Mindfulness para niños

Atención plena: cómo enseñarla a nuestros hijos y beneficios

La atención plena (o mindfulness) puede convertirse en una maravillosa opción, fácil de aplicar y de seguir, para que los niños puedan disfrutar del momento presente, relajarse y mejorar su desarrollo tanto emocional como cognitivo.

¿Sabías que practicar la atención plena, también conocido bajo el nombre de mindfulness, puede ser de mucha ayuda para los niños a aprender a controlar el estrés y la ansiedad, desarrollar una actitud muchísimo más positiva y regular las emociones, entre muchos otros beneficios? 

No en vano, la práctica regular del mindfulness se ha asociado con interesantes cualidades, que van desde la reducción del estrés hasta el alivio del dolor de espalda causado principalmente por las tensiones nerviosas. Es más, se sabe que podría ayudar a calmar los síntomas relacionados con el síndrome del intestino irritable.

¿Qué es y en qué consiste la práctica de la atención plena?

Se trata básicamente de centrar nuestros pensamientos en lo que estemos llevando a cabo justo en ese momento, siendo plenamente conscientes de aquello que estamos haciendo. Es decir, consiste en prestar atención a una única cosa, estando en el momento presente, y manteniendo la conciencia activa en lo que se está haciendo.

De esta forma, si por ejemplo estamos cortando una manzana, si practicamos la atención plena, únicamente estaremos prestándole atención a la manzana. Es decir, no estaremos pensando en otras cuatro o cinco cosas más que debemos hacer.

Esto significa que, cuando permanecemos atentos y pendientes únicamente del presente, podemos disfrutar de cada instante un poco más, porque estaremos -y nos sentiremos- completamente vivos. Podríamos, por ejemplo, pensar en nuestra tarta favorita.

Cuando practicamos la atención plena (o mindfulness), podemos disfrutar más intensamente de su sabor, experimentando su textura, el sabor y lo bien que nos sentimos cada vez que nos tragamos un bocado; en lugar de engullirlo rápidamente, sin apenas pararnos a pensar a qué sabe o qué tan bueno está.

En este sentido, y al contrario de lo que muchas personas piensan, cuando practicamos la atención plena no se trata de “cerrar la mente”. Es decir, cuando prestamos atención a una cosa -o, al menos, lo intentamos-, tan pronto como se desvíe debemos únicamente preocuparnos por traerla de regreso. Esto nos proporcionará la capacidad de concentrarnos, y de concentrarnos mejor y por más tiempo.

¿Por qué la atención plena o mindfulness puede ser tan beneficioso para los niños?

Como manifiestan la mayoría de expertos, los beneficios que ofrece la atención plena no son meramente anecdóticos. Así, diferentes estudios han demostrado que la práctica de la atención plena puede ayudar a mejorar la atención, y a reducir el estrés. Además, también aumenta nuestra capacidad personal para regular las emociones, y sentir una mayor compasión y empatía.

Incluso algunos investigadores consideran a la atención plena como un tratamiento de psicoterapia eficaz para niños, adolescentes y adultos que presentan problemas de ansiedad o TDAH, entre otros.

Se ha demostrado que en los niños se produce un aumento de la compasión por ellos mismos y por los demás; aprenden a pararse y a responder ante determinadas situaciones, en lugar de reaccionar sin pensar. Además, también comprenden mejor las diferentes formas en que funcionan sus cerebros, y poseen un mayor sentido de asombro y curiosidad acerca de sus propias emociones, pensamientos y sensaciones corporales.

En definitiva, ofrece excelentes beneficios y efectos positivos tanto sobre la salud mental del niño como sobre su propio bienestar.

¿Cómo podemos enseñar a nuestro hijo la atención plena en casa?

Independientemente de que los niños aprendan la práctica de la atención plena o mindfulness en la escuela o no, nosotros como padres podemos -y deberíamos- emplear algunas de esas mismas lecciones para enseñar a nuestros hijos en casa, sobre todo si verdaderamente deseamos que los más pequeños puedan incorporar esa habilidad tan necesaria en el aprendizaje permanente.

A continuación te proponemos algunas estrategias que podrían serte de mucha ayuda:

  • Involúcrate con la comida. Podría decirse que esta actividad de mindfulness tiende a ser especialmente agradable para los más peques. Consiste en saborear atentamente lo que estamos comiendo, y para conseguirlo, es necesario hablarle acerca de la importancia de estar atentos cuando comemos, y concentrarnos en cada bocado, a qué sabe, simplemente participando de la comida y no mirar a la televisión.
  • Intenta calmar la mente con un “descanso cerebral”. Se trata de una de las prácticas centrales de la atención plena. Consiste en respirar profundamente y tratar de calmarse durante al menos tres a cinco minutos, intentando estar presentes y concentrarnos únicamente en el momento actual. Podríamos alentar a nuestros hijos a que se tomen una especie de “descanso mental” durante la tarea, durante determinadas situaciones que les pueda estar causando cierto estrés, o únicamente cuando llevan a cabo alguna transición de una actividad a la siguiente. Solo se trata de un momento para permanecer tranquilo y en paz, recordando solo aquellas cosas que son importantes en la vida, enfocándonos en lo positivo.
  • Practica la atención plena en actividades cotidianas. Otras lecciones incluyen practicar la atención / conciencia plena durante actividades cotidianas, como comer o caminar. De esta forma, enseñaremos al niño a permanecer realmente en ese momento, y a no pensar, por ejemplo, en la fiesta de cumpleaños que se celebrará el fin de semana o el examen de dibujo de mañana. Para conseguirlo, podríamos preguntarle qué sonidos están escuchando en ese momento, qué les recuerdan, o incluso que puedan recordar algún momento feliz.

Eso sí, como ocurre con cualquier otra actividad que deseemos instaurar y mantener en casa, los padres y madres que practican la atención plena pueden ejercer un mayor impacto en sus hijos. Por lo que una buena recomendación es intentar, cada día, alentar a los más pequeños a que se tomen algunos minutos para practicar, y luego hacerlo de forma conjunta con ellos.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Natursan.

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