Ortografía

Cómo ayudar a nuestros hijos a evitar las faltas de ortografía entre la B y la V

Las reglas de ortografía son difíciles para los niños, quienes tienen mayor dificultad para entenderlas y por ello no las recuerdan. Por eso, te contamos algún truco para aprendan jugando y sean capaces de memorizar dónde utilizarlas. Apunta.

Regla de ortografía

En español, las letras b y v suenan igual, lo que supone una dificultad para saber cuándo colocarlas, sobre todo para los peques que están aprendiendo a escribir. Los niños comienzan a escribir a los 5 o 6 años, estrenándose con palabras cortas como mamá o papá, para ir evolucionando según crecen y suben de curso, lo que significa enseñarles las normas ortográficas del español. Es una odisea para ellos acordarse de cuándo deben poner una u otra, por lo que es importante que practiquen y lean mucho para familiarizarse con las palabras.

Aprender mediante juegos es mucho más divertido para ellos, y, además, prestan más atención consiguiendo que retengan lo que les enseñamos. Para un niño pequeño es difícil memorizar y retener reglas ya que no las entiende, por lo que es bastante práctico contar con diferentes trucos que les ayuden a memorizar. Aquí te detallamos algunos:

Juegos para ayudarles con la ortografía

Los niños pasan el día jugando, por lo que hacer de su educación un juego hará que presten más atención, así como que lo aprendan con más rapidez. En Internet hay muchas opciones para poner en práctica las normas ortográficas, por eso es necesario que primero les expliquemos dónde hay que colocar cada letra. En algunos, es necesario rellenar simplemente con la letra, en otros le pide al niño que piense palabras con b o con v. Un juego muy recurrente es el de “La maleta de la vaca”, en el que los niños tienen que ir repitiendo lo que dicen sus compañeros, además de añadir una palabra más con v:

 

La vaca se lleva un vestido

La vaca se lleva un vestido verde

La vaca se lleva un vestido verde y un velo

Los cuentos

Leer es el recurso más eficaz para aprender a escribir. Cuando están leyendo están memorizando las palabras, de manera que saben con que letra van simplemente porque “les suena”. No vamos a hacerles leer una gran novela, sino que les daremos cuentos que les entretengan y quieran leer. Existen también cuentos especiales para enseñarles normas ortográficas, son didácticos y hacen incisión en la regla que quiera enseñarse al niño. Entre ellos tenemos “Cuentos para aprender ortografía” de María Valenzuela, que cuenta con diferentes volúmenes según las reglas ortográficas que quieran aprenderse. También es un buen recurso que el propio niño sea el que se invente el cuento. Podemos proponerle el reto de que intente usar la mayor cantidad de palabras con v o b que pueda, y después corregirlo juntos para que aprende de sus errores.

Las poesías

Los niños tratarán de repetir la poesía varias veces, memorizando no solo sus versos sino también las palabras que en ella se encuentran, aprendiendo a escribirlas correctamente. No hace falta que la escriban, podemos repetirla con ellos mientras hacemos otras actividades y así entretenerles, como puede ser ducharse, vestirse, antes de dormir…

Juntas de paseo

salen v y b,                                                                                    

y parece obvio

que se llevan bien.

 

La b es la más alta

no para de hablar,

 

bra, bre bri, bro bru,

blu, ble bli blo bla.

 

La palabra verbo

juega con las dos,

 

con la v estuviste,

con b, estaba yo.

 

La m por costumbre

juega con  la b,

 

tocan el tambor,

¡y el trombón también!

 

Con algunos nombres

hacen un redoble,

 

tocan la zambomba

por partida doble.

 

Está siempre la v

con los adjetivos,

 

grave, octava, esclavo,

nueva, breve, activo.

 

Te voy a advertir

no son adversarios,

 

se quieren d y v

¡Justo lo contrario!

 

La vaca con v

aunque suene igual,

 

no es baca de coche,

¡es un animal!

 

Ya sabemos todos,

que estarán muy mal

 

fuera de su sitio,

aunque suene igual.

Texto de Marisa Alonso Santamaría

Dictado, un recurso muy eficaz

Los dictados siempre han estado presentes en las aulas, y al final son un recurso muy cómodo para los profesores y muy efectivo para los niños. Es una buena manera de fijar las normas ortográficas, pero es recomendable cuando los niños ya  tienen una pequeña base en ellas.

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