COVID-19

Un año de pandemia: ¿cómo lo han afrontado los niños y qué cambios han llegado a sus vidas?

Cuando hace un año cerraron todos los centros educativos y días más tarde se produjo el confinamiento, poco sabíamos de lo que estaba por venir...Un año después nuestra vida ha cambiado mucho y, la de los niños, sin duda también. Queremos repasar algunos de los cambios a los que han tenido que enfrentarse los más pequeños y rendirles un homenaje por la lección que nos han dado.

Como sacado de una película de ciencia ficción, de terror, mejor dicho, así ha sido el año de pandemia que llevamos. La vida nos ha cambiado y a los niños también, unos cambios a los que, sin duda, cuesta adaptarse y ante los que los niños han demostrado una enorme fortaleza y resiliencia. 

El 9 de marzo de 2020 la Comunidad de Madrid anunció la suspensión de las clases a todos los niveles, desde las guarderías hasta nivel universitario. El 11 de marzo entró en vigor dicha medida y a los pocos días se fue extendiendo a todas las comunidades. En principio, se pensaba que sería una medida temporal, para un par de semanas...poco sabíamos entonces de lo que estaba por venir...

Hace un año nuestras vidas cambiaron: el coronavirus, que ahora todos llamamos con más propiedad COVID-19, llegó para hacer tambalearse los cimientos de nuestra condición humana afectando directamente a la libertad de movimiento y al contacto social, además, claro está, de amenazar la salud y la propia vida. Un año después, se podría decir que vamos aprendiendo a "convivir" con las limitaciones que la COVID-19 ha traído consigo y, a día de hoy, la vacuna contra el miedo, la tristeza, la ansiedad y el dolor es precisamente la vacuna contra la COVID-19, en ella están puestas todas las miradas y muchas esperanzas.

¿Cómo ha cambiado la vida de los niños?

La vida de los niños también ha cambiado y mucho. De la noche a la mañana se adaptaron a no ir al colegio, tuvieron que dejar de ver a sus amigos y compañeros, se acostumbraron a las clases online (que se han convertido en un habitual en muchas ocasiones) y a hacer las tareas en casa, redujeron sus contactos sociales a su familia más cercana. Cambiaron el parque y la calle por el hogar. Por no hablar de los niños con situaciones socioeconómicas y familiares complicadas que han vivido, y siguen viviendo, una situación descorazonadora. 

Poco a poco empezaron a salir a la calle, con el miedo de sus padres acechando, empezaron los paseos, retomaron tímidamente el contacto con algunos niños y así fueron pasando los meses.

En este año han aprendido a convivir con la distancia, la mascarilla y el gel hidroalcohólico. Han visto como el miedo y la preocupación se hacían más frecuentes en casa. Han tenido que renunciar, en muchos casos, a los abrazos y a los besos de sus abuelos, de sus tíos, primos y otros familiares.

Su vida ha cambiado de la noche a la mañana, como la de todos, y lo han hecho, en muchos casos, dándonos una gran lección: se han adaptado a los cambios en el colegio, a que las clases online y los confinamientos puntuales por casos positivos en el aula o en la familia sean una realidad, a jugar de otra manera en el recreo, a que el coronavirus siga presente en muchas conversaciones y, en algunos casos, han tenido que afrontar pérdidas familiares irreparables y han convivido con el dolor...

Y hay que destacar y que homenajearles por algo: porque todo lo han hecho con una gran capacidad de adaptación y resiliencia, sobrellevando, en muchos casos, con naturalidad una situación que para nadie es fácil. Teniendo, a veces, respuestas para preguntas que ni los propios adultos alcanzamos a comprender...

Por todo esto, queremos rendir un homenaje a l@s NIÑ@S, ofrecerles un gran aplauso y dedicarles un enorme GRACIAS. Tratar de entender lo que difícilmente puede explicarse es un gran reto y, en algunos casos, parece que los niños lo han entendido incluso mucho mejor que nosotros.

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