Educación de las aulas

Cada vez nos preocupamos menos por la educación de nuestros hijos y este texto lo demuestra

Una profesora de Georgia se ha propuesto hacer reflexionar a los padres sobre su preocupación por la educación de sus hijos con un texto que ya se ha hecho viral.

Texto viral profesora

Ser padre también significa preocuparse de la educación de los hijos. Nos quedamos tranquilos cuando los llevamos al colegio y sabemos que allí están en manos de los mejores profesores que podrían tener (de hecho son ellos mismos los que nos muestran el amor que sienten por ellos desde el primera día de escuela).

Eso sí, no podemos olvidar que, pese a que estemos muy tranquilos y contentos sabiendo que les están enseñando los mejores profesionales, debemos preocuparnos por todo lo que aprenden allí. No podemos descuidar nunca la relación con el profesor de nuestro hijo, ya que ellos también necesitan saber todo sobre el entorno familiar de nuestro pequeño con el fin de poder enseñarle de la mejor manera posible.

Y esta comunicación es algo que ha ido decayendo durante el curso en los últimos años. Cuenta de ello ha dado Amie Diprima Brown, una maestra de Georgia con más de 15 años de experiencia en la profesión. La misma ha compartido un texto en Facebook, que se ha hecho viral, con el que pretende dejar constancia de que los padres cada vez están menos involucrados con este tema. Aunque el texto lo escribe a propósito de los últimos tiroteos en Florida, pretende dejar claro que si los padres nos involucráramos en la educación de nuestros pequeños, este tipo de actos podrían evitarse.

Como muestra un botón, nos ha enseñado una actividad que lleva haciendo desde el primer año que comenzó en la profesión de maestra. A principio de curso pide a todos los padres que escriban, de forma voluntaria, una carta destinada a ella y en la cual cuenten todo acerca de sus hijos y del ambiente familiar en el que viven. En el post compartido en Facebook se puede ver la diferencia entre el montón de cartas recibidas en 2003 y en 2017. El primer año un 98% realizaron la actividad, frente al 22% del último año. Una diferencia bastante considerable que debe servirnos como escarmiento a todos. Ella misma afirma: “Sean padres. Involúcrense en la vida de sus hijos para que puedan ayudarles cuando tengan problemas con amigos, con posibles pensamientos suicidas y con los problemas académicos. Les prometo, si los padres pasaran más tiempo con sus hijos y se involucraran en sus vidas, veríamos una mejoría drástica en nuestras escuelas y nuestra sociedad.

“Con todas las charlas que se les da a los niños sobre armas en las escuelas con las que se pretende resolver el problema que existe en la actualidad, permítanme ofrecerles una perspectiva diferente. He enseñado desde 2003. Este es mi décimoquinto año en las aulas. Todo el mundo siempre habla de cómo las escuelas han cambiado, y es verdad, lo han hecho. Existen cambios sobre la nueva forma de enseñar matemáticas o la inclusión de la tecnología pero existen otros cambios que creo que la población en general no conoce.

Cada año, durante 15 años, he mandado la misma tarea a casa el primer día de clases. Envío una carta a cada casa para pedir a los padres que me cuenten cosas sobre su hijo en un millón de palabras o menos. Continúo explicando que quiero aprender las esperanzas, los sueños, los miedos, los desafíos, etc. de los niños y, en broma, les pido que lo limiten a menos de un millón de palabras, ya que todos sabemos que podemos hablar sobre nuestros hijos de forma infinita. Continúo diciendo que no los califico, que no miro la forma en la que están escritas o la gramática y que no me importa si lo mandan con su hijo, lo envían por correo electrónico o lo dejan en la oficina de la escuela. Estas cartas han sido muy beneficiosas para mí como maestra para conocer a mis alumnos a nivel personal. Aprendí sobre los trastornos de la alimentación, convulsiones, problemas de celos entre gemelos, depresión, adopción, abuso... solo por nombrar algunas cosas. Estas cartas me dan una gran ventaja para conocer verdaderamente a mis alumnos. A menudo los saco cuando un niño tiene un cambio repentino en el comportamiento o surge un problema. Solo esta semana dos estudiantes perdieron a su madre de forma inesperada. Hermano y hermana, a uno le di clase el año pasado y a otro este año. Como lo he hecho antes, de inmediato fui a mis carpetas para sacar las cartas que su mamá envió sobre ellos. Es un hermoso regalo que creo que puedo darles a los estudiantes para echar un vistazo de cuánto los amaba y ama un padre. Cuando volví a colocar las carpetas en el archivador noté algo. Sé que el porcentaje de padres que completan esta tarea cada año se ha reducido cada vez más, pero mirar el tamaño de las carpetas me sorprendió. En ese primer año, el 98% de los padres enviaron algún tipo de carta a su hijo. Este año... el 22%. Se pierden muchas oportunidades para conocer a los estudiantes. Lamentablemente, en la actualidad, más padres tienen acceso a un dispositivo electrónico y esto hace que esta tarea sea aún más fácil y tome menos tiempo.

En otra nota, el promedio de este año de deberes entregados es del 67%. Estoy hablando de un resumen de cinco frases, dos meses al mes de lo que lee el niño en su tiempo libre. Se lo recuerdo a los alumnos a diario, envío mensajes de texto a través de ‘Remind’, está todo en mi sitio web. La única cosa que podría hacer es hacerlo por ellos. Los padres siguen dejando que sus hijos saquen ceros. Pero, de nuevo, ese promedio solía estar alrededor del 98% de los alumnos. Era raro que más de uno o dos estudiantes no tuviera la tarea hace 15 años. Ahora, es frustrante.

Con todas nuestras otras responsabilidades en nuestra profesión, ¿cómo se supone que debemos conocer a los estudiantes para poder identificar a los que tienen mentalidad y disposición de convertirse en un tirador escolar si los padres no se involucran en el seguimiento académico? ¿Cómo se supone que debemos educar a los niños cuando sus padres no exigen que sus hijos completen los deberes?

No espere hasta que su hijo sea el tirador de la escuela para avisarnos de que tiene problemas mentales. No espere hasta que su hijo no valga para los deportes. Pregunte al maestro que por qué está fallando.

Sea un padre. Participe en la vida de su hijo para que pueda ayudarlo a resolver los problemas con sus amigos, los posibles pensamientos suicidas y los problemas académicos. Te lo prometo, si los padres pasan más tiempo con sus hijos y participan en sus vidas, veríamos mejoras drásticas en nuestras escuelas y nuestra sociedad.

Como padres, nuestro trabajo es hacer crecer a los humanos más increíbles posibles. Es el trabajo más importante del mundo. La educación y la estabilidad emocional que brinda un padre no tiene precio.”

CONTINÚA LEYENDO