Educación del niño

El Rincón de Pensar no ayuda a mejorar

En muchas ocasiones, no se ha entendido bien el método del "rincón de pensar", y cómo, en realidad, debería usarse.

Pensar es bueno y tener criterio propio y desarrollar las habilidades socioemocionales que se necesitan para expresar una opinión imprescindible pero convertir esto, en algo tan necesario, en un castigo, es una gran equivocación. Creo que no se ha entendido bien qué significa el rincón de pensar y cómo tiene que usarse, si no hay una  reflexión sólida que sustente cada recurso educativo que usamos es muy probable que lejos de educar estemos confundiendo a los niños e impidiendo que realmente aprendan por medio de los errores o los conflictos que surgen en la convivencia.

El Rincón de Pensar no ayuda a mejorar
Foto: Istock

El otro día lo vi claro, observaba a un padre con su hija de unos cinco años, él le decía, “te voy a poner tres puntos verdes y no vas a conseguir tu premio, vas a empezar el lunes suspendida”. La niña le contestaba “no me he portado mal” y él sin escucharla, sin permitir que se explicara o que diera sus argumentos le “suspendía” directamente.

Creo que esta técnica que se usa en algunos centros escolares para modificar el comportamiento de los niños que por cierto, no la considero necesaria, y por lo tanto no es nada recomendable, si además se utiliza mal porque no la sostiene una reflexión profunda de para qué hago las cosas, cómo quiero educar o cómo aprende el cerebro de un niño, puede ser muy dañina.

Hay que entender que cuando mandamos a un niño o niña a pensar a un rincón, pensar se está convirtiendo en un castigo, en un refuerzo negativo, en una consecuencia desagradable con la que el adulto pretende que el niño aprenda algo, pero si usamos el aislamiento, se aplica desde un enfado no regulado o aunque se exprese con calma si el niño lo vive como un castigo, sus niveles de cortisol aumentarán sin permitirle pensar y aprender de ello.

El uso de una estrategia como esta tiene que ir acompañada de una comunicación cálida y un clima afectivo, los entornos ricos en estímulos favorecen la formación de nuevos circuitos neuronales porque ofrecen muchas oportunidades educativas y por este motivo, hacer de algo tan necesario como pensar un castigo por una comportamiento que claramente es mejorable no es nada recomendable. El cerebro se desarrolla mejor en un clima escolar y familiar afectivo donde se aplica el buen trato por principio y se procura favorecer el desarrollo emocional y cerebral con cada corrección.

Hace años me contaba una educadora que había enviado a la silla de pensar a una niña por no querer comer, al rato fue y le preguntó, ¿qué has pensado? Y la niña inocentemente y dándonos una gran lección le contestó, “a qué voy a jugar luego en el patio”. Claro que pensó, pero en lo que le estimulaba y le motivaba, no tenía nada que pensar sobre por qué no quería comer, simplemente no le gustaba y eso no es un mal comportamiento que tiene que ser corregido sino más bien un hábito que tiene que ser educado.

Cómo aprovechar los conflictos en el aula sin usar el 'rincón de pensar'

De todas maneras, como pensar es algo que tenemos que fomentar porque es bueno que los niños aprendan a expresar opiniones, defender ideas con argumentos, escuchar los motivos de otras personas para pensar diferente, etc. podemos aprovechar los conflictos de aula para favorecer la metacognición:

  1. No le mandes a pensar si está enfadado porque cuando experimentan emociones muy intensas, como se activa el sistema límbico y se bloquea la corteza prefrontal no es posible pensar y tomar decisiones convenientes. 
  2. No le dejes solo pensando porque las emociones intensas anulan temporalmente la capacidad de pensar, si se siente mal, no podrá pensar pero si aumentará su emoción de malestar, sensación de abandono y de no ser merecedor del cariño en esos momentos. 
  3. No le pidas explicaciones de lo que ha sucedido más bien ayúdale a explicarse y a expresar lo que ha sentido, si es consciente de lo que ha hecho sentir a otra persona, qué cree que le puede ayudar en esos momentos para no perder la calma, de qué manera podemos reparar el daño causado, etc.
Cuando el rincón de pensar no sirve para nada
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Me gustaría que entendiéramos que los conflictos que suceden en el aula se pueden aprovechar para favorecer la convivencia y que es cierto que ayudaría mucho contar con más tiempo, no estar presionados por cumplir la programación del currículo, que hubiera más presencia adulta en los pasillos y recreos, etc.

Pero lo cierto es que tenemos lo que tenemos y hacemos lo que podemos, precisamente porque la educación siempre tiene carencias de este tipo, no podemos justificar el uso de algunas estrategias que no son educativas. Si fuéramos capaces de generar mejor clima de aula muchos conflictos no surgirían, pensemos cómo podemos mejorar este aspecto aún siendo conscientes de las carencias que tenemos, seamos proactivos.

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