Educar en la tranquilidad

Cómo educar con calma en el reto tecnológico

Las tecnologías forman parte activa de nuestras vidas desde hace ya un tiempo. Hoy en día, es difícil de imaginar que existan personas a nuestro alrededor sin teléfono móvil, sin internet en su casa o que no formen parte de alguna de las muchas redes sociales que existen.

Cómo educar con calma en el reto tecnológico
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¿Qué adolescente de 13 años no tiene un teléfono hoy en día? ¡Pocos, por no decir ninguno! Esta tendencia, al igual que en los adultos, también se ha instalado entre los adolescentes, y ahora observamos cómo sigue su camino de aproximación a los niños, cada vez de menor edad.

Ríos de tinta se han escrito, y hablado mucho sobre la conveniencia o no de que los más jóvenes, tengan acceso a los smartphones y al uso de internet en general. Cuando revisaba material para elaborar este artículo, me daba cuenta de que en la mayoría de escritos y entrevistas, se ofrecía una visión del uso de las tecnologías desde la negatividad y el miedo, lo que llevaba a incidir en la necesidad de un férreo control parental.

Si bien es cierto, que a través del whatsapp y de redes sociales, se producen casos intolerables de acoso y maltrato hacia algunos adolescentes que una sociedad avanzada no se puede permitir, no es menos cierto que todas estas tecnologías forman parte de nuestra cotidianidad y, por tanto, favorecen el desarrollo y la adaptación al medio actual en el que las TIC se han hecho tan necesarias.

Claves para educar con la tecnología como aliada

Las tecnologías ofrecen una oportunidad a la que los padres se pueden agarrar. Se trata de la opción de convertirlas en aliadas a la hora de educar a los hijos, como alternativa a observar sólo su parte más destructiva.

Te propongo una serie de claves que puedes tener en cuenta, para que las tecnologías sean tus aliadas a la hora de educar a tus hijos, y que te ayuden a afrontar desde la calma el reto:

Si regalas tecnología, deja claro desde el principio, que podrá hacer y qué prefieres que no haga cuando esté conectado a internet. Aprende a poner límites.

Aprovecha para educarle en la importancia de la privacidad. Los adolescentes – igual que muchos adultos -, vuelcan toda su vida y milagros en Instagram. Aquí tienes la oportunidad para tratar el tema de la privacidad en profundidad y ayudarle a que comience a hacerse responsable de sus acciones.

Practica la negociación. Un adolescente no tolera demasiado bien las imposiciones. Pacta el tiempo de uso de las TIC, y las consecuencias de incumplir ese pacto.

Amplia el pacto de tiempo y espacios de uso de las tecnologías en casa a toda la familia. Si durante la cena nadie mira el móvil, pues nadie lo mira. Tú eres su mayor ejemplo. Educa en el compromiso. 

Se abre un canal de comunicación con tus hijos. El mundo de las app te regala también la oportunidad de tener conversaciones con ellos. Tú tendrás unas apps y ellos tendrán otras. Compartir ese conocimiento y descubrir nuevos usos, puede establecer un nuevo vínculo.

Utiliza los programas de control parental. Una de tus funciones es la de proteger a tu hijo. Supervisa los contenidos a los que accede para evitar, en lo posible, que corra algún peligro.

El futuro es tecnológico

Hoy por hoy, es obvio que las tecnologías han venido para quedarse, y seguro que se van a continuar creando aplicaciones y sistemas, que mi cabeza no alcanza ni a imaginar ahora mismo.

Tal vez por eso, tengas la sensación de que la labor de ser madre o padre se va complicando por momentos, pero que el miedo a lo desconocido no te prive de disfrutar de las tecnologías y mucho menos de tus hijos.

 

Artículo escrito por Mirari Bolumburu, coach y terapeuta emocional de adolescentes y adultos 

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