7-10 años

5 consejos para lograr que realicen sus tareas

Ordenar su cuarto, hacer los deberes, ducharse, poner al mesa... Son sus responsabilidades, pero se resisten a hacerlas. Los padres deben actuar con afecto y firmeza.

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Cumplidos los siete años los niños tienen ya una gran libertad de movimientos que les permite actuar muchas veces de manera que contraría a sus padres. Surgen problemas sobre múltiples cuestiones: limpieza y orden, horarios, modales... Por eso, aunque el cariño y el respeto mutuo es fundamental para lograr que obedezca nuestra peticiones lógicas, a veces,no es suficiente: la firmeza es igualmente necesaria.

Sobre todo cuando la obediencia que pretendemos se referirá a comportamientos positivos, a acciones que pretendemos que ejecuten (ordenar su cuarto o realizar sus tareas escolares). Unas normas básicas pueden ayudarnos:

1. Asegurarnos de que hemos captado su atención y nos han entendido. Puede ser necesario pedirles que se acerquen, repitan nuestra orden e incluso concreten lo que significa. "Recoge tu habitación" puede no significar lo mismo para un niño que para nosotros. A veces conviene enumerar los pasos y componentes de la tarea, y comprobar que los ha comprendido y los recuerda.

2. Puede ser necesario comprobar que realizan la tarea completa y no la abandonan a la mitad. Se les puede controlar o bien durante su realización o bien al final. Pero es preciso hacerlo de un modo agradable y positivo, no buscando los fallos ni convirtiéndonos en su sombra: se sentirían fiscalizados. Es más, comprobar la realización de la tarea puede ser necesario para poder aplicar un valioso e imprescindible estímulo: el elogio.

3. No es buena táctica eso de decirles: "Como es tu obligación, no hay nada más que hablar". Escuchar un "Qué bien has ordenado tu cuarto" puede ser el estímulo para hacerlo otra vez mañana. Y también el ser agradecidos: "Gracias por comprar el pan, me has sido de mucha ayuda".

4. Incluso si la realización de la tarea deja un poco que desear, puede ser conveniente resaltar los progresos: "Hoy has ordenado tu habitación bastante mejor que ayer". Sobre todo si estamos corrigiendo a un niño al que le cuesta obedecer: sus progresos han de ser reconocidos. No se trata tanto de enjuiciar el resultado final como de valorar los avances parciales. Cada paso es importante.

5. El elogio también es eficaz cuando obedecen y respetan una prohibición. Un detalle tangible o un pequeño regalo, siempre que no se convierta en una obligación, es a veces un buen modo de expresarles nuestro reconocimiento y de hacer que se sientan orgullosos y satisfechos por portarse bien.

Etiquetas: 7 años, educación, niños, obedecer, padres, psicología infantil

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