Psicología infantil

Cómo enseñar a nuestro hijo a ser un buen compañero de equipo

Si nosotros o nuestros hijos hemos jugado en alguna ocasión en algún deporte de equipo, es posible que ya sepamos lo beneficioso que es para el desarrollo y el aprendizaje.

Aunque formar parte de un equipo puede enseñar a nuestro hijo/a a ser más responsable, a tener un buen espíritu deportivo y a trabajar juntos por un objetivo común, ser un buen compañero de equipo no siempre es algo natural.

Por este motivo, es de vital importancia fomentar el buen comportamiento entre compañeros de equipo cuando nuestros hijos comienzan a practicar algún deporte, dado que este tipo de habilidades tienden a trascender más allá del juego, y se acabarán aplicando a muchos aspectos de sus vidas.

¿Cuáles son los beneficios de los deportes de equipo?

A diferencia de los deportes individuales (que también proporcionan muchos beneficios para la salud de los más pequeños, dicho sea de paso), un deporte colectivo es una actividad que enfrenta a equipos entre sí, de forma que contar con más individuos, que se relacionan entre sí para un fin común, puede brindar beneficios que van mucho más allá de cualidades físicas.

De hecho, como señalan los expertos, los deportes de equipo tienen una gran cantidad de beneficios para el desarrollo de los niños, incluyendo la enseñanza de las habilidades motoras, como la coordinación mano-ojo o patear una pelota; habilidades sociales a través de la interacción con sus compañeros, y habilidades de comunicación, necesarias para practicar el trabajo en equipo.

Además de los beneficios relacionados con el desarrollo, la práctica de deportes organizados también enseña a los niños cómo ser tanto buenos líderes como seguidores, ayudándoles a lidiar tanto con el triunfo (ganar) como con la derrota (perder). Y les enseña sobre la dedicación, la perseverancia y el trabajo duro.

Concretamente, enseñan a los niños lecciones de vida ciertamente importantes, como lidiar con situaciones y resultados que no son ideales.

¿Qué hace que seamos un buen compañero de equipo?

Cómo ser un buen compañero de equipo
Foto: Istock

Ser un buen compañero de equipo se trata principalmente de tener un buen espíritu deportivo, lo que significa apoyar a los compañeros de equipo no solo cuando lo estén haciendo bien, sino cuando cometen un error. No obstante, especialmente cuando son pequeños, el desafío está en mostrar apoyo cuando nuestro compañero de equipo falla.

Cuando las cosas no van todo lo bien que nos gustaría durante el juego, el lenguaje corporal y la actitud de un determinado jugador puede acabar afectando al resto de compañeros de equipo.

En este sentido, la forma en que un jugador maneja el fracaso y la pérdida también afecta la forma en que el entrenador lo mira. De ahí que tener una actitud positiva, mostrando respeto por el entrenador y el resto de los compañeros, además de ser humilde, tiendan a ser cualidades que ayudan a ser un buen compañero de equipo.

Consejos útiles para fomentar el buen comportamiento como compañero de equipo

El buen espíritu deportivo se aprende en el campo, a través de las interacciones del grupo y del equipo, pero los padres también pueden ayudar a promover el buen comportamiento de los compañeros de equipo.

Una forma de alentar el buen comportamiento es el elogio. De hecho, es especialmente importante que los padres elogien a sus hijos por ser buenos deportistas y animar a sus compañeros de equipo, independientemente de cuál ha podido ser el resultado; es decir, en lugar de cuántos puntos pudieron anotar en el juego.

También es útil generar conversaciones que ayuden a que los niños piensen por qué es importante ser un buen compañero de equipo, y cómo podrían también serlo. Por ejemplo, preguntarles quién es el mejor compañero de su equipo, y por qué, puede ser muy adecuado.

Por otro lado, la mejor manera de hacer que nuestros hijos hagan algo es mostrándoselos. Durante el tiempo de juego, los padres pueden modelar el buen comportamiento de los compañeros, modelando una perspectiva de positiva, de respeto, apoyo y gracia al perder o ganar, en tiempo real.

Y es que, aunque es muy fácil animar a nuestros compañeros después de haber marcado un gol, el desafío es mostrar apoyo cuando el compañero de equipo falla un tiro. De ahí que incidir en ello sea especialmente importante, sobre todo cuando se lo enseñamos a nuestros hijos/as desde que son pequeños y empiezan a jugar en equipo.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Contenidos en Gaia Media Magazines, especializado en maternidad, salud, ciencia y nutrición.

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