Problemas en el niño

Déficit de atención en niños: ¿qué debemos saber?

Aunque puede ser confundido con el trastorno acompañado con hiperactividad, el trastorno por déficit de atención puede causar problemas de concentración y aprendizaje, pero el niño no suele sentirse nervioso ni inquieto.

El trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) es uno de los trastornos infantiles más comunes. Consiste, en realidad, en un término bastante amplio, de manera que puede variar de una persona a otra. Solo en Estados Unidos, por ejemplo, se estima que existen alrededor de 6.4 millones de niños diagnosticados con este trastorno. Pero también nos podemos encontrar ante el trastorno por déficit de atención sin hiperactividad

Es un tipo de trastorno neurológico que ocasiona una amplia variedad de problemas relacionados con la conducta, desde dificultades para atender hasta problemas para concentrarse en las tareas escolares, pasando por la imposibilidad de mantenerse al día con las tareas, seguir las instrucciones o completarlas con normalidad.

El déficit de atención (TDA) es considerado como un subtipo, que involucra una falta de atención y de concentración, además de la existencia de un comportamiento asociado a la distracción.

En definitiva, los niños que lo padecen suelen distraerse con facilidad, evitan aquellas actividades que requieran de trabajo mental continuo y de muchísima concentración, suelen no completar las tareas… pero no son excesivamente activos, ni tampoco tienden a interrumpir las clases, como sí ocurre con los niños con trastorno por déficit de atención e hiperactividad.

En la mayoría de las ocasiones, los niños con TDA suelen sufrir inatención o confusión, lo que les ocasiona una pérdida importante de la información. Suelen tener dificultades en memorizar el trabajo y en retener información nueva.

Las características más importantes del niño con déficit de atención

Un niño con trastorno por déficit de atención suele tener una enorme dispersión mental, lo que se traduce en que se distrae muy fácilmente. Además, le cuesta entender aquello que se le explica, especialmente de modo claro y rápido (en comparación con el resto de los alumnos). 

Cualquier tarea que implique mucha concentración o atención le puede llegar a suponer un esfuerzo enorme, por lo que en muchas ocasiones, no es del todo capaz de mantenerlas hasta el final.

En definitiva, suelen ser niños muy distraídos, que se olvidan con facilidad de las cosas, especialmente cuando no las han entendido claramente. También poseen una enorme dificultad para organizarse.

Los niños pueden parecer aburridos o que no muestran demasiado interés en las actividades de la clase. A pesar de ello, no suelen ocasionar problemas en la escuela, puesto que pueden estar en clase en silencio. Eso sí, esto no significa que el trastorno no suponga un problema, y que internamente los niños que lo tienen no estén luchando por poder concentrarse. Además, no todos los niños con déficit de atención son iguales.

Las principales diferencias con el déficit de atención con hiperactividad

Cuando además, al déficit de atención le acompaña la hiperactividad, es posible encontrar algunas diferencias notables. Es lo que ocurre, por ejemplo, con el conocido médicamente como perfil hiperactivo-impulsivo, en el que el pequeño se muestra siempre muy inquieto, especialmente cuando debe permanecer sentado.

Por ejemplo, el niño no solo presenta una gran dispersión mental, pudiendo distraerse con muchísima facilidad. También es incapaz de permanecer quieto y concentrarse en algo concreto.

Así, les suele costar bastante mantener todo el cuerpo relajado, de manera que siempre los podemos ver moviendo las manos, los pies o mordiéndose las uñas. También, a no ser que les motive sobremanera, en la mayor parte de los casos son incapaces de acabar aquellas tareas que les supongan un esfuerzo.

El niño con déficit de atención con hiperactividad también es común que interrumpa las clases, al no poder ser capaz de esperar su turno. En definitiva, es tan impaciente que suele precipitarse en la mayoría de sus acciones.

El trastorno por déficit de atención no se manifiesta de la misma manera que el TDAH, especialmente cuando en este último predomina el tipo hiperactivo-impulsivo, o el tipo combinado de TDAH. Así, los niños con estas presentaciones suelen tener síntomas diferentes.

Aunque el trastorno por déficit de atención puede involucrar también la presencia de hiperactividad con problemas de comportamiento. Así, los estudiantes con TDA pueden tener problemas de aprendizaje y, a menudo, corren también el riesgo de tener problemas repetidos en las escuelas. Por lo general, presentan falta de atención relacionadas con las tareas, así como no realizar completamente las tareas escolares o académicas

Por todo lo dicho, si bien es cierto que el trastorno por déficit de atención es extremadamente común (posiblemente más de lo que se piensa), la realidad es que las percepciones erróneas sobre el trastorno continúan siendo igual de habituales.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Natursan.

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