Llegan las notas

Cómo gestionar cuando tus hijos suspenden alguna asignatura

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¿Cómo enfrentarse a las notas? Muchos padres se preguntan cómo gestionar el problema en el caso de que nuestros hijos suspendan asignaturas. Pero, ¿cuál es el problema y cómo lo vemos los adultos?

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Lo primero que debemos de hacer es darnos cuenta cuál es nuestro lugar dentro del sistema. En ocasiones, perdemos el sentido de la dirección ya que pensamos que somos los protagonistas y encargados de resolver el problema, lo que nos lleva a hacernos cargo y agrandar el conflicto en lugar de solucionarlo.

Por ejemplo, esta semana una madre de una niña pequeña me ha contado que se siente frustrada porque, en un examen parcial, su hija no ha sacado las notas que ella esperaba. He aquí uno de los inconvenientes principales: “la expectativa”.

Cuando nosotros hablamos de expectativa, nos estamos refiriendo a algo que estamos esperando que suceda pero por lo que no hemos hecho nada para que ocurra. Es decir, en este caso, esperamos que la niña saque una nota específica simplemente basándonos en nuestra percepción. Esto, evidentemente, genera un sentimiento de malestar en la madre y no es porque la niña no haya cumplido con sus estudios, sino porque no ha cumplido con lo que se esperaba de ella. Como madre, no se ha comprometido con lo que a ella le corresponde y es el compartir y comunicarse con su hija, entender lo que a la pequeña le está ocurriendo. Si los chavales reciben este mensaje de los padres jamás podrán sentirse cómodos en confiarles si tienen un problema porque jamás van a querer romper sus expectativas.

Por otra parte, también me suelo encontrar con comentarios como “este fin de semana no vamos a ninguna parte porque nos han puesto un examen”. Hoy en día es muy habitual que los padres se hagan cargo de responsabilidades que les corresponden a nuestros hijos. No voy a entrar en el debate de  deberes sí o deberes no, sin embargo, sí que es importante que, cuando creemos que lo que está ocurriendo no es lo correcto, plantear cuál sería la alternativa para mí.

Cómo gestionar cuando tus hijos suspenden alguna asignatura

Los tipos de aprendizaje no solamente se componen de aptitudes. Es importante darse cuenta de las actitudes. Si nosotros no enseñamos a nuestros hijos ciertas actitudes con las que se pueden enfrentar a las situaciones de la vida, jamás tendrán la experiencia de haber aprendido a solucionar por ellos mismos sus conflictos. Debemos de enseñarles a que sean ellos los que se pongan sus propios objetivos. Ojo, siempre teniendo en cuenta que el papel del adulto es el de revisar -ya que tiene más habilidades- el trabajo del menor. Cuando hablo de habilidades me refiero a las que se aprenden con asumir respons-abilidades.

Es importante situarnos en el sitio adecuado. La extrema protección a que no le ocurra nada a los chavales puede conllevar el peligro de no ayudarles a que sepan buscar respuestas. Por lo tanto, el papel de los padres es el de cotejar con sus hijos qué habilidades le están faltando. Si los chavales traen malas notas debemos atender justo lo que es: una evaluación para observar qué es lo que les está ocurriendo. Hay que tener en cuenta que ellos deben aprender que el error es una oportunidad para aprender. Hay que ayudarles a hacer un análisis desde la comprensión y desde el espacio de aprendizaje. Crear un plan de acción dándole protagonismo para que él mismo se motive. No hay mayor motor que el que uno mismo se pone. Hay que dar normalidad sin que esto signifique quitarle importancia y hacerles cargo a ellos del problema convirtiéndolo en un reto. Y sobre todo, saber cuál es el papel del padre: enseñar a sus hijos a que aprendan a dar los pasos firmes que ellos necesiten.

Nano López es coach especializado en adolescentes y padres.

Etiquetas: agobios de padres, deberes, fracaso escolar, inteligencia emocional, maternidad, paternidad

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