Hijos más independientes

Cómo hacer que tu hijo sea más independiente

"Nunca hagas por un niño, lo que un niño puede hacer por sí mismo". Rudolf Dreikurs. La frase de este psiquiatra y educador estadounidense es sencilla, pero ¿cuántas veces no caemos los padres en el error de hacer las cosas que nuestros hijos pueden hacer solos? Te invitamos a reflexionar.

A veces, y de manera inconsciente, los padres somo los primeros en “boicotear” los esfuerzos de nuestros hijos por ser más autónomos. Quizás en este momento estés pensando, ¡qué absurdo! ¿Cómo iba a hacer yo algo así? Te invito a que te preguntes si alguna vez has tenido la sensación de estar ahí para hacer las tareas del hogar para ellos. ¿Te suena esto un poco más?

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Lo cierto es que muchas veces tenemos una idea preconcebida de lo que es ser unos buenos padres y de cómo deben comportarse los hijos de los “buenos padres”. Y como ni si quiera nos la cuestionamos, puede llevarnos a hacer cosas que nuestros hijos pueden hacer por sí mismos.

Bajo esta creencia, subyacen a veces pensamientos como que “es muy pequeño, ya le tocará trabajar, ahora que disfrute”… “¡Uy! Tardo menos si me ocupo yo”… “Nuestros hijos son fieles reflejos nuestros…a ver en qué lugar me va a dejar”…o quizás aquella más inconsciente aún, pero que les invalida aún más: “Mi hijo me necesita”, pero...¿para todo? 

Te invito a preguntarte por esa conversación interna que estás usando para justificar erróneamente que tu hijo no es capaz de hacerlo.  Como padres, nuestra principal función no es ser perfectos ni que nuestros hijos lo sean. Lo realmente importante es saber acompañarles en su trayectoria vital para que puedan hacer todo lo que se propongan y brindarles el apoyo necesario para ello.

Recuerdo que el curso pasado, mi hijo pequeño tuvo que tomar su primera decisión importante. Le propusieron promocionar a una categoría superior de su equipo de fútbol donde sus compañeros le sacaban casi dos años o quedarse en el inferior. Le acompañamos a valorar pros y contras, haciéndole consciente de que no tenía el mismo físico que sus compañeros más mayores y que al principio era posible que pasara más tiempo en el banquillo. Finalmente decidió focalizarse en el desafío, y con nuestro apoyo y confianza, no solo consiguió superar el reto, sino que hizo un “intensivo” sobre aptitudes imprescindibles para la vida: esfuerzo, resiliencia, paciencia, confianza, perseverancia… Todo un aprendizaje

Extrapola ese ejemplo a tu vida: ¿en qué basamos las relaciones que más valoramos? Si te detienes a pensarlo están casi siempre basadas en la confianza, el apoyo, la colaboración, el respeto, la empatía… Eso mismo espera tu hijo de ti…y ¿cómo hacerlo? Podemos empezar por recordar que la infancia es el mejor período para aprender, y desarrollar su propio sentido de valía personal y de seguridad en sí mismos. Y desde ese lugar de evolución constante, te dejo algunas sugerencias:

-Permite que puedan tomar pequeñas decisiones, que puedan elegir. Mediante la reflexión y la creatividad, buscando alternativas a los obstáculos, poniendo el foco en los objetivos y no en los problemas.

-No le des todo hecho. Educarles en el esfuerzo por conseguir sus metas, superando las limitaciones y con actitud positiva de logro, esa es la clave.

-Dale valor a su esfuerzo, su perseverancia, sus madrugones, el empeño que pone… y no tanto a los resultados finales. El hábito que va adquiriendo al superar obstáculos, descubrir sus recursos y ponerlos en acción, vale más a lo largo de su vida que un resultado puntual.

-A veces, se equivocarán o se sentirán frustrados si no consiguen sus objetivos. Será entonces el momento de ayudarles a sacar aprendizajes y apoyarles para evaluar lo sucedido y replantear la situación.

-Ayúdales a reflexionar sobre lo que depende de él, que analice su comportamiento no desde la culpa, sino desde la responsabilidad y de forma constructiva.

Y nosotros padres, hagámonos cargo de nuestros  miedos y ocupémonos de las necesidades de nuestros hijos. No les privemos de la oportunidad de sentirse capaces y de ser autosuficientes.

 

Marta Navarro, Neurocoach sistémico y educativo. Directora de Teen Lab Coaching/Coach de ESINEC. 

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