Educación

Cinco consejos para gestionar con éxito la educación desde casa

La pandemia de COVID-19 ha extendido las clases online y el aprendizaje en casa. Sin embargo, para poder hacer este modelo más exitoso y sacar el máximo partido de las clases a distancia hay que tener en cuenta algunos consejos clave.

niño en clase online
Foto Istock

La educación en casa era hasta ahora una opción muy minoritaria, exclusiva de niños con circunstancias especiales o de otros cuyos padres preferían mantenerlos fuera del circuito escolar hasta el inicio de la enseñanza obligatoria, utilizando su propio criterio educativo. Sin embargo, la pandemia ha sacado la formación reglada fuera de los centros escolares, y son muchos los niños que avanzan en su proceso de aprendizaje desde el dormitorio o el salón de su casa, o lo compatibilizan con la asistencia presencial a clase. Las implicaciones de este nuevo modelo son muchísimas, pero quedémonos con las buenas: más flexibilidad y más personalización que nunca antes.

Para que el modelo de aprendizaje desde el hogar funcione, tanto los colegios como los profesores deben realizar grandes esfuerzos. Pero también los padres han de implicarse en la misión: de forma activa, asegurándose de que los pequeños cuentan con las herramientas y atención que necesitan, y también reactiva, para que no se sientan solos y aislados. Recordemos que los niños son flexibles y adaptables, e incluso aunque pueda haber ‘saltos’ en su educación debido a este modelo mixto, sin duda los superarán fácilmente. Aquí os dejamos algunos consejos para ayudarles a lograrlo.

Tecnología

Los dispositivos electrónicos son la llave de acceso a la educación a distancia. Ahora que pasamos en casa más tiempo que nunca se han convertido en un elemento esencial para toda la familia. Para el teletrabajo, para las compras online, para la comunicación con familiares y amigos, para el ocio y el entretenimiento… Es muy importante que los niños que aprenden desde casa cuenten con un equipo manejable y seguro, adaptado a su nivel de usuario, y con el software necesario para que puedan atender no solo sus clases telemáticas, sino también realizar consultas extraescolares y buscar materiales de apoyo, como vídeos y apps de refuerzo. Pero ojo, estemos al tanto para regular sus horarios de conexión y evitar excesos, así como el acceso a contenidos poco apropiados, violentos, hipersexualizados o de algún modo perjudiciales para ellos.

Juegos

Es muy recomendable complementar la formación con contenidos lúdicos (mejor si son también educativos). Y aunque muchos de ellos pueden ser también digitales, es interesante combinarlos con ‘descansos tecnológicos’, intercalando actividades como leer un libro, dibujar o colorear, armar un puzzle, etc. Tratemos de que haya ‘recreos’ cada cierto tiempo que les sirvan para relajar ojos y mente, en lugar de seguir conectados ‘haciendo otra cosa’.

Socialización

Incluso si son muy pequeños, en un momento dado pueden sentirse solos y aislados de su grupo. Por eso es importante que mantengan conexiones sociales en la medida de lo posible, y que sus relaciones no se limiten solo a los convivientes, ya que esto podría afectar, en última instancia, a su rendimiento académico, a su bienestar psicológico o a sus habilidades sociales. Eso sí, siempre debe hacerse en base a las recomendaciones sanitarias y siguiendo todas las medidas de seguridad. Si el contacto físico es imposible por la situación, fomentemos las llamadas de teléfono y las videollamadas con abuelos, amigos, etc., solo para charlar y reír.

Un rincón para estudiar

Seguro que nos hemos preocupado de preparar un rincón para nuestro teletrabajo, pero ¿nos hemos tomado las mismas molestias para que nuestros hijos estudien? Ellos también pueden tener problemas de vista o espalda por la postura y las horas frente a la pantalla. Y ahora que pasan tantas horas conectados es importante que tengan un entorno adaptado, cómodo y sobre todo diferenciado de la zona de juegos. ¿Un rincón en la mesa de la cocina? Ningún problema, pero que sea ‘su rincón de estudiar’.

Implicación

Aunque cueste, porque también debemos atender nuestras tareas de adultos, es conveniente mantener una cierta conexión con lo que hacen los niños durante su jornada escolar. Pero no considerándolo una ‘obligación’, sino más bien una oportunidad para aprender con ellos y conocerles mejor: cómo estudian, por qué materias se interesan, qué les distrae o capta su atención… También podemos aprovechar ese tiempo para compartir aplicaciones de aprendizaje (¿por qué no empezar a aprender un nuevo idioma juntos?) y reforzar así los vínculos familiares.

Por último, aprovechemos la implicación y experiencia de los profesores, respetemos su trabajo y seamos un aliado, del educador y especialmente de nuestro hijo. Podemos echar una mano con la organización del trabajo y el horario, respondiendo a alguna duda puntual, tomando la lección o ayudando a encontrar materiales adicionales (pueden ser libros, aplicaciones, vídeos específicos) que les ayuden a complementar sus tareas y a reforzar las materias y temas que están estudiando.

Y aunque pensemos que si esta situación se mantiene en el tiempo puede bajar su nivel de conocimientos, tengamos en cuenta que los niños también están aprendiendo otras lecciones igual de valiosas (o más), como la confianza en sí mismos, la autonomía para entretenerse y aprender; la relación más estrecha con su familia, y por supuesto, desarrollar las habilidades digitales.

Artículo ofrecido por Kate Regan, directora de Experiencia de Aprendizaje de Lingokids

Continúa leyendo