Psicología infantil

El miedo a quitarse la mascarilla en niños y adolescentes

¿Por qué algunos niños y adolescentes pueden tener miedo a quitarse la mascarilla, o a ver a las personas sin ella? Te descubrimos en qué consiste el síndrome de la cara vacía.

El síndrome de la cara vacía o miedo a quitarse la mascarilla es un fenómeno derivado de la pandemia que hemos vivido y que ha surgido a raíz de la retirada de las mascarillas. Y es que, después de haber llevado esta protección durante dos años, algunas personas se han acostumbrado y se sienten más seguras llevándola.

Síndrome de la cara vacía
Foto: Istock

Este síndrome podría definirse como un sentimiento de inseguridad que aflora en algunas personas ante la no obligatoriedad de llevar la mascarilla. En definitiva, la protección que proporciona la mascarilla va más allá del COVID-19, ya que ha servido también de escudo emocional.

¿Qué personas son más propensas a sufrir el síndrome de la cara vacía?

Las personas que presentan trastornos de ansiedad, fobias, depresión, hipocondría o timidez extrema han encontrado refugio en la mascarilla y, por lo tanto, pueden ser propensas a desarrollar este síndrome.

Por otra parte, el grupo de edad más afectado por la retirada de la mascarilla son los niños y, en especial, los adolescentes. Los jóvenes son un colectivo con muchas inseguridades, ya que están atravesando una fase de cambios físicos y personales constantes y su personalidad no está aún desarrollada.

El síndrome de la cara vacía genera un sentimiento de vulnerabilidad y desprotección, miedo a verse expuesto e ir con la cara descubierta, rechazo del contacto social y evitación de algunas situaciones cotidianas.

¿Cómo sufren los niños y adolescentes el síndrome de la cara vacía?

Las consecuencias principales a nivel psicológico que sufren los niños y adolescentes al quitarse la mascarilla son:

1. Sentimiento de vulnerabilidad e inseguridad:

Las mascarillas han servido a algunos niños y adolescentes para cambiar un poco su imagen facial e incluso su identidad. Además, muchos adolescentes han tomado este elemento como algo inherente a su apariencia y su vestimenta.

Tras la retirada de las mascarillas, algunos niños y adolescentes se sienten vulnerables y raros, porque parece que les falta algo. Por ello, pueden sentirse cohibidos e incómodos a la hora de interactuar con otras personas a cara descubierta.

2. Miedo a mostrar su rostro y al rechazo social:

Los niños y sobre todo los adolescentes prestan mucha atención a su aspecto físico y son muy sensibles a los complejos. Con la mascarilla estaban tranquilos, porque ésta les servía para ocultar aquellas partes de su cara con las que no están conformes (dientes, labios, nariz) y aquellos cambios que les hacen sentir inseguros (ortodoncia, acné, cicatrices, vello facial).

Con la retirada de la mascarilla, los jóvenes deben lidiar con la inseguridad por su apariencia, algunos complejos o dismorfias (percepción alterada de su propia imagen) y la presión por encajar en su grupo de edad y en la sociedad. En este sentido, la autoestima de los niños y adolescentes puede verse afectada.

A los adolescentes les costó aceptar la obligatoriedad de la mascarilla al inicio de la pandemia. Ahora, sin embargo, les puede costar dejarla a un lado.

Qué es el síndrome de la cara vacía
Foto: Istock

3. Miedo al contagio

Al igual que en los adultos, a pesar de que las condiciones médicas han cambiado, algunos niños y adolescentes prefieren seguir llevando la mascarilla por miedo al contagio. Por otra parte, también es posible que sientan miedo de contraer otro tipo de enfermedades contagiosas por vía respiratoria.

Cabe destacar que algunos niños, en concreto los más pequeños, no tienen recuerdos de haber vivido sin mascarilla. Justo cuando han empezado a crear y almacenar sus recuerdos estaba extendido el uso de la mascarilla y, por lo tanto, ahora es cuando empiezan a ver su mundo diferente a lo que ellos conocían.

¿Cómo actuar si mi hijo pequeño o adolescente sufre el síndrome de la cara vacía?

En primer lugar, es recomendable que preguntes a tu hijo el motivo de no querer quitarse la mascarilla, para poder conocer y analizar sus pensamientos. Es posible que muchos de los pensamientos que tiene tu hijo no sean hechos reales, sino que solo estén en su cabeza.

Si tu hijo quiere ocultar alguna parte de su rostro debido a un complejo, no conviene que lo siga ocultando, porque su malestar y su disconformidad con ese rasgo podría agravarse. Anima a tu hijo a que deje de usar su mascarilla poco a poco, haciendo una exposición progresiva. La única manera que tiene de superar esas situaciones de inseguridad es haciéndoles frente.

En el caso de que tenga que ver con el miedo al contagio y a la enfermedad, es necesario reestructurar las creencias en torno al estado actual de la Covid-19. Para ellos puede costar integrar que el peligro ha disminuido debido a los protocolos de actuación, y a que ya hay muchas personas con inmunidad. Puede servirles una explicación tranquila de cómo evolucionan las pandemias y como enfermedades nuevas al principio pueden ser peligrosas e incluso mortales, pero conforme se generalizan y las personas nos inmunizamos, ya no son tan virulentas.

Por último, es importante que busques ayuda profesional si el malestar de tu hijo se vuelve limitante, es decir, si le llega a afectar a sus actividades diarias y no puede llevar una vida normal.

Úrsula Perona

Úrsula Perona

Úrsula Perona es psicóloga infanto juvenil y mamá de 3 hijos. Lleva más de 15 años tratando a pacientes de todo el mundo, estando especializada en psicopatología en infancia y adolescencia. El asesoramiento a padres es otra de sus pasiones, pues concede especial atención a la impronta que los padres dejan en los hijos. Es colaboradora habitual en medios de comunicación nacionales de prensa y televisión. Docente universitaria, traslada su experiencia en el campo clínica a los estudiantes de psicología de la Universidad Católica de Murcia. Ha escrito dos libros de divulgación para padres: 'Hijos de Alta Demanda,' y 'Niños altamente sensibles'.

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