Ayuda para afrontar el cambio

Cómo guiar a tu hijo en el paso de la educación infantil al ciclo de primaria

Aunque el salto a la educación secundaria se lleve la mayor parte de la atención, la primera tormenta de cambio para los peques en su vida educativa se produce unos años antes, cuando han de afrontar su primer curso en primaria, y es este también un momento crucial para los padres, que deben llegar preparados para ejercer de guías.

Niños en el colegio
Niños en el colegio (Foto: depositphotos)

Se habla mucho en lo que respecta a la educación de los niños del salto de la educación primaria a la secundaria. Se hace con toda la razón por ser un momento crítico en muchos aspectos, pero no es menos cierto que esto suele dejar en un segundo plano, a mucha distancia, otros momentos decisivos en la evolución de los peques, como es el caso del paso de la educación infantil a la escuela obligatoria, a primaria. Este es su primer tsunami educativo, un momento en el que cambian muchísimas cosas, desde los educadores que les han acompañado en sus primeros años en la escuela hasta las dinámicas de trabajo, desde la metodología hasta la exigencia, y todo ello se combina con su propia evolución personal. El cocktail, aunque pueda no ser tan explosivo como en el del paso a secundaria, no deja de tener su carácter inflamable, de ahí que sea fundamental que los padres ejerzan como guía durante el proceso. 

Tiene una ventaja para los padres este momento, aunque no lo saben si todavía no han pasado por ello con algún hijo mayor: los niños suelen afrontarlo con ilusión, en positivo. Esto es un punto de partida que debe ser aprovechado, porque el miedo y la incertidumbre no suelen aparecer en ellos; es más, es casi más palpable en los adultos que en los propios peques, así que conviene no transmitirles ese nerviosismo que es lógico que se lleve por dentro cuando un hijo va a asistir a un cambio importante en su vida.

Dosis extra de seguridad e ilusión

El primer consejo, por lo tanto, para guiar a un hijo en el primer gran salto en su vida educativa es el de jugar un papel de refuerzo en sus emociones. Aportarles un extra de seguridad y de ilusión a través de la narrativa. Y es que la comunicación fluida y anticipada -realista pero en clave positiva- es una herramienta fundamental, como lo es a lo largo de toda la crianza aunque en esta haya etapas más delicadas que otras. A un niño, sobre todo en estas edades tan tempranas, conviene anticiparle cualquier novedad que vaya a ocurrir a corto plazo, de ahí que aprovechar los meses previos al inicio del primer curso de primaria sea tan importante. 

Lo es para prepararle en muchos sentidos, no solo en que sepa que cuando vuelva al cole después de las vacaciones de verano descubrirá muchas novedades. No te olvides de hablar en positivo; nada de “se acabó lo bueno”, “te van a mandar muchos deberes” o cualquier otro mensaje de este estilo. No son necesarios en este momento en el que el objetivo es motivarles y alimentar su ilusión. Por ejemplo, uno de los aspectos en los que más se puede incidir en esos meses previos al cambio es en la autonomía del niño, algo fundamental a partir de este momento en su vida. Ya habrá venido trabajando en ella tanto en el segundo ciclo de educación infantil en el colegio como en casa -vestirse solo, hacer la cama, comer sin ayuda, etc.- , pero nunca viene mal un empujón más que le permita soltar amarras de cara a llegar más preparado si cabe en este sentido a la nueva etapa educativa. 

Reforzar lo aprendido

Otro factor que se conviene reforzar son los aprendizajes adquiridos en el último tramo de la educación infantil. No se trata de que hagan cuadernillos como si no estuvieran en vacaciones, herramienta que por otro lado puede ser de utilidad como recurso, sino de que potencien habilidades desde la diversión también. A esta edad ya empiezan a mostrar gustos definidos, lo cual es magnífico para fortalecer hábitos como el de la lectura o la capacidad de atención, que se puede trabajar casi sin que el niño se dé cuenta con actividades tan divertidas y provechosas para él -y para el vínculo familiar- como los juegos de mesa en familia. 

Además, más allá de todo esto, es muy importante dejar que el niño exprese todas sus dudas, miedos si los hubiera y sentimientos sobre cómo se sienten en este momento previo al cambio. Esta es una forma de que lleguen mucho mejor preparados al primer día de cole en primaria, lo cual hará más fácil su adaptación, y además es una manera magnífica también de potenciar esa autonomía personal antes mencionada. 

Niños en clase
Niños en clase (Foto: depositphotos)

Y para que todo el proceso sea lo más completo posible, desde el punto de vista de los padres es siempre enriquecedor dejarse ayudar. Pero no de cualquier de manera, que a estas alturas de la película de la paternidad sabrás bien lo que es acabar ahogado en una lluvia torrencial de ideas y consejos familiares, ¿verdad?.

La ayuda se busca de manera selectiva para que sea eficaz, tanto en experiencias y testimonios de personas cercanas que podáis considerar de interés como, sobre todo, en los expertos en la materia que hoy en día comparten sus conocimientos a través de los distintos soportes comunicativos que existen hoy en día. Aunque nuestra primera intención siempre sea recurrir a los de carácter tecnológico porque lo tenemos ya muy asimilado, los libros siguen siendo herramientas sobresalientes de apoyo para los padres, así que no te olvides de ellos. 

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