Manualidades

Cómo preparar y usar un libro familiar

El libro familiar es una actividad muy divertida para niños pequeños. Si tu hijo o hija aprende y aprende, demandando más, y su lenguaje está pasando por un periodo de desarrollo acelerado en este momento, tienes que probar a crearle un libro familiar.

A partir del año y medio podría ser una edad orientativa para que empieces a plantearte el hacerle su libro familiar. Pero los más pequeños y los más mayores también disfrutarán de tener su libro familiar. Cada niño es diferente y observándole sabrás si ya está preparado para curiosear su libro familiar.

Cómo preparar un libro familiar
Foto: Istock

Esta etapa es un buen momento para ayudar a tu peque a conocer a sus familiares dejándolo jugar y manosear fotografías. Por lo que se convierte en una actividad fantástica para niños pequeños.

Con esta propuesta tan sencilla, los niños pequeños desarrollan su lenguaje y la comprensión de las relaciones. Además, de ayudarles con la observación y hasta la motricidad fina, al pasar las páginas de su libro familiar.

Cómo preparar un libro familiar parar niños

Para crear esta actividad para niños entre 1 y 2 años, necesitarás copias impresas de fotos de familiares y amigos cercanos. Mejor que sean fotos individuales, ya que les resultará más sencillo comprender y relacionar a cada persona que con las fotos grupales. Procura que sean copias, ya que los peques las manosearán y existe el riesgo lógico de que se rompan. Así que conserva los originales fuera del alcance de sus manitas.

Corta cartulina de tal manera que se conviertan en hojas para el libro de fotos. Si cortas un trozo grande cartulina podrás doblarlo por la mitad y ya tendrás cuatro hojas. Ve añadiendo tantas hojas como necesites. Pega las fotos sobre las hojas de cartulina. También puedes comprar un pequeño álbum de fotos. Los hay que puedes colocar una foto por página dentro de una pequeña funda de plástico. Esto también te garantiza que las imágenes durarán un poco más.

Asegúrate de que en el libro familiar hay fotos de todos los familiares y amigos interesados, sin olvidarnos de las mascotas. Y, por supuesto, que no falten fotos de tu peque. Le encantará verse a sí mismo.

Añade pegatinas con el nombre y relación familiar de cada integrante del libro de fotos. Si sigues con el dedo las palabras, tu hijo o hija relacionará el sonido de tus palabras con los signos que estás siguiendo con el dedo. Estarás suscitando el interés por la lectoescritura y las letras.

Luego siéntate con tu hijo o hija mostrándole el libro familiar. Probablemente te vaya señalando, reconociendo, sonriendo. Aprovecha y pregúntale “¿Quién es este?” Ayúdale con las palabras y sonidos.

El libro familiar tiene muchas posibilidades tanto de aprendizaje, como de establecer vínculos afectivos con los niños. Ayúdale a observar cada imagen y sus detalles. “Mira aquí está la abuela en la playa, comiéndose un helado” “¿Has visto que sombrero más raro llevaba el tío aquí?”.

De esta manera les estamos ayudando a observar todo el conjunto de detalles que componen una imagen. Incluso podemos añadir recuerdos y narración. “Recuerdo que la abuela se estaba comiendo un helado de nata y chocolate, y que nos reímos muchísimo porque me quería manchar la nariz con el helado.” Los niños y niñas adoran las historias y, más aún, si tienen que ver con las personas que conoce. Por eso prepararles un libro familiar resulta una idea fantástica en varios sentidos.

Consejos útiles para hacer un libro familiar
Foto: Istock

Con el libro familiar los niños pequeños también aprenden nuevo vocabulario y conceptos asociados al aspecto físico. “El abuelo era moreno, pero luego su pelo se volvió blanco”. “La tía tiene los ojos verdes y el tío azules” “La vecina Paqui es más alta que la yaya” “Tu primo es más bajo que tú”

Deja el libro familiar al alcance de su mano, para que pueda disfrutar de él siempre que quiera. De vez en cuando pregúntale por cada persona de la foto o bien pídele que busque a la tía Cris entre todas las fotos. Le encantará jugar a encontrar. No te extrañes si se convierte en uno de sus juegos favoritos.

O, sencillamente, déjale que lo vea, sin más preguntas. Cuando tu peque quiera, preguntará.

Cuando veas que ya maneja bien el contenido de su libro familiar y se ha familiarizado con las imágenes, puedes añadirle más fotos, bien con los mismos familiares o amigos en otras escenas o de nuevas personas que hayan llegado a vuestras vidas. Tu peque debe comprender que no solo existen las relaciones familiares, sino también las de amistades, vecinos o compañeros.

Además, este libro lo puede llevar cómodamente a cualquier parte y entretenerse fácilmente con él. Y cuando os reunáis con algún familiar o amigo de los que aparecen en el libro familiar, será la excusa perfecta para que ellos mismos le cuenten sus propias historias.

Seguro que no tardas en prepararle a tu peque su libro familiar, porque así de sencillo se consigue fomentar el lenguaje y el vínculo afectivo.

Mónica Palacios

Mónica Palacios

Aprendiendo a ser madre, mientras comparto todo lo que aprendo Cuando me dijeron esa típica frase de “Cuando seas madre, tu vida cambiará”, no imaginaba cuánto. Mi hija llegó para cambiarlo todo y hacerme ver que solo quería ser la mejor versión de mí misma para ser la madre que ella necesitaba. La conciliación laboral fue imposible, y pronto supe que no volvería a mi anterior trabajo de profesora de alemán. Comencé a leer y formarme, y sentir la necesidad de compartir todo lo experimentado y sentido con otras madres. Así comenzó Los Cuentos de Mamá, como una voz más de una madre que admite sus errores, aprende, llora y ríe en la tarea más difícil que asumimos al ser madres y padres: la crianza. Los Cuentos de Mamá ha ido creciendo hasta convertirse en una gran comunidad, tanto en las redes sociales, como en el blog. Una comunidad que se nutre de las ideas y propuestas que comparto sobre juego independiente, crianza, libros, manualidades y actividades sencillas con las que seguir fomentando el asombro, la imaginación, la creatividad, la diversión y el aprendizaje de nuestros hijos.

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