Entrevista a la Fundación Aprender

“A la inclusión real solo podemos llegar a través de metodologías que consigan respetar el ritmo de cada alumno, pero todos dentro del aula”

En una escuela inclusiva todos los alumnos aprenden en igualdad de oportunidades. Los que tienen un ritmo de aprendizaje estándar y los que tienen patrones de inteligencia, llamémosle, “normal”, pero con trastornos como dislalia, dislexia, déficit de atención (TDAH), dislalia, discalculia… o incluso altas capacidades.

¿Cuál el papel de los padres?

Todos consiguen sus metas académicas. ¿Cómo? Con una atención especializada e integradora dentro del aula. También, por supuesto, con la colaboración de todos: profesores, resto de alumnos, padres y Administración.

Así opinan Irene Ranz y Yolanda Granados, presidenta y vicepresidenta de la Fundación Aprender, para quienes de la diversidad nace la riqueza, porque calidad e inclusión van de la mano.

¿En qué situación se encuentra la educación inclusiva en España?

A pesar de que en España se lucha por hacer de la escuela un espacio inclusivo, lo cierto es que en muchos centros de nuestro país esa inclusión no es real. A la inclusión real solo podemos llegar a través de metodologías que consigan respetar el ritmo de cada alumno, pero todos dentro del aula y no sacando a los niños con necesidades de aprendizaje diferentes a clases de refuerzo. Esto favorece que estos alumnos se sientan diferentes, peores.

El modelo Helix es un ejemplo de metodología inclusiva. ¿En qué consiste exactamente?

El modelo Helix ha sido desarrollado por el Colegio Brotmadrid de la Fundación Aprender y el próximo curso se va a implantar en el colegio Jara. Está pensando para quienes tienen dificultades con el sistema de aprendizaje tradicional, con la lectoescritura, pero es válido para todos los niños.

Con este modelo se trabaja sin libros de texto, de manera cooperativa, investigando, observando sobre lo que nos rodea, haciendo, manipulando, asociando, expresando lo aprendido a través de maquetas, conferencias, expresiones artísticas…. Y todo ello con el profesor como guía en el aula, acompañando al niño, disfrutando de la actividad, despertando el interés, ayudando a comprender el porqué, enseñando a pensar. 

¿Se dan diferencias en el modelo según los ciclos formativos? Es decir, ¿se está aplicando igual  y se debería aplicar igual en Primaria, Secundaria…?

Sí. Evidentemente el modelo se va adaptando conforme se va ascendiendo de etapa, pues no es lo mismo educar a un niño que a un adolescente o a un joven. Además, ya en la ESO y sobre todo en Bachillerato, preparamos al alumno para que sepa afrontar una prueba de selectividad o un examen en la universidad, porque por desgracia eso se sigue haciendo igual, no ha cambiado, por lo que tenemos que enseñarles técnicas de estudio con las que encarar ese tipo de exámenes, por ejemplo.

Pero lo que no cambia es la filosofía que nos mueve, la pasión por el trabajo más bello del mundo y por el placer de aprender, con nuestros alumnos, de la vida y para la vida. No cambia el cuidado al docente por parte de la dirección y el cuidado al alumno por parte del docente. No cambia, en fin, nada de lo esencial aunque las formas no sean las mismas según las etapas.

¿Cuáles son los principales enemigos de la inclusión en los colegios? El alto ratio, la escasa formación, las pocas ayudas…?

La actitud y la aptitud para cambiar la manera de trabajar esa inclusión, algo que se debe, en parte, a una formación que más que escasa, es inválida por las propias transformaciones que el sistema experimenta pero que no han propiciado, sin embargo, una renovación adecuada de competencias en los profesionales.

¿Se encuentran reticencias por parte de los claustros de profesores o de los equipos directivos para favorecer la inclusión?

En el mundo de la docencia hay muchos profesores que quieren hacer las cosas de otra manera pero que, por desgracia, no pueden hacerlo porque no se les ofrece la posibilidad por la filosofía de su centro o por cómo se trabaja en el mismo. La dirección es clave para propiciar el cambio y hacer del claustro una piña profesional y personalmente.

¿Cuál es el papel de los padres?

colegio inclusivo

Los padres son los auténticos responsables de la educación de sus hijos y eligen para su formación académica la colaboración de un centro educativo, que deberían poder escoger en base al modelo pedagógico, no sólo por cercanía...

Los padres y la escuela debemos tener un objetivo común: debemos ser cómplices y equipo en todo momento. Colegio y familia debemos trabajar juntos en ese sentido, remar en la misma dirección, para que el niño consolide su formación. Cuando hablamos de formación, no sólo nos referimos a la laboral o académica, sino también a la formación en destrezas, valores, habilidades sociales, comunicativas, etc.

¿Cómo se deben modificar los planes de estudios para mejorar el aprendizaje e impulsar la integración de todos los alumnos?

Los planes de estudio deben tener presentes cuáles son los objetivos de la educación del siglo XXI, que desde luego necesitan del desarrollo le competencias, destrezas y creatividad, además de valores humanos. La cuestión es que la memorización exclusiva de contenidos deja muchas carencias en el desarrollo que después son muy necesarias en la vida.

¿Una política inclusiva favorece también a los niños que no tienen dificultades con el aprendizaje?

Por supuesto. Si algo hemos podido comprobar es que cuando se diseña un modelo que permite aprender a quienes tienen alguna dificultad con el aprendizaje, de la lectoescritura, por ejemplo, este modelo también es válido para los que no tienen dificultades.

Nosotros creemos que no se trata de adaptar el modelo rígido y anticuado al alumno diferente, sino de transformarlo en un modelo activo y efectivo de aprendizaje que valga para todos, que permita diversos ritmos y que no ponga límites al aprendizaje ni al pensamiento ni a la creatividad...

Artículo escrito por AulaPress, comunicación y Marketing Educativo

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