Familia

Cómo enseñar a tu hijo a apreciar la belleza

Una de las características de las personas sensibles suele ser su capacidad de prestar atención a detalles sutiles del entorno. ¿Cómo podemos fomentarlo?

Sentarse en un banco y observar el deambular de la gente, deleitarse con las olas del mar o con las florecitas que asoman en primavera es un regalo. Porque nos aporta microdosis de felicidad, de serenidad, de conexión con el entorno y con nosotros mismos.

Cómo enseñar a tu hijo a apreciar la belleza
Foto: Istock

Sin embargo, en esta vida tan ajetreada que llevamos, a veces vivimos sin mirar ni apreciar la belleza que nos rodea. Pero si fuésemos capaces de parar y disfrutar de pequeños momentos de placer y de todo lo bello que nos ofrece la vida, seríamos más felices. Y… ¿quién no quiere ser un poquito más feliz?

Todos los seres humanos tenemos la capacidad de apreciar la belleza. Esto quiere decir que experimentamos placer a través de la percepción de lo estético, gracias a una zona concreta del cerebro (la corteza pre frontal frontolateral), donde las neuronas son abundantes y activas. De esta manera, los humanos somos capaces de disfrutar de la belleza de manera única, a diferencia del resto de especies del planeta. La conciencia, ubicada en una región muy recóndita del cerebro llamada ínsula, también está involucrada en esta capacidad de ser conscientes de la belleza que nos rodea.

No obstante, aunque todos los humanos tenemos esta capacidad, no todos conseguimos desarrollarla de la misma manera. Hay personas que tienen esta habilidad más acentuada, pero otras tienen una baja sensibilidad a lo estético. También tiene que ver con la capacidad de prestar atención a los detalles, y de vivir en el momento presente. Una mente ajetreada, ansiosa, deambulará entre un mar de pensamientos, casi siempre de pasado a futuro, sin ser capaz de detenerse en el presente.

Pero es una capacidad que se entrena y por lo tanto podemos aprender, y podemos enseñar a nuestros hijos a contemplar y apreciar la belleza.

Cómo apreciamos la belleza

Cuando realizas cualquier actividad que te gusta, esa zona concreta de nuestro cerebro se activa y segrega dopamina, la hormona encargada de hacerte sentir placer. Es por ello que sientes bienestar, felicidad o placer ante la visión de un atardecer en la playa, o ante un cuadro que te llama la atención especialmente. 

En este sentido, contemplar la belleza de un paisaje o una obra de arte son actividades sencillas con las que puedes experimentar placer. También puedes sentir placer con otras actividades cotidianas como degustar un buen plato de comida, escuchar buena música, leer un libro o reunirte con amigos.

“La belleza no hace feliz al que la posee, sino a quien puede amarla y adorarla.”, Hermann Hesse.

Beneficios de apreciar la belleza

No es fácil convencer a tu hijo para que aprecie la belleza que le rodea. Todos vamos con una actividad acelerada y parece que solo disfrutamos del consumismo y el ocio. No obstante, es una habilidad que se puede enseñar y merece la pena hacerlo, porque aprender a apreciar la belleza será un regalo para su felicidad y su desarrollo emocional.

Si enseñas a tu hijo a desarrollar su sentido estético y apreciativo de las cosas bellas, será capaz de sentir emociones placenteras como el bienestar, la felicidad o la tranquilidad de una manera sencilla, y muy a menudo. Porque hay belleza en todas partes, si sabemos verla.

Consejos para enseñar a tu hijo a apreciar la belleza

Naturaleza y niños
Foto: Istock

Una opción para enseñar a tu hijo a apreciar la belleza es que lo lleves a realizar actividades culturales. Podéis visitar juntos un museo o una exposición, así como ir al teatro o al cine. Lo único que debes tener en cuenta es que sea posible adaptar la duración o el nivel de la actividad a su edad, para que no se aburra o se canse.

Durante este tipo de actividades culturales, llama la atención de tu hijo hacia lo que estáis viendo, haciendo que se fije en los detalles más importantes y explicándole pequeñas historias, por ejemplo. Su mirada, aun inexperta, e inmadura, necesita de tus palabras, de tus explicaciones y de tus emociones para guiar su atención y sus reflexiones.

Otra opción para enseñar a tu hijo a contemplar la belleza es estar en contacto con la naturaleza. De hecho, la naturaleza está en todo nuestro alrededor y es una fuente inagotable de belleza. Aunque siempre es preferible salir a caminar por el campo o visitar la playa, también podemos contemplar detalles bellos de la naturaleza dentro de nuestro propio municipio: una callejuela pintoresca o una fachada antigua son ocasiones para detenerse y contemplar.

Puedes animar a tu hijo a observar la luna y las estrellas contigo, presenciar el amanecer o el atardecer, ver pasar las nubes por el cielo u oler los aromas del campo.

Enseña a tus hijos a disfrutar de la belleza de lo que nos rodea, porque es un regalo que nos ofrece la vida y no debemos desaprovecharlo.

Úrsula Perona

Úrsula Perona

Úrsula Perona es psicóloga infanto juvenil y mamá de 3 hijos. Lleva más de 15 años tratando a pacientes de todo el mundo, estando especializada en psicopatología en infancia y adolescencia. El asesoramiento a padres es otra de sus pasiones, pues concede especial atención a la impronta que los padres dejan en los hijos. Es colaboradora habitual en medios de comunicación nacionales de prensa y televisión. Docente universitaria, traslada su experiencia en el campo clínica a los estudiantes de psicología de la Universidad Católica de Murcia. Ha escrito dos libros de divulgación para padres: 'Hijos de Alta Demanda,' y 'Niños altamente sensibles'.

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