Educación del niño

Educar sin premios ni refuerzos positivos

Celebrar los logros es maravilloso pero premiarlos no tanto porque lo importante es el proceso que nos ha llevado al éxito.

Quiero destacar que lo importante en la educación emocional es establecer una relación basada en la confianza, en el amor incondicional y en el buen trato, para lograr esto ni los premios ni los refuerzos son tan necesarios como se piensa. Los cambios radicales no son positivos. Por eso, si estás acostumbrada a usarlos, no te pido que los elimines de golpe pero sí que  reflexiones sobre por qué recurrimos a ellos, porque sinceramente, para construir una relación positiva con nuestros hijos no son necesarios.

Educar sin premios ni refuerzos positivos
Foto: Istock

Una madre me decía que cuando su hija se portaba bien tendía a decirle “qué buena eres”, “qué bien te portas”, “qué bien lo hiciste”. Un día su hija después de un comportamiento que sabía que a su madre no le agradaría le dijo “mamá soy mala, me he portado mal”. La madre en ese momento no entendía por qué su hija decía eso, "¿quién te ha dicho que eres mala?" Lo cierto es que los niños sacan sus propias conclusiones, “si me porto bien, soy buena para mi mamá pero cuando no lo hago entonces soy mala y no merezco su cariño”.

Quizás con este ejemplo se ve con más claridad el peligro de las etiquetas tanto en positivo como negativo y el riesgo de premiar los resultados ya que los procesos son incluso más importantes y hay que tener cuidado con el uso de estos refuerzos porque impiden que nos relacionemos con naturalidad.

Entiendo perfectamente que cuando algo funciona sea difícil rehusar su uso, pero ¿cómo no van a funcionar? Si el niño puede ganar algo que desea cumpliendo lo que se le pide, la motivación es alta, por lo tanto, no hay que esforzarse demasiado en lograr su implicación, pero, cuando lo que le ofreces ya no genere interés, hay que duplicar el valor del premio para mantener la motivación al mismo nivel. ¿Deseamos realmente esto?

Los niños y niñas se sienten bien cuando logran algo, ganan a un juego, pintan un dibujo, aprueban un examen, consiguen una meta, etc. y tener con quién celebrarlo, a quien contárselo, con quién hablarlo y expresar la satisfacción ya es en sí un logro, un premio, pero premiarlos por encima cuando ya han experimentado felicidad sería simplemente innecesario.

Una cosa es que vayáis a celebrar unos buenos resultados comiendo en familia o que después de haber aprobado los exámenes valoremos que es un buen momento para comprar una bici porque en verano tiene más tiempo para usarla, y otra que el mensaje sea, “como te has portado muy bien y has aprobado todo te regalamos una bici”.

Cuidado con premiar a los niños
Foto: Istock

Vivir es un premio, estar juntos es un regalo, pasar tiempo en familia es maravilloso, los logros se celebran, el esfuerzo se valora y las dificultades se acompañan pero ningún resultado es necesario premiar, ni lo que entendemos por “buen comportamiento” es necesario reforzar para mantenerlo en el tiempo, porque lo que realmente necesita tu hijo o hija es saber que te alegrarás por sus logros y que no te decepciona cuando su esfuerzo no es suficiente para alcanzar un objetivo.

¿Qué puedes hacer en lugar de premiar cuando cumple tus expectativas?

  • Exprésale lo contenta que estás, al fin y al cabo hablar de tus emociones siempre es bueno y en esta ocasión tiene que ver con algo que él ha logrado. “Estoy feliz por ti y por lo que esto significa para ti”.
  • Habla de todo lo que ha hecho para lograr ese resultado, del esfuerzo, del tiempo invertido, de cómo se ha organizado, de su constancia, de su capacidad para renunciar a otras cosas más placenteras como jugar o de su trabajo diario. Es importante nombrar qué le ha permitido lograr ese éxito.
  • Pregúntale si está de acuerdo con contar a otros familiares lo que ha logrado, si quiere contarlo él o ella o nos autoriza a contarlo a la familia extensa porque aunque tú estés muy orgullosa de tu hijo, hay que respetar su intimidad y forma de ser, si alguien es introvertido no le gustará ser protagonista ni tener exposición pública.

A modo de resumen me gustaría que te quedaras con la idea de que celebrar los logros es maravilloso pero premiarlos no tanto porque lo importante es el proceso que nos ha llevado al éxito y no tanto un resultado que puede variar por diversos factores, motivos y circunstancias. Como propuesta final, “Que los premios se convierten en regalos sin motivos asociados a los logros, ¡me he acordado de ti y mira qué te he traído!”

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