Cortometraje

Kitbull: bondad y nobleza frente al maltrato animal

Kitbull, el cortometraje estadounidense de Pixar escrito y dirigido por Rosana Sullivan, consigue llegar directo al corazón al abordar el maltrato de un animal y su evasión con la ayuda de un gatito.

Kitbull, el cortometraje estadounidense de Pixar escrito y dirigido por Rosana Sullivan, consigue llegar directo al corazón al abordar el maltrato de un animal, concretamente de un perro pitbull.

Un perro que pese a ser maltratado por un ser humano muestra su lado más tierno con un gatito que vive cerca de él y al que consigue liberarle de un envase de plástico en el que había quedado atrapado. Un gatito con el que poco a poco descubre que el juego es posible, que la amistad existe y que en la vida no tiene por qué vivirse con violencia y golpes.

Ese gatito, el mismo que ha sido testigo de los malos tratos a los que está siendo sometido el pitbull, el mismo que se ha ido ganando la confianza del perro descansando a su lado y jugueteando con él con la ayuda de una simple tapadera de botella de plástico será de vital importancia para que ambos dejen atrás ese lugar en el que se han conocido.

De hecho, ese gatito inspirará al pitbull y le ayudará a evadirse de su torturador y de sus torturas. Aunque la huida no resulta del todo fácil, perro y gato lo consiguen. Empieza entonces una nueva aventura para ambos: descubrir que hay más allá de ese lugar lleno de miedos y torturas en el que el perro vivía. No sólo eso.

Kitbull enseña cómo ambos empiezan a caminar por la ciudad y cómo el gatito se encuentra con unas manos amigas que le acarician –se escucha su ronroneo- y le abren una lata de comida para que se pueda alimentar.

Es entonces cuando el perro se acerca no sin despertar ciertas dudas en la persona que acaricia al gato. Sin embargo, esa persona enseguida cambia de actitud y también se predispone a acariciarlo.

La historia de esta pareja tan peculiar termina bien y muy feliz. Y es que las últimas escenas de este corto muestran al gatito y al perro jugando alegremente en un parque con una pareja que les mima y les cuida. Una situación absolutamente diferente a la que ha vivido anteriormente.

Sin duda, el cortometraje Kitbull nos llega directos al corazón porque evidencia que desgraciadamente hay personas que torturan a animales, y también demuestra que pese a esa violencia los animales son capaces de mantener intacta su nobleza, su bondad y sus ganas de querer a todos los que estén a su alrededor.

Esta historia de perro y gato acaba además con ese falso lugar común que dice que entre perros y gatos no puede haber amistad. Kitbull demuestra que eso es falso, absolutamente falso. Entre un perro y un gato puede haber amistad y cariño infinito.  

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