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Consejos prácticos

Cómo ayudar a tus hijos a estudiar

Nada garantiza que sus resultados académicos vayan a mejorar, pero las posibilidades de que lo hagan pasan, entre otras cosas, porque los adultos de la casa pongamos nuestro granito de arena para ello.

Estudiantes (Foto: Pexels)
Estudiantes (Foto: Pexels)

Los padres podemos ayudar a nuestros hijos a estudiar. No significa esto que les hagamos los trabajos de clase, que les enseñemos cómo copiar -mejor no confesarle aquella vez en la que no te quedó más remedio que hacerlo…-o que estemos encima de ellos atosigándoles con el “estudia, estudia” en la oreja todo el día. Significa que podemos ayudarles a ser más eficientes a la hora de estudiar, a que el tiempo les cunda más y, lo más importante, a que encuentren la motivación para hacerlo por ellos mismos. 

Los consejos que a continuación compartimos contigo no son una garantía de que tu hijo vaya a estudiar o mejore sus resultados académicos, no queremos crear falsas ilusiones y posteriores represalias en forma de cabreo. Estos consejos, que son los que dan los expertos en la materia, sí aumentan las posibilidades de conseguir todo lo que hemos citado al final de la entradilla de esta pieza. 

Esto es, en definitiva, lo que podemos hacer los padres para ayudar a nuestros hijos a estudiar:

Proporcionarle un lugar de estudio propio y adecuado

El estudiante debe tener su propio lugar de estudio, que lo sienta como propio, que sea personal y siempre el mismo. “Ha de ser un lugar agradable, decorado por el mismo si quiere aunque evitando elementos de distracción”, explican desde el departamento de orientación del IES Luis Cobiella Cuevas, de Santa Cruz de Tenerife. Además, el espacio de estudio debe contener una mesa plana y lisa, con espacio para que no sea un caos, y una silla que garantice una buena postura del menor. La luz natural, la temperatura agradable y estable y la ausencia de ruido son las otras tres claves que señalan los especialistas sobre cómo debe ser el espacio de estudio en el hogar.

Propiciar una rutina de horarios

“Será conveniente disponer de un mismo horario para el trabajo escolar; los chicos deben tener como una rutina más  el trabajo de la escuela y para adquirir este hábito es importante que se tienda a trabajar a las mismas horas”, indican desde el instituto canario. De nada sirve que el crío muestre intención de estudiar si luego la rutina en casa es un absoluto caos. Papá, mamá, hay que intentar mantener unos horarios que siempre sean similares.

Respetar el tiempo de estudio

Va en la línea del punto anterior. Que el niño no tenga que estudiar a saltos a deshora, sino que siempre tenga su espacio garantizado de tiempo para estudiar de forma ininterrumpida. Esta es tarea de los que marcan los horarios en casa, los adultos. “La familia debe ser la primera en respetar los tiempos de estudio, no interrumpiendo nunca, favoreciendo silencio en la casa, incluso modelando la conducta, aprovechar para que la familia lea, o trabaje también”, exponen desde el instituto Luis Cobiella Cuevas. 40-50 minutos en primaria, hora y media en etapas superiores e incluso dos horas en las etapas finales del instituto son tiempos asumibles para el estudio.

Ayudarles en determinados momentos del estudio

Sobre todo, cuando tengan que tirar de memoria, algo que los pedagogos no recomiendan pero que todavía sigue siendo un recurso a la hora de estudiar, y cuando toque repasar. En ambos casos, las preguntas cortas y concretas, que no sigan de forma lineal la lección, o que fomenten la relación de contenidos y que el menor se exprese con sus propias palabras, son la forma más eficaz para ayudarle. En el caso del repaso práctico, plantearles ejercicios concretos, en especial si dominas la materia, también puede serles de mucha utilidad. 

Seguir su evolución académica

Esto no es lo mismo que controlarlo todo con autoridad o falta de autonomía, sino que consiste en estar informado, mostrar interés en cómo le va, estar activo en la comunidad educativa del centro donde estudia tu hijo, y mantener una comunicación fluida y bidireccional con sus tutores. Simplemente, estar alerta para que ningún factor externo le desvíe del camino correcto, como recomiendan desde FAPAR, la Federación de Madres y Padres de Alumnos de Aragón: “En este sentido debemos estar atentos para detectar las posibles dificultades que pueden surgir en la trayectoria escolar de nuestros hijos, así podremos reforzar y estimular lo antes posible los aspectos que necesite”.

Respeto a los profesores e incentivar el estudio

Mostrar una actitud positiva en casa ante la educación escolar y dar ejemplo en el respeto y la confianza en el profesorado es también una manera de ayudar a nuestros hijos a ser más eficaces en el estudio. Alinearnos siempre con ellos, “el profe tiene la culpa”, no suele llevar a buen puerto. Habrá veces que sí sea así y otras en las que no. De ahí que sea importante estar siempre en contacto con el entorno escolar de tu hijo.  “Nunca en casa y delante del menor debemos descalificar a los profesores, aunque tengamos razones objetivas para ello; será una forma de deslegitimarlos. Se deben encontrar otras soluciones u opciones”, recomiendan desde el departamento de orientación de IES Luis Cobiella Cuevas.

Enseñarle a usar internet con responsabilidad

La red es un océano de aprendizaje y eso es un tesoro que hay que aprender a buscar. Por eso, como padres, una de las cosas que podemos hacer para ayudarles a estudiar es aconsejarles cómo buscar información de utilidad en internet. El aprendizaje activo incluye ser capaz de consultar fuentes externas, sobre todo a medida que se avanza de etapa educativa, e internet es una puerta gigante a todas ellas. Pero también hay mucha desinformación, de ahí que la labor de guía de los adultos de la casa (y del instituto) sea tan importante en este sentido.

Demostrar confianza en ellos

Bien podría ser el primer consejo de la lista. Y es que, aunque se da por hecho, no todos los padres confían en las posibilidades de sus hijos ni les hacen ver que es así, que pueden conseguirlo. O al menos, que pueden esforzarse por dar su mejor versión cada día, que al fin y al cabo es el objetivo de cualquier persona en la vida. Por eso, es fundamental confiar en ellos. Y esto se puede hacer desde una óptica realista, siendo conscientes de sus virtudes y también de sus defectos. No son incompatibles ambos enfoques. 

Valorar más el esfuerzo que la nota

“Si el niño saca una mala nota pero se ha esforzado, no pasa nada. Será diferente si suspende por no haberlo hecho”, indican desde el IES Luis Cobiella Cuevas, es una afirmación que es un perfecto resumen de cómo pueden ayudar más los padres a sus hijos a la hora del estudio. Es mucho más beneficioso para ellos que pongamos el foco en el camino y no tanto en el resultado porque hay veces que este último no es el merecido, y viceversa.

Consejos para que sepa relajarse

Por último, no está de más enseñarles a los menores algunas técnicas sencillas de relajación. Pequeños consejos sobre cómo respirar o aconsejarle que se tome un respiro cuando se bloquea, pueden ser muy valiosos en época de exámenes, por ejemplo. Ellos no nacen sabiendo, así que es conveniente guiarles también en este sentido.

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