Desarrollo del niño

El humor y la inteligencia en los niños están relacionados, según nuevo estudio

Según un nuevo estudio, el niño que tiende a hacer reír a todo el mundo y que, además, tiene un gran sentido del humor también podría tener un coeficiente intelectual alto.

El humor y la inteligencia en los niños están relacionados
Foto: Istock

Los padres siempre están felices cuando ven la primera sonrisa del bebé. Y, especialmente, cuando, unas semanas después, lo escuchan reír. Luego es el turno de reírse de sus bromas, dado que el sentido del humor empieza a desarrollarse desde muy pronto. Ser capaz de abordar tanto la vida como los problemas con humor también es una buena cualidad que debe adquirir un niño.

Desde el nacimiento hasta alrededor de las 6 semanas, el bebé puede sonreír, pero en realidad son reflejos, lo que significa que no lo hace de forma consciente. Concretamente, son sonrisas relacionadas con el bienestar fisiológico que el pequeño puede dar después de una toma, o incluso cuando acaba de quedarse dormido.

Sin embargo, la primera sonrisa que puede dar un bebé en respuesta a algo que ocurre en el torno suele suceder entre las 6 a 8 semanas de edad. Se trata de una sonrisa algo más consciente, que el bebé puede ofrecer cuando, por ejemplo, ve el rostro de sus padres. 

Es a partir de los 4 meses de edad cuando el bebé empieza a reír. Es aquí cuando la risa puede surgir por unas ligeras cosquillas, expresiones faciales divertidas, muecas o sonidos cómicos.

Recientemente, gracias a la publicación de un estudio en la revista especializada Humor, hemos conocido que el niño que tiende a hacer reír a todo el mundo y que, además, tiene un gran sentido del humor también podría tener un coeficiente intelectual alto.

El estudio fue llevado a cabo en Turquía, y sus autores encontraron que los niños que tenían un fuerte sentido del humor eran más propensos a obtener mejores resultados en las pruebas de coeficiente intelectual, además de tener fuertes habilidades tanto verbales como de razonamiento. 

Si bien es cierto que los temas que podríamos considerar como divertidos pueden diferir en función de la cultura, los resultados darían una idea de cuáles son los rasgos que, concretamente, contribuirían al humor en los más pequeños de la casa.

Toda la información sobre el estudio

Científicos de la Universidad de Anadolu, en Turquía, seleccionaron datos de más de 200 niños, estudiantes de sexto y séptimo grado de la parte central occidental del país, quienes provenían, además, de distintas escuelas de la región.

A su vez, utilizaron la Escala de Inteligencia Anadolu Sak (ASIS), considerada como la primera prueba turca que ofrece puntuaciones relacionadas con el perfil de inteligencia. ¿El objetivo? Analizar y evaluar la aptitud intelectual y los niveles de coeficiente intelectual de los estudiantes.

Humor e inteligencia en niños
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Seguidamente, los estudiantes completaron el HAAF, el Formulario de Evaluación de la Capacidad del Humor, que enumeraba un total de 10 dibujos animados para que cada niño pudiera revisarlos. 

La mitad de estas caricaturas únicamente tenían un diálogo parcial, con al menos un cuadro de diálogo vacío y un título escrito. Y la otra mitad no tenían diálogo, por lo que se esperaba que fueran los niños quienes llenaran todos los cuadros de diálogo que se encontraban vacíos. De esta manera, los autores querían que los estudiantes pudieran escribir diálogos cómicos donde no había ninguno presente.

Luego, un grupo de siete expertos, dos educadores del humor y cinco caricaturistas, utilizaron la Técnica de Evaluación Consensual (CAT), con la finalidad de calificar las caricaturas. Esta técnica es útil para calificar la creatividad y el desempeño creativo. Así, cada una de las caricaturas recibió dos puntuaciones: la primera se basó en la relevancia (y si los expertos pudieron entender la caricatura escrita por el niño); la segunda se basó en la determinación de los expertos de si la caricatura era realmente divertida o no.

Con base a las calificaciones de los expertos, pudieron establecer un paralelismo entre la puntuación de inteligencia y el humor, descubriendo que cuánto más elevada era la puntuación del estudiante en la prueba ASIS, más alta era la puntuación en su prueba de capacidad de humor.

Dicho de otra forma, cuanto más inteligentes eran, más divertidos eran. La alta capacidad verbal y la capacidad visual-espacial se relacionaron con la capacidad de los niños para ser divertidos. 

Eso sí, debemos tener en cuenta que el humor es algo subjetivo, ya que lo que una cultura encuentra gracioso puede no serlo para otra. Por tanto, aún cuando los resultados del estudio son interesantes, también tiene sus limitaciones.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Contenidos en Gaia Media Magazines, especializado en maternidad, salud, ciencia y nutrición.

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