Insomnio en niños

El insomnio infantil puede causar ansiedad en la etapa adulta, según estudio

Aunque todos los niños, en algún momento de la infancia, tienen problemas relacionados con el sueño, el insomnio infantil puede convertirse en un serio problema si no se detecta y trata a tiempo, sobre todo en la etapa adulta, al aumentar el riesgo de ansiedad y trastornos del ánimo.

El insomnio infantil puede causar ansiedad en la etapa adulta
Foto: Istock

Aunque es cierto que los adultos suelen ser más propensos al insomnio, quizá te sorprenda descubrir que los problemas tanto para dormir como para conciliar el sueño también pueden acabar afectando a los más pequeños de la casa.

El insomnio consiste en una dificultad para dormir y conciliar el sueño con normalidad. Y puede manifestarse de diferentes formas. Por ejemplo, falta de sueño, mala calidad del mismo o, incluso, mediante trastornos como los terrores nocturnos o el sonambulismo. 

Dado que el sueño es un elemento sumamente importante tanto en la vida como en el buen desarrollo del niño/a, cuando creemos que nuestro hijo/a tiene insomnio es fundamental encontrar soluciones para ayudarlo y ayudarlo. 

Debemos tener en cuenta que la duración del sueño varía en función de la edad. Después de los 3 meses de edad lo más común es que el bebé duerma un promedio de entre 16 a 20 horas. Mientras que, desde los 6 meses hasta los 4 años de edad, lo habitual es que con 13 a 15 horas sea suficiente.

No en vano, como coinciden en señalar muchos expertos, los niños/as necesitan una cantidad de sueño adecuada para disfrutar de una salud física, mental e incluso emocional óptima. En resumidas cuentas, se convierte en uno de los pilares principales del bienestar físico y emocional del niño. 

Pero muchos padres suelen sentir la frustración de un niño que, simplemente, no se duerme. O que incluso se despierta varias veces a lo largo de la noche. Esto es algo absolutamente normal, ya que hasta el 50 por ciento de los niños experimentarán un problema relacionado con el sueño en algún momento. Y, cuando existe insomnio infantil, algunas de sus consecuencias podrían verse más adelante.

Un nuevo estudio ha encontrado que los niños con insomnio persistente presentan más probabilidades de tener trastornos del ánimo o de la ansiedad cuando son adultos. Por lo que, como señalan los expertos, adoptando unos buenos hábitos de sueño desde una edad temprana proporcionaremos a nuestros hijos muchos beneficios.

¿Qué dice el estudio acerca de los efectos del insomnio infantil en la etapa adulta?

Un estudio recientemente publicado en la edición especializada Sleep ha encontrado que los síntomas asociados al insomnio persistente (entendido también como “dificultades moderadas a graves para iniciar o mantener el sueño con normalidad”), son determinantes esenciales de los trastornos asociados con el estado de ánimo más adelante.

Para la realización de la investigación, los científicos analizaron los datos de Penn State, una muestra poblacional con 700 niños con una edad media de 9 años. Luego, los investigadores siguieron a 421 participantes cuando eran adolescentes; y, 15 años después, cuando eran ya adultos jóvenes.

Insomnio en niños
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Se encontró que los adultos jóvenes que presentaban síntomas de insomnio crónico desde la edad de los 9 años (niñez) hasta los 16 años de edad (adolescencia), tenían tres veces más probabilidades de padecer trastornos de la ansiedad o del estado de ánimo a los 24 años.

Pero, como señalan los especialistas, no todo son malas noticias. Y es que aquellos niños que consiguieron superar sus síntomas de insomnio antes de la llegada de la adolescencia no presentaron un riesgo mayor de tener ansiedad o trastornos del estado de ánimo en la etapa adulta. 

A los expertos les sorprendió encontrar este último descubrimiento, ya que esperaban, al menos, encontrar algún riesgo. Sin embargo, a esos niños les fue bien, lo que respaldaría la opinión de que el tratamiento temprano del insomnio infantil podría tener un impacto importante en la prevención de problemas de salud mental en la etapa adulta.

Y, como señalan los propios científicos, “las terapias conductuales para los síntomas del insomnio infantil deberían convertirse en estándar”. Principalmente por el hecho de que “existen terapias seguras basadas en buena evidencia tanto clínica como de investigación que son efectivas para ayudar a los niños a dormir mejor”. 

Cómo fomentar buenos hábitos de sueño en nuestros hijos

A la hora de fomentar unos buenos hábitos de sueño en nuestros hijos es fundamental el mantenimiento de unos horarios constantes tanto para dormir como para despertarse (incluyendo, efectivamente, los fines de semana).

También es recomendable favorecer un ambiente adecuado. Lo que incluye, por ejemplo, mantener su dormitorio fresco, evitar las pantallas (como el televisor y las tabletas digitales) al menos dos horas antes de acostarse, y atenuar las luces una hora antes de irse a la cama.

Todo ello ayudará a que el cuerpo entre en modo “sueño”. Eso sí, si el pequeño muestra algún síntoma de insomnio, o creemos que puede tener problemas de sueño, debemos consultar siempre con el pediatra.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Natursan.

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