Inicios en la tecnología

Cómo elegir el primer ordenador de tu hijo

No es sencillo establecer una edad mínima, ni tampoco dar consejos definitivos para afrontar la inversión, pero vamos a aportar algo de luz al respecto para intentar facilitarte la difícil decisión.

Niña con ordenador
Niña con ordenador (Foto: depositphotos)

Qué difícil es tomar determinadas decisiones como padres. Y si tienen que ver con la tecnología más todavía. Y en tiempos de pandemia, el no va más. 

Por un lado, el mundo actual camina imparable hacia lo digital, incluida la educación, aunque sea una parte de ella, de ahí que sea necesario que aprendan a manejar todo lo que tiene que ver con los ordenadores relativamente pronto, pero por otro lado se recomienda limitar todo lo posible el acceso a pantallas electrónicas. 

Primeros pasos en la informática

Teniendo en cuenta estos condicionantes que tanto complican encontrar el equilibrio, los expertos coinciden en situar sobre los 12 años la edad recomendada a partir de la cual un niño puede disponer de su propio equipo. Por supuesto, bajo un control parental tanto del uso que le da como del tiempo total que le dedica, pero esta es una edad en la que es interesante porque se combinan necesidades académicas con otras que tienen que ver el ocio y las relaciones sociales. 

Antes de dicha edad, es interesante introducir a los niños en el mundo de la informática también en casa para reforzar lo que aprenden en el colegio para que su manejo a nivel usuario evolucione, pero siempre a través del ordenador familiar, y en espacios de tiempo reducidos y muy controlados. 

¿Nuevo o reciclado?

Dicho esto, a la hora de escoger el primer ordenador para un menor, hay dos opciones: comprar uno nuevo o reciclar alguno que esté en desuso en casa. No importa tanto en este último caso si es de mesa o portátil, sino que pueda soportar el uso del mismo con las aplicaciones más básicas y conexión a internet. Si se opta por esta idea, lo suyo es formatearlo y dejarlo con lo mínimo, además de con alguna herramienta de control parental instalada, eso por descontado.

Si el camino escogido es el primero, el de comprar un dispositivo nuevo, las prioridades son cuestiones básicas como la durabilidad, la seguridad o la batería, pero por encima de todas destaca el precio. Un crío no necesita un ordenador potentísimo, de modo que no es necesario que la inversión se dispare. De hecho, hay opciones muy económicas y sencillas de utilizar como los portátiles tipo Chromebook, que además de económicos son muy ligeros.

Personalización en función de otros factores

Pero más allá del presupuesto del que se disponga para la compra y de que el ordenador ofrezca unos requisitos mínimos -en el caso de los menores, basta con conexión a internet y aplicaciones ofimáticas que se utilizan en el ámbito escolar-, es interesante personalizar las prioridades en función de factores como los intereses del menor y el sistema operativo que se utilice de forma mayoritaria en los equipos que tengan los adultos de la casa. 

Es decir, si al peque le gusta el diseño o la fotografía, la prioridad es la pantalla, y nada como un ordenador de mesa para ello. En cambio, si el uso que le va a dar es sobre todo para escribir y comunicarse, bastaría con un portátil resistente, detalle importante por el déficit de cuidado con el que suelen someter los jóvenes a sus cosas. No hablamos del gaming porque el de los videojuegos es un tema peliagudo, que cada familia debe gestionar como crea conveniente. 

En cuanto a la plataforma, es un tema práctico para los padres, que podrán añadir el equipo al ecosistema familiar digital. Esto puede facilitar tanto su uso para el niño o adolescente, ya que estará más habituado a dicho sistema operativo, como el control por parte de los padres. Además, será mucho más sencillo operar en el día a día ahora que se trabaja tanto en la nube y compartiendo documentos entre dispositivos distintos. 

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