Psicología infantil

Comparar y etiquetar: mermar la autoestima de tu hijo

¿Por qué hacemos comparaciones con nuestros hijos y qué podemos hacer para evitarlo?

“Mi hija pequeña es mucho más tímida que la mayor”, “Ya sé que no se debe comparar… ¡pero es que el hermano es tan diferente!”, “No entiendo por qué se comporta así, los otros niños de su edad ya no hacen esas cosas”.

Comparar y etiquetar
Foto: Istock

Seguro que has escuchado estas frases a menudo en personas de tu entorno, y probablemente también las hayas pronunciado en alguna ocasión. A veces no nos damos ni cuenta, lo hacemos sin maldad, pero eso nos exime de la responsabilidad sobre lo que decimos. Las comparaciones ejercen un efecto negativo en los niños y adolescentes.

El primer paso para evitar hacerlas es ser consciente de que las hacemos, entender por qué, y conocer por qué es tan importante que no compares a tus hijos.

¿Por qué hacemos comparaciones?

Las comparaciones son algo que realizamos las personas de forma natural para poder organizar la información, entender el mundo y poder establecer relaciones y diferencias entre las cosas.

De la misma manera, como padres solemos comparar a nuestros hijos desde que son pequeños para saber si su desarrollo es normal o si, por el contrario, nos debemos preocupar o consultar a un profesional. De ahí los famosos percentiles, por ejemplo, en los que se mide el peso a la altura en relación a otros.

La comparación es útil en la medida en que, a los padres, legos muchas veces en temas de desarrollo, nos ayuda a establecer una medida a partir de la cual saber cómo evoluciona nuestro hijo.

No obstante, muchas veces usamos las comparaciones entre niños de manera equivocada y sin darnos cuenta. En este sentido, es posible que hayas querido enseñar una habilidad, conducta o cualidad a tu hijo hablándole de lo bien que lo hace su hermano o su amigo. Por ejemplo: “Mira qué bien monta en bici tu amigo X” o “Tu hermano no hace estas travesuras”.

Tu intención puede ser utilizar la comparación para motivarle a que aprenda una habilidad beneficiosa para él. Sin embargo, estás dando a entender que quieres que tu hijo cambie y sea de otra manera a como lo es en ese momento. Por lo tanto, las comparaciones pueden tener consecuencias negativas y hacer que tu hijo se sienta mal por no tener aún esa habilidad que tú le estás señalando en otro niño, por ejemplo.

“Las comparaciones te hacen sentir superior o inferior, no sirven para un propósito útil.”, Jane Travis.

Consecuencias de comparar tu hijo con otros niños

Si comparas a tu hijo con otros niños, ya sean hermanos, amigos, compañeros de colegio o vecinos, pueden aparecer consecuencias negativas, tanto en el momento de la comparación como en su desarrollo futuro.

1. Rivalidad

Tu hijo va a percibir que el niño con el que le has comparado es más aceptado y admirado por ti que él mismo. Por lo tanto, es probable que tu hijo vea a ese niño como su rival y se creen conflictos entre ellos.

2. Envidias y celos

Tu hijo puede percibir que tu amor está condicionado a tener determinadas características y, si admiras las cualidades de otro niño, es porque le quieres más que a él. Esto es un gran problema, sobre todo cuando las comparaciones se dan entre hermanos, porque aparecen envidias y celos entre ellos.

Cuáles son las consecuencias de comparar a nuestros hijos
Foto: Istock

3. Disminución de la autoestima

Tú realizarás la comparación con la mejor de las intenciones, pero tu hijo va a interpretar que valoras más aquellas cualidades que él no tiene. Como consecuencia, tu hijo puede sentirse inseguro y tener dificultades para construir una autoestima saludable.

4. Distorsión del valor de los logros personales

Si comparas a tu hijo con otros niños, se acostumbrará a valorar sus éxitos y sus fracasos en función de los éxitos de los demás, en lugar de compararse consigo mismo y valorar su propia evolución. Esto sucede porque las comparaciones con otros niños le provocan basar sus expectativas y su autoexigencia en función de otro niño y no en sí mismo.

Cómo puedo evitar comparar a mi hijo con otros niños

En lugar de fomentar el aprendizaje de habilidades o conductas positivas a través de las comparaciones, es preferible que apuestes por usar el refuerzo. De esta manera, puedes utilizar el refuerzo positivo para motivar a tu hijo cuando él realice la conducta o habilidad deseada. Puedes felicitar a tu hijo por su buena actitud, por su buena conducta, por su gran esfuerzo o por lo que ha conseguido, por ejemplo.

Realzar su propio proceso de aprendizaje o superación, independientemente del nivel alcanzado por los demás.

Por otra parte, alentarle a superarse a él mismo, pero no desde la exigencia o la comparación, sino como forma de trabajar en su mejor versión.

También puedes proponer a tu hijo participar juntos en una actividad para motivarle, para que perciba que le muestras atención y que le dedicas tiempo solo para él. Siempre que acompañes a tu hijo a realizar una actividad y participes en el proceso, él se sentirá apoyado y estará más motivado para realizarla.

Otro punto importante es que aceptes a tu hijo tal cual es, con sus virtudes y sus defectos, y que le demuestres que tu amor por él es incondicional y no depende de si tiene una u otra habilidad.

Úrsula Perona

Úrsula Perona

Úrsula Perona es psicóloga infanto juvenil y mamá de 3 hijos. Lleva más de 15 años tratando a pacientes de todo el mundo, estando especializada en psicopatología en infancia y adolescencia. El asesoramiento a padres es otra de sus pasiones, pues concede especial atención a la impronta que los padres dejan en los hijos. Es colaboradora habitual en medios de comunicación nacionales de prensa y televisión. Docente universitaria, traslada su experiencia en el campo clínica a los estudiantes de psicología de la Universidad Católica de Murcia. Ha escrito dos libros de divulgación para padres: 'Hijos de Alta Demanda,' y 'Niños altamente sensibles'.

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