Pre-adolescentes

¿El cantante o grupo de música que le gusta es una mala influencia?

Sus modelos de imitación adulta son los cantantes de moda. Se saben sus canciones, copian sus bailes, sus gestos... ¡incluso quieren vestirse igual! ¿Es normal?

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ídolos musicales

María tiene nueve años y apunta maneras de artista. Le encanta peinarse y hasta maquillarse como su cantante favorita, se sabe sus coreografías de memoria y ha aprendido a grabar su voz con el ordenador para luego reproducirla con el karaoke. Los sábados se junta con sus amigas para bailar y cantar durante horas. Cuando se les pregunta lo que quieren ser de mayores, lo tienen claro: cantante, modelo y actriz, todo junto, ¡por supuesto!

A los padres de María no les parece mal su pasión por la música, pero les preocupa su insistencia en ser como su artista predilecta. ¡Hasta parece enamorada de ella! La admiración es tal que ir a comprarle ropa es una odisea; solo quiere prendas ceñidas y llamativas como las que lleva su ídolo y otras cantantes de moda: pantalones bajos que dejan el ombligo al aire, crop-tops... 

Copian a los adultos

En realidad, por muy modernas que parezcan las niñas de hoy lo que hacen no es más que una versión actualizada de jugar a mamás y a papás. Los niños aprenden jugando a imitar a los mayores. En sus juegos suelen reproducir los roles que más valoran los adultos, y hoy por hoy no parece que ser madre, reina o princesa sea lo que más se lleva. En vez de eso juegan a ser superestrellas de la música, modelos o actrices de televisión. El carácter lúdico de estas actividades es lo que marca la normalidad, pero si se convierte en algo más que un juego, habrá que tener más cuidado.

El problema, por decirlo de alguna manera, es que también asistimos a un adelanto de la adolescencia. Los estudiosos del mercado saben que los adolescentes son excelentes consumidores, y cuanto antes se inicien en el consumo de música, ropa, etc., mayores serán las ventas. Así se entiende que los productos de consumo destinados a los niños de entre siete y diez años cada vez se parezcan más a los de sus hermanos mayores.

Pero hay una diferencia importante: conductas sanas y normales en adolescentes, como querer ir a conciertos o vestirse de un modo más sugerente, pueden ser preocupantes en niños de menos de diez años. Enamorarse de los ídolos musicales es un fenómeno clásico de la pubertad, especialmente en las chicas. Las niñas más pequeñas, en cambio, suelen preferir los modelos de "hermana mayor" que representan sus cantantes favoritas.

Hay un lado positivo

Si entendemos que se trata de un juego, podemos aprovechar su pasión por la música como una manera de potenciar su creatividad. Así pueden aprender música, escribir canciones, diseñar su propia ropa, o incluso confeccionar una revista sobre sus ídolos. Si su ídolo canta en inglés, aún mejor; podrán mejorar la pronunciación y ampliar vocabulario. Y si además hacen estas tareas en grupo, estarán aprendiendo a trabajar en equipo.

También se puede favorecer su autoestima animándolas a que inventen su propio estilo diferente del de las demás. Hemos de enseñarles a ser críticas con las imágenes que consumen: que vean la diferencia entre las fotos trucadas y la gente al natural, que puedan criticar el modelo de mujer hiperdelgada y el consumismo desmesurado, etc.

Porque, ¿qué hacer si una niña de nueve o diez años se empeña en ir al colegio con un atuendo que no es acorde a su edad? Es importante que les dejemos ir a la moda pero que entiendan que la ropa más provocativa es propia de mujeres adultas y que, pudiendo disfrutar de lo moderno que nos ofrece el mundo de la moda, hay determinados atuendos que no son para ella. Sin embargo, hay mucha ropa actualmente que permite a las niñas sentirse identificada con la cantante o modelo que admira y que no suponen un problema a la hora de vestirse: chalecos de pelo artificial, chaquetas de cuero, vaqueros pitillo, pañuelos y fulares... 

La pasión por los artistas está bien como juego y lo que debemos evitar precisamente es que deje de serlo.

Etiquetas: 7 años, 8 años, 9 años, desarrollo infantil, educación, niños, psicología infantil

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