7-10 años: Educación

¿Conviene darle una paga fija?

Tener o no una asignación semanal no es la única disyuntiva que preocupa a los padres: ¿Es positivo para ellos? ¿Cuánto darles? ¿Hay que vigilar en qué se lo gasta?

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Algunos niños reciben una asignación semanal o mensual y controlan ellos mismos sus gastos. Otros, en cambio, piden lo que necesitan en cada momento: dinero para ir al cine, para merendar, para comprar chuches... Pero la disyuntiva "paga fija: ¿sí o no?" no es la única duda que asalta a los padres. Hay otras muchas: cuánto darles, en qué lo gastan, etc.

¿Tiene edad para 
manejar dinero?

Es cierto que aún no tienen un dominio absoluto: se hacen un lío con el cambio,  y las cantidades elevadas se les escapan. Sin embargo, a esta edad ya están preparados para realizar por sí mismos algunas operaciones básicas: pequeñas compras, calcular cuánto tenían y cuánto les queda, comparar precios, tomar decisiones sobre sus gastos o ahorrar para comprarse algo que desean.

¿Es preferible fijar  
una cantidad?

En principio, sí. Antes o después, todos los niños desean disponer de cierta suma de dinero para poder administrarse solos y no tener que estar pidiendo continuamente.
¿Le damos una paga 
semanal o mensual?

Lo ideal es que las primeras pagas se realicen semanalmente o, incluso, si el niño no se maneja bien, dársela cada día. Poco a poco se pueden ir espaciando los pagos hasta llegar a uno único al mes. Cuanto más tiempo transcurra entre dos pagas, más le costará controlar y responsabilizarse del dinero. Debemos adaptarnos a su capacidad, y no exigirle que lo maneje como un adulto.

¿Qué cuantía 
es adecuada?

El nivel económico de la familia influye, pero no es un factor decisivo; a la hora de establecer la paga cuenta más la actitud que tengamos los padres hacia el dinero.

Conviene hacer una valoración realista de sus gastos, es decir, una previsión de cómo va a gastarse el dinero, y no en qué nos gustaría que lo gastara. Así sabremos más o menos qué cantidad necesita a la semana o al mes. En ello influye el tipo de actividades que realiza, qué aficiones tiene, las horas que pasa fuera de casa, su edad y, también, la paga que tienen sus amigos. No está de más preguntar a otros padres.

¿Conviene animarle 
a ahorrar?

A estas edades, el ahorro sólo es posible si tienen una motivación: un videojuego, unos patines, un balón de reglamento, visitar un parque de atracciones... El mejor sistema es meter en la hucha una pequeña cantidad de la paga nada más recibirla. Nuestra ayuda y nuestro ejemplo son importantes: hagámosle ver que, si cada semana guarda una determinada suma, en unos meses podrá conseguir ese juguete que tanto anhela.

Está bien estimular el ahorro, pero sin pasarse: no es justo que un chaval tenga que ahorrar durante cuatro meses para poder comprarse una revista o ir al cine. El ahorro debe ser producto de un correcto manejo y administración de su dinero, no de la renuncia continuada a sus actividades habituales.

¿Y si se lo gasta 
todo enseguida?

Sobre todo al principio, hay que ser pacientes y tolerar sus derroches y su falta de previsión: "Ya no me queda nada de lo que me disteis". Si fuera necesario, podemos facilitarle un pequeño préstamo o anticipo que deberá devolvernos en un plazo de tiempo.

Conviene animarle a llevar una relación de sus cuentas para saber cuánto ha gastado y en qué, cuánto le queda y cuánto va a necesitar hasta la próxima paga. Y no olvidemos que, a veces, los niños compran a ciegas porque no tienen información y no conocen sus derechos como consumidores. Animémosles a fijarse en la calidad de lo que adquieren, a comparar precios y a no creerse todo lo que dice la publicidad.

¿Por qué es bueno 
que maneje dinero?

Dar a los chavales la posibilidad de administrarse les permite desarrollar sentimientos de autonomía y responsabilidad y, de paso, hacer realidad algunos de sus deseos como ese videojuego que tanto les apetece.

Disponer de su propio dinero contribuirá a que aprendan a hacer buen uso de él y a que empiecen a comprender conceptos como "ganancia" o "ahorro" (y, a veces, "bancarrota").

Descubrirán la necesidad de tener autocontrol para no gastarse todo de golpe y es posible que algunos se planteen cuestiones morales del tipo "¿Es justo gastar cuando hay gente que no tiene nada?", "¿Debo prestar dinero a mis amigos?"...

¿Hay que controlar en qué la emplea?

Debemos tolerar que el niño invierta su dinero como mejor le plazca. Lógicamente, siempre y cuando no adquiera objetos peligrosos, como petardos, navajas, etc. Tampoco sería adecuado permitir que se gastara toda la paga en chucherías y se diera un atracón. Pero, salvo estas excepciones, lo lógico es que el 
niño pueda disponer de su asignación como quiera. Si toma sus propias decisiones, aprenderá de sus errores.

Podemos aconsejarle y guiarle, pero no decidir por él.

Etiquetas: 7 años, educación, niños, padres, psicología infantil

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