Cómo cuidar la piel de los niños por el uso diario de la mascarilla en la escuela

El uso de las mascarillas faciales son obligatorias a partir de los 6 años de edad, especialmente en aquellos momentos donde no es posible mantener la distancia de seguridad interpersonal recomendada, y más aún, en espacios cerrados. Debido a ello, muchos niños/as llevan puesta la mascarilla cada día durante las horas que están en clase, lo que puede causar algunas reacciones cutáneas.

Cómo cuidar la piel de los niños por el uso diario de la mascarilla en la escuela
Foto: Istock

Después de que las clases de primaria y secundaria empezaran oficialmente a mediados del mes de septiembre, es cierto que, en la mayoría de los casos, los niños se han adaptado mejor de lo esperado a las diferentes medidas de protección y seguridad establecidas por las Consejerías de Educación de las distintas Comunidades Autónomas, con la finalidad de asegurar una vuelta a las aulas seguras. En un momento en el que nos encontramos inmersos en la segunda ola de la pandemia de coronavirus, y que ya ha provocado que se hayan vuelto a tomar decisiones más restrictivas.

Como de buen seguro sabrás, a partir de los 6 años de edad el uso de la mascarilla es obligatoria, especialmente en aquellos momentos en los que no es del todo posible mantener la distancia de seguridad interpersonal adecuada (establecida en 1,5 metros de distancia). 

Si tenemos en cuenta que la mayoría de las aulas son a puerta cerrada, en espacios cerrados, es evidente que los niños/as llevan la mascarilla facial puesta prácticamente todo el período que dura la jornada lectiva, lo que comprende, al menos, alrededor de 5 horas diarias, sin contar con aquellos instantes en los que es la hora del recreo o del almuerzo de media mañana, en cuyo caso lo más común es que se la retiren para, posteriormente, sustituirla por una nueva que deben traer sin usar de casa.

Aunque es evidente que las consecuencias para la piel del uso frecuente de mascarillas faciales en los niños no son ni mucho menos equiparables a las que surgen en los trabajadores sanitarios (cuyo uso es muchísimo más prolongado en el tiempo), no debemos olvidarnos que la piel de los más pequeños se caracteriza por ser más delicada y frágil, por lo que es común que, después de tantas horas con la mascarilla facial puesta, surjan algunas reacciones y molestias cutáneas que deben ser tratadas siempre.

¿Cuáles son las consecuencias en la piel de los niños de llevar la mascarilla facial puesta tantas horas en la escuela?

No hay duda que utilizar una mascarilla facial con regularidad se convierte en una forma esencial e importante de disminuir la propagación del nuevo coronavirus, causante de la enfermedad conocida con el nombre de COVID-19. No en vano, como han expuesto y recogido ya distintos estudios científicos (algunos de los cuales incluso han sido publicados recientemente), a medida que la pandemia continúa el uso efectivo de las mascarillas ayudan enormemente a la hora de prevenir el contagio.

Puesto que las mascarillas faciales son esenciales, especialmente cuando las utilizamos en sitios cerrados o en lugares públicos, pero donde no es posible mantener la distancia de seguridad recomendada, es fundamental hacer todo lo necesario a la hora de superar cualquier preocupación que pueda surgir respecto a su uso. Esto implica, por ejemplo, el efecto que el uso regular y diario, durante largas horas, podría tener sobre la piel, en especial brotes, erupciones cutáneas y otros problemas relacionados.

Consecuencias del uso de la mascarilla en la piel del niño
Foto: Istock

Los niños, es cierto, poseen una piel más sensible y frágil, por lo que es posible que tiendan a sufrir las consecuencias del uso diario de las mascarillas, en comparación con los adultos. Por ejemplo, se ha encontrado que aquellas personas que podrían presentar más probabilidades de experimentar erupciones cutáneas relacionadas con la mascarilla son quienes ya presentan algunos problemas, como acné, rosácea, dermatitis atópica o eccema (tremendamente habitual en los más pequeños de la casa), alergias y sensibilidad al aire húmedo o seco.

De hecho, la piel situada alrededor de la nariz, la boca y el mentón, áreas comúnmente cubiertas por una mascarilla facial, se caracteriza por ser bastante delicada. Debido a ello, en los últimos meses los expertos están encontrando casos en los que aparece dermatitis perioral, una condición cutánea similar o parecida a la rosácea (que consiste en una afección en la que la piel cursa con síntomas como enrojecimiento y aparecen bultos similares al acné).

En el caso particular de este tipo de dermatitis pueden surgir algunos síntomas similares, como un sarpullido rojo en bultos, sobre todo alrededor de la boca y del mentón. Por otro lado, el área situada alrededor de los ojos también podría verse afectada, debido particularmente al contacto de la parte superior de la mascarilla con esta zona.

Consejos útiles para evitar reacciones y cómo cuidar la piel de los más pequeños

Si tu hijo / a utiliza cada día una mascarilla higiénica, es muy probable que esta sea sustituida cada día. En estos casos, es esencial tener en cuenta que el aceite, la mucosidad, la saliva y el sudor pueden manchar la mascarilla facial y humedecerla, convirtiéndose en un área peligrosa para la aparición de gérmenes, lo que puede aumentar el riesgo de infección. Por tanto, es conveniente no reutilizar las mascarillas higiénicas, cambiándolas cada día, y lavar las mascarillas de tela cada cierto tiempo (siempre y cuando, eso sí, sean mascarillas de algodón que cuenten con la debida homologación).

A la hora de lavarlas, es conveniente por ejemplo limpiarlas después de cada uso con la ayuda de un jabón suave no irritante, y secarla a ser posible en una secadora. Luego, guardarlas en una bolsa que pueda ser cerrada herméticamente, con la finalidad de mantenerlas limpias, hasta su uso posterior.

 

También es esencial asegurarnos de que la mascarilla del niño le quede bien. Para ello, es fundamental que se ajuste a su cara correctamente y que cubra sin problemas tanto su nariz como su boca. Eso sí, a la hora de evitar posibles rozaduras, la mascarilla facial no debe abrirse demasiado, pero tampoco debe quedar demasiado apretada.

Por otro lado, en lo que al cuidado de la piel del niño se refiere, es importantísimo el uso de jabones suaves para el rostro, que no contengan perfumes ni agentes químicos muy concentrados. Bastará, por ejemplo, con contar con un jabón de pH neutro específicamente diseñado para la piel de los más pequeños. Y, posteriormente, hidratar la piel del rostro con la ayuda de una crema hidratante infantil. 

Algunos expertos incluso aconsejan utilizar las cremas suaves para pañales, puesto que prácticamente tienden a abordar el mismo problema que la irritación del pañal, especialmente cuando surgen síntomas como irritación, enrojecimiento, molestias y dolor como consecuencia de un ambiente húmedo y cálido.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Natursan.

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