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Televisión, ¿un virus en tu casa?

¿Ocupa la tele el lugar que se merece en nuestro salón o hemos dejado que monopolice la convivencia familiar? Descubre con este test si la televisión es para ti un electrodoméstico más, un peligro o una niñera.

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televisión, ¿un virus en tu casa?

1/5 ¿Cuándo se enciende la televisión delante de los niños en tu casa?

2/5 ¿Comentas con tus hijos lo que véis en la tele?

3/5 Si los niños ven por casualidad una escena de sexo o violencia en televisión, ¿qué haces?

4/5 ¿Controlas los programas que ven tus hijos en la tele?

5/5 ¿Qué actividades compartes con tus hijos, aparte de ver la televisión?

Televisión-niñera.

Televisión-niñera.

Probablemente tus hijos suelen pasar mucho tiempo solos delante de la televisión. Puede ser porque vosotros, los padres, no veáis peligro en ello o porque estéis mucho tiempo ausentes, generalmente por cuestiones laborales. Es la forma de ver la tele más desaconsejable, ya que, al pasar tanto tiempo solos frente al aparato, los niños no obtienen de nadie unas referencias para entender y juzgar la información que reciben.

Televisión-peligro.

Televisión-peligro.

¿Has obtenido este resultado? En ese caso, probablemente eres uno de esos padres que perciben la televisión como un peligro potencial para sus hijos, por lo que limitan el tiempo que la ven y el tipo de programación. Este modelo se da en familias que privilegian la protección y la armonía familiar, y es el más extendido. Su mayor inconveniente es que no suele favorecer el desarrollo de un criterio propio, ni la independencia. Es un modelo protector.

Televisión-ahí está.

Televisión-ahí está.

Si has llegado hasta aquí, tu actitud como padre o madre ante la tele no es protectora, sino orientadora. En tu casa, padres e hijos veis la televisión juntos y la convertís en un tema más de conversación. La ventaja de esta actitud es que ofrece a los hijos herramientas para enfrentarse a los contenidos televisivos de forma crítica, lo que favorece su independencia. La tele, integrada con normalidad, no se juzga como buena o mala en sí misma: depende de su uso.