empeño, tu dedicación y tu disciplina.

De nada no viene nada, y tú lo sabes muy bien. Tienes una sana ambición y aprecias la buena calidad. Te has puesto el listón muy alto; pero no solo a ti, también a los educadores en la guardería, al  pediatra o al maestro de tu pequeño.

Así que no es de extrañar que quieras que también tu hijo rinda al máximo. Él tiene la ventaja de que le estimulas y fomentas su aprendizaje en todos los campos. Y lo logras porque sueles informarte siempre hasta el más mínimo detalle sobre todo lo que te propones. Así que sabes perfectamente en qué fase de desarrollo mental y físico se encuentra tu hijo en cada momento, y qué método de enseñanza es el más adecuado para cada área, sea lo que sea: gimnasia para bebés, música para temprana edad o el  aprendizaje en aspectos como el habla o la escritura. Tu paciencia es admirable, e igual de admirable es lo consecuente que eres al acompañar a tu pequeño en esas actividades o ejercicios. Gracias a tu inteligencia y tus conocimientos puedes darle muchos estímulos.


Sin embargo, debes tener cuidado para no centrarte unilateralmente en el progreso de tu hijo. No le compares constantemente, ni con lo que dicen los resultados científicos ni con otros niños. Cada uno tiene un ritmo propio que marca su desarrollo. Y ese ritmo no tiene por qué estar dentro de unas normativas.
No le des nunca a tu hijo la sensación de que solo le quieres porque rinde. Cógele también en brazos cuando haya fallado en algo. De esa manera puedes aprender a sentir placer cuando destaca, pero sin presión.

Creativa

Creativa

Hay una cosa que odias especialmente: los viejos patrones de pensar. En cuanto oyes «Siempre se ha hecho así» o «Si todo el mundo hiciera lo mismo...», se te ponen los pelos de punta.

La rutina tampoco te va, ya que eres demasiado espontánea. Por regla general, eres un caudal de ideas nuevas en cuanto a lo que se podría hacer y, por supuesto, sin perder ni un minuto. También te gusta aprovechar tus dotes artísticas, aunque sea solo para embellecer tu entorno.

Tu  imaginacióncreatividad enriquecen a tu hijo y le divierten. Te encanta improvisar graciosos disfraces para una fiesta de carnaval, inventarte divertidos juegos con las manos o los más emocionantes cuentos de buenas noches.

Tu gran ventaja es, entre otras, que eres capaz de adaptarte fácilmente a cualquier situación o cambio. ¿Te invitan a una fiesta? Naturalmente, vas y te llevas al bebé. ¿Que tu hijo trae unos amiguitos a comer? No pasa nada, haces más comida...

Sin embargo, cuando tu hijo sea mayor, lo más probable es que la gente crea que eres su hermana mayor, simplemente porque eres abierta y receptiva. Pero esa ventaja puede ser también un inconveniente: si te pasas, a tu hijo le faltará un modelo en cuanto a seguridad se refiere. La vida del niño es multicolor, pero a la vez confusa. No olvides que, aparte de estímulos creativos, un niño necesita también constancia y rituales.